Un contingente militar francés integrado por 15 efectivos llegó a Nuuk, capital de Groenlandia, como parte de un despliegue europeo coordinado que también involucra a Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido.
La operación ocurre en un contexto de creciente tensión geopolítica, marcado por las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su intención de que Washington controle este territorio estratégico del Ártico, que es semiautónomo pero pertenece al Reino de Dinamarca.
El envío de personal militar aliado no tiene precedentes recientes y fue calificado por autoridades francesas como una señal política directa dentro de la OTAN.
El enviado especial de Francia, Olivier Poivre d’Arvor, sostuvo que se trata de un primer ejercicio que busca dejar claro que la alianza atlántica mantiene presencia activa en Groenlandia.
Una misión europea con alto simbolismo
Aunque el despliegue se limita a decenas de efectivos y forma parte de ejercicios liderados por Dinamarca bajo la llamada Operación de Resistencia Ártica, el mensaje es claro: Europa también tiene intereses estratégicos en el Ártico.
Alemania, por ejemplo, anunció el envío de un avión de transporte A400M con 13 soldados, aunque su estancia será breve.
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Suecia confirmó el arribo de oficiales militares a Nuuk, mientras que Noruega y Reino Unido también aportaron personal. Desde Londres, Downing Street indicó que el refuerzo busca disuadir posibles amenazas rusas o chinas en la región, coincidiendo parcialmente con las preocupaciones expresadas por Trump.
Trump insiste en controlar Groenlandia
El movimiento europeo ocurre días después de que los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y Groenlandia viajaran a Washington para reunirse con el vicepresidente estadounidense JD Vance.
Tras el encuentro, el canciller danés Lars Løkke Rasmussen reconoció que hubo diálogo constructivo, pero admitió un “desacuerdo fundamental” con Estados Unidos sobre el futuro de Groenlandia.
Trump, por su parte, reiteró desde la Oficina Oval que Estados Unidos “necesita Groenlandia para su seguridad nacional” y, aunque dijo confiar en una solución con Dinamarca, no descartó escenarios más drásticos. Sus declaraciones generaron preocupación entre aliados europeos.
Advertencias desde Europa y reacción internacional
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advirtió que cualquier intento de anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos sería “un desastre político” para la OTAN, al tratarse de un conflicto entre países miembros de la alianza.
Rusia también reaccionó. Su embajada en Bélgica acusó a la OTAN de incrementar su presencia militar en el Ártico bajo pretextos infundados, mientras observa con atención los movimientos occidentales en la región.
Groenlandia fija postura
Desde el propio territorio, el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen fue contundente al afirmar que Groenlandia no desea pertenecer ni ser gobernada por Estados Unidos. En caso de verse obligada a elegir, dijo, la población optaría por mantener su vínculo con Dinamarca.
Las autoridades danesas han señalado que la presencia militar será rotatoria y podría ampliarse en el futuro, siempre con el aval del gobierno de Groenlandia. Más allá de su tamaño, el despliegue europeo confirma que el Ártico se ha convertido en uno de los principales tableros de la disputa geopolítica global.
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