Irán vive su mayor ola de protestas en más de tres años, luego de que miles de personas retomaran las calles la noche del viernes en Teherán y otras ciudades, a pesar del apagón de internet impuesto por las autoridades como parte de una estrategia de contención.
Las manifestaciones, acompañadas por consignas como “muerte al dictador”, evidencian un desafío abierto al régimen de la República Islámica en un contexto de creciente tensión interna e internacional.
Llamado de la oposición desde el exilio
Desde el extranjero, Reza Pahlavi, hijo del sah depuesto y una de las figuras más visibles de la oposición iraní, exhortó este sábado a los manifestantes a ir más allá de las marchas y “prepararse para tomar los centros de las ciudades”.
En un mensaje difundido en la red social X, sostuvo que el objetivo ya no es solo protestar, sino mantener el control del espacio urbano y permanecer en el terreno como forma de presión sostenida contra el régimen.
Noticia Destacada
Muerte de una ciudadana durante redada del ICE desata protestas y estado de emergencia en Minnesota
Respuesta del régimen y advertencias externas
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, respondió con un mensaje transmitido por la televisión estatal, en el que aseguró que el país “no cederá ante los saboteadores”.
Acusó a manifestantes de actos vandálicos y vinculó los disturbios con una supuesta lealtad al presidente estadounidense Donald Trump, a quien calificó de “arrogante” y responsabilizó de tener “las manos manchadas de sangre” por los bombardeos a instalaciones nucleares iraníes el año pasado.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró el respaldo de Estados Unidos a los manifestantes, mientras que Trump lanzó una advertencia directa a los líderes iraníes, al señalar que “si empiezan a disparar, nosotros también lo haremos”.
Acusaciones de injerencia y denuncias de violencia
El gobierno iraní acusó a Estados Unidos e Israel de alimentar las protestas, señalamientos que fueron rechazados por el Departamento de Estado estadounidense.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos denunciaron el uso de fuerza letal contra manifestantes, particularmente en Zahedán, en la provincia de Sistán-Baluchistán, donde se reportaron disparos tras las oraciones del viernes y un número indeterminado de víctimas.
Un contexto de debilidad regional
Las protestas se desarrollan en un momento en que Irán enfrenta presión internacional, sanciones reactivadas por la ONU y un debilitamiento estratégico tras el conflicto con Israel y los golpes sufridos por sus aliados regionales.
En este escenario, las movilizaciones reflejan no solo el descontento social acumulado, sino también una crisis política profunda que pone a prueba la estabilidad del régimen.
SÍGUENOS EN GOOGLE DISCOVER: DA CLICK AQUÍ
IO