En Yucatán, donde abundan los cenotes de aguas cristalinas, hay uno que no solo se distingue por su belleza, sino por su nombre.
Se trata de Xcajum, cuyo significado en lengua maya es “El lugar de los sonidos”, el cual sorprende a los visitantes, pues lejos de ser solo otro atractivo natural, este cenote se ha convertido en un punto que combina naturaleza e historia.
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Ubicado en el municipio de Dzitás, el cenote Xcajum es un cuerpo de agua a cielo abierto con más de 40 metros de profundidad, reconocido por la claridad de sus aguas y su entorno natural bien conservado. Su cercanía —a apenas 10 minutos— de Chichén Itzá, una de las Nuevas Maravillas del Mundo Moderno, lo convierte en una parada estratégica para quienes visitan la región.
El sitio, que en el pasado funcionó como una exhacienda, ha sido transformado en un parque ecoturístico que ofrece una experiencia integral.
Actualmente cuenta con restaurante, alberca, áreas verdes, zonas de descanso con hamacas, vestidores, regaderas, renta de chalecos salvavidas y una tienda de artesanías, lo que facilita una estancia cómoda para turistas nacionales e internacionales.
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Uno de los elementos más distintivos de Xcajum son sus cuatro miradores, una característica única entre los cenotes de Yucatán.
Desde estos puntos elevados, los visitantes pueden apreciar vistas panorámicas del cenote y su vegetación, además de percibir con mayor intensidad el fenómeno acústico que le da nombre.
Xcajum se localiza en el kilómetro 15 de la carretera Pisté-Dzitás y opera todos los días de 10:00 a 17:00 horas, consolidándose como una opción imperdible para quienes buscan algo más que un paisaje.