México

Esperanza en el caso Ayotzinapa

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de agosto (SinEmbargo).- El arresto del presunto delincuente Santiago Mazari Hernández, alias “El Carrete”, líder del grupo criminal de Los Rojos, podría arrojar luz sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y contener uno de los focos rojos de la violencia en al menos dos entidades: Guerrero y Morelos.

Felipe Rodríguez Salgado, “El Cepillo”, dijo a las autoridades que “El Carrete” había dado dinero a estudiantes para generar disturbios en contra del entonces Alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez. Esa tesis está dentro de la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam, lo que la somete a dudas. Sin embargo, la detención del violento criminal podría agregar nueva información, ahora que el caso ha sido reabierto por el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Se desconoce qué sabe, realmente, del caso. Pero eso está por saberse, ahora que las autoridades lo tienen bajo custodia.

“El Carrete” estaba entre los 15 criminales más buscados en Morelos desde hace al menos 5 años. La población donde el presunto líder de Los Rojos fue detenido se encuentra unos 35 kilómetros al oeste de Chilpancingo, la capital del estado de Guerrero. Su campo de operación incluía Morelos.

En Morelos se le liga al asesinato de Gisela Mota, Alcaldesa de Temixco.

En el 2008, “El Carrete” fue detenido y acusado por delitos contra la salud por la Sedena. Sin embargo, a principios de 2009 quedó en libertad, a pesar de que fue encontrado penalmente responsable y se le imputaron cinco años de prisión y 100 días de multa.

Los 43 y “El Carrete”

Durante años, Los Rojos estuvieron involucrados en luchas territoriales con una pandilla rival, Guerreros Unidos, para tener el control del narcotráfico en las montañas de Guerrero. El área es una de las principales regiones para cultivo de opio en México. En 2014, la policía se alió con Guerreros Unidos y secuestró a 43 estudiantes normalistas porque creían que los jóvenes trabajaban para los Rojos. Los fiscales afirmaron que hombres armados de Guerreros Unidos mataron a los estudiantes e incineraron sus cuerpos, pero todavía se cuestiona esa hipótesis, ya que los fragmentos de huesos encontrados sólo coincidían con uno o dos de los estudiantes.

“Algunos sospechosos en aquella masacre afirmaron que Mazari pagó a los estudiantes para alterar las actividades normales en la ciudad de Iguala, un baluarte de Guerreros Unidos. Por ese y otros motivos, algunos creen que Mazari podría tener información sobre cómo y en dónde fueron asesinados los estudiantes, o a dónde se llevaron sus cuerpos”, dice Associated Press.

El 26 de septiembre de 2014 desaparecieron 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, a manos de fuerzas del Estado que los habrían entregado a un grupo criminal, luego de haber tomado de la terminal de Iguala cinco autobuses para trasladarse a un mitin.

El caso, que cimbró al país, no se ha resuelto a pesar de que están por cumplirse cinco años del hecho. Ni siquiera hay una versión creíble de lo que sucedió en aquellas horas. La versión oficial fue desmentida por videos hechos públicos sobre el uso de torturas por parte de las autoridades para obtener declaraciones de los supuestos involucrados.

De acuerdo con la declaración de Rodríguez Salgado, su grupo delincuencial creía que “Los Rojos” querían tomar la plaza de Iguala, a donde se dirigían los normalistas, a quienes “confundieron” con una operación rival. “Guerreros Unidos” es la organización supuestamente responsable de su desaparición.