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Cenote Sascabáh en Yucatán: la leyenda del tesoro escondido que nadie ha podido recuperar

La leyenda del cenote Sascabáh relata sobre amor, muerte y un tesoro maldito en Yucatán.

El secreto mejor guardado de Sucopó es un cenote con un tesoro imposible de encontrar
El secreto mejor guardado de Sucopó es un cenote con un tesoro imposible de encontrar / Especial

En el Oriente de Yucatán, el cenote Sascabáh de la comunidad de Sucopó resguarda una de las leyendas más intrigantes de la región: un tesoro perdido entre cavernas, custodiado —según la tradición oral— por fuerzas sobrenaturales y marcado por el contexto de la Guerra de Castas de 1847.

El relato, transmitido por generaciones y compartido por don Lino Alfinio Rosado Gil, uno de los primeros habitantes del poblado, mezcla historia, creencias mayas y una tragedia amorosa que, hasta hoy, sigue despertando curiosidad entre pobladores y visitantes.

Un tesoro escondido ante la guerra

De acuerdo con la narración, lo que hoy se conoce como el cenote Sascabáh era originalmente una sascabera, un sitio de donde se extraía material blanco utilizado para la construcción. En ese lugar habitaba la familia Batab, reconocida por su actividad comercial en la venta de animales como pavos, gallinas, ganado y burros.

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Con el paso del tiempo, lograron reunir una gran fortuna compuesta por monedas de oro y plata, muchas con grabados de caballos y ferrocarriles, identificadas con el código 0720. Ante la inminente llegada de la Guerra de Castas, decidieron ocultar su riqueza en las cavernas del lugar.

La familia trasladó los barriles con monedas en burros hasta el interior de la sascabera, donde colocaron una imagen de la Santa Cruz, encendieron velas y encomendaron la protección del tesoro. Según la leyenda, dejaron claro que, si no regresaban con vida, quien encontrara el botín podría quedarse con él.

Con el avance del conflicto armado, la mayoría de los integrantes de la familia Batab murió. Solo uno logró regresar tiempo después para recuperar la fortuna, pero encontró el sitio completamente inundado.

Desde entonces, se dice que las monedas se transformaron en pequeños peces y que el tesoro permanece oculto en las profundidades del cenote, sin que nadie haya podido recuperarlo.

Amor secreto y tragedia

Años después, la historia del cenote se entrelaza con la vida de Felipa Verde, una joven de Sucopó que mantenía un romance en secreto. Sin relojes en aquella época, acordó encontrarse con su novio en el cenote cuando el Sol estuviera en lo más alto.

Al llegar al lugar, notó algo inusual: no había agua y una vela permanecía encendida dentro de una cueva. Al acercarse, descubrió el tesoro escondido.

Intentó llevarse varias monedas usando su hipil, pero el peso se lo impidió. Finalmente, decidió tomar solo una y regresar a casa para contarle a su madre, con la intención de volver más tarde.

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Sin embargo, al mostrar la moneda, su madre aseguró que esa misma pieza ya se la había dado su novio anteriormente. Alarmadas, regresaron al cenote, pero este ya se encontraba nuevamente cubierto de agua.

La madre, enfurecida, reprendió severamente a la joven. Tras el suceso, Felipa enfermó gravemente y murió poco tiempo después, lo que muchos atribuyen a un castigo por haber tomado parte del tesoro sin el consentimiento de la Santa Cruz.

Hasta la actualidad, en Sucopó se habla de al menos cuatro cenotes y múltiples cavernas interconectadas, donde se cree que permanece escondida la riqueza de la familia Batab.

Sobre el destino del novio de la joven, el misterio continúa: algunos pobladores aseguran que él es el verdadero guardián del tesoro, vigilándolo celosamente en las profundidades del cenote Sascabáh