Las descargas de aguas residuales han afectado considerablemente zonas de manglar en Cozumel, a pesar de la inversión superior a 200 millones de pesos destinada a la rehabilitación y ampliación de la planta de tratamiento “San Miguelito”, lo que evidencia fallas en la capacidad operativa del sistema ante el crecimiento urbano.
De acuerdo con recorridos y reportes ciudadanos, la contaminación se agravó en los últimos años, registrándose daños visibles en el ecosistema del muelle de la Isla de la Pasión, considerado clave para la biodiversidad y la protección costera.
“El sistema está rebasado. La planta puede haber sido rehabilitada, pero la demanda actual supera su capacidad. Cuando los tanques se saturan, el excedente termina saliendo hacia zonas naturales y con el paso de los años contaminó toda la zona”, dijo Julio Ruiz, trabajador del área.
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Indicó que antes, el perímetro contaba con una alta presencia de fauna silvestre, pero la contaminación provocó el desplazamiento de diversas especies.
“Antes en esta zona era común ver animales como mapaches, venados y cerdos, ahora prácticamente han desaparecido debido a la contaminación”, señaló.
Esto proyecta una imagen negativa para el destino y afecta la experiencia de los turistas que buscan visitar la isla de la Pasión, ya que el muelle afectado es el principal acceso a este punto, reconocido a nivel mundial por la calidad de sus playas.
Ciudadanos y ambientalistas coincidieron en que el crecimiento poblacional y el desarrollo hotelero incrementaron la generación de aguas negras sin que la infraestructura haya crecido al mismo ritmo, lo que genera constantes riesgos de desbordamiento.
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“Esto no es algo nuevo, lleva años ocurriendo. Hay días en que el olor es muy fuerte y se puede ver el agua contaminada en los manglares”, señaló Santiago Contreras, ambientalista local.
Otro factor que agrava el panorama es la dinámica de corrientes marinas, las cuales dispersan los desechos a lo largo de varios kilómetros, extendiendo el impacto más allá del punto de origen y alcanzando zonas de alto valor ecológico.
“El daño al manglar no solo es ambiental, también tiene consecuencias a largo plazo para la isla. Si estos ecosistemas se degradan, se pierde protección natural y biodiversidad”, advirtió Jenni Chan, bióloga.