La Hacienda Uayamón, ubicada a 21 kilómetros de la ciudad de Campeche, es uno de los sitios históricos más enigmáticos de la región. Su nombre en lengua maya significa “donde desciende el espíritu” o “lugar donde bajan los brujos”, lo que ha alimentado leyendas de apariciones y sucesos misteriosos que acompañan su imponente arquitectura colonial.
Entre muros antiguos, selva y silencio, la historia y el misterio conviven en uno de los sitios más emblemáticos de Campeche.
A tan solo unos kilómetros de la ciudad de San Francisco de Campeche se encuentra la Hacienda Uayamón, un sitio que no solo destaca por su belleza arquitectónica, sino por las historias y leyendas que han sobrevivido al paso del tiempo.
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Un pasado de riqueza… y conflicto
Fundada como una estancia ganadera desde el siglo XVI, la hacienda vivió múltiples etapas que marcaron su historia. Durante el siglo XIX alcanzó su máximo esplendor, convirtiéndose en una de las propiedades más importantes de Campeche gracias a la producción de henequén, maíz, caña de azúcar y palo de tinte.
Incluso llegó a operar como una “pequeña ciudad”, con servicios médicos, educativos y adelantos tecnológicos como electricidad y ferrocarril, impulsados por la familia Carvajal.
Sin embargo, su historia también está marcada por episodios violentos: saqueos de piratas en el siglo XVII y enfrentamientos durante la Revolución Mexicana provocaron su abandono y deterioro.
Entre ruinas, lujo… y misterio
Tras décadas en ruinas, la hacienda fue restaurada en los años noventa y hoy funciona como un exclusivo hotel que conserva gran parte de su estructura original: capilla, hospital, casas de trabajadores y antiguos sistemas de producción.
Pero más allá de su transformación turística, visitantes y habitantes de la región coinciden en que el lugar mantiene una atmósfera particular. Sus largos pasillos de piedra, la selva que la rodea y el silencio nocturno alimentan relatos sobre presencias, energías extrañas y sucesos inexplicables.
La propia etimología del sitio, junto con su pasado de conflictos y abandono, ha convertido a la Hacienda Uayamón en escenario de historias que mezclan tradición oral, creencias mayas y misterio contemporáneo.
El exorcista de Uayamón: entre la fe, el misterio y la controversia en Campeche
En lo profundo de la selva campechana, un recinto poco conocido ha despertado curiosidad, temor y debate: el lugar donde, según testimonios, se practican exorcismos.
A unos 30 kilómetros de la ciudad de San Francisco de Campeche, en las cercanías de la histórica Hacienda Uayamón, se encuentra un sitio que ha ganado notoriedad en los últimos años: el llamado Monasterio de Uayamón, vinculado a prácticas de sanación espiritual y exorcismo.
Un lugar apartado… y rodeado de creencias
De acuerdo con reportes periodísticos, este monasterio opera en medio de la selva y es atendido por sacerdotes —algunos de origen extranjero— que realizan rituales de liberación espiritual, conocidos comúnmente como exorcismos.
El sitio es identificado como un centro al que llegan personas de distintas partes del país en busca de ayuda ante supuestas “presencias” o situaciones que atribuyen a fuerzas malignas.
Incluso se menciona la existencia de un instituto dedicado a la “liberación y crecimiento espiritual”, donde se atienden estos casos bajo un enfoque religioso.
¿Quién es el “exorcista de Uayamón”?
Aunque no existe una figura única oficialmente conocida como “el exorcista de Uayamón”, diversas versiones señalan a sacerdotes ligados al monasterio, entre ellos el padre Ricardo Coll, como uno de los principales responsables de estas prácticas espirituales en la zona.
Su labor, según fuentes religiosas, consiste en realizar rituales autorizados por la Iglesia Católica, que incluyen oraciones, acompañamiento espiritual y, en casos específicos, exorcismos formales
La postura oficial de la Iglesia
Ante la creciente difusión de historias sobre posesiones y exorcismos en Campeche, la Diócesis local ha salido a aclarar varios puntos:
- Sí existen sacerdotes autorizados para realizar exorcismos en el estado.
- Sin embargo, muchas de las actividades en estos lugares corresponden a misas de sanación o liberación, no necesariamente exorcismos formales.
- También desmintieron cifras exageradas sobre miles de posesiones, calificándolas como imprecisas.
Esto ha generado una línea difusa entre la práctica religiosa oficial y la percepción popular.
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