Opinión

Mineápolis: cuando el Estado dispara y las redes gritan

Cuentas conservadoras y simpatizantes del Gobierno actual defienden el accionar de ICE y la necesidad de respaldar a las Fuerzas Federales.

Mineápolis: cuando el Estado dispara y las redes gritan
Mineápolis: cuando el Estado dispara y las redes gritan

El asesinato de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, a manos de agentes federales de inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) en Mineápolis, el sábado. reabrió heridas no cerradas y encendió una protesta que trasciende fronteras. El hecho no es aislado: es el tercer tiroteo mortal que involucra a agentes federales en menos de un mes en la ciudad, lo que ha desatado una oleada de indignación en las calles y en las redes sociales.

También ha sembrado terror, algo nunca vivido antes ni siquiera en la era del presidente Barack Obama, que registró el mayor récord de deportaciones en la historia reciente estadounidense. Ante tales asesinatos, la res puesta de la ciudadanía ha sido inmediata, visceral y dividida, pero sobretodo y mayoritariamente crítica hacia la presencia agresiva de ICE.

Y esa respuesta se evidenció en la red X, antes Twitter, donde millones de usuarios comparten videos y comentarios que denuncian la acción federal como parte de una política represiva sin precedentes. “Esto no es seguridad, es ocupación” y “¿Cuántos más tienen que morir para que termine esta operación?”, son frases publicadas en las redes y que reflejan un sentimiento generalizado de alarma y mucho repudio.

En TikTok y otras plataformas, crece un movimiento viral llamado ICE OUT Enterprise, que incita incluso a boicotear -mediante reservas y cancelaciones masivas- a agencias de renta de autos acusa das de ayudar en la logística a los agentes federales. Los videos relacionados han alcanzado cientos de miles de vistas, acompañados de opiniones que incluyen frustración, ironía y también; solidaridad con los manifestantes.

Y se recuerda otro episodio de violencia estatal en Mineápolis: cuando policías blancos asesinaron al joven afroamericano George Floyd, en el 2020, cuya publicación masiva en redes sociales desencadenó protestas internacionales contra el racismo y la brutalidad policial. Hoy, muchos ven un paralelismo inquietante en la reacción digital ante Pretti: videos circulando sin filtros, narrativas en tiempo real y hashtags que demandan justicia y transparencia.

Algunos usuarios de redes señalan la contradicción entre el discurso oficial y lo que evidencian las grabaciones compartidas en redes: mientras las autoridades federales afirman que Pretti “violentamente resistió” y representaba un peligro, muchos internautas que presenciaron los videos relatan que no se vio que el hombre apuntara su arma hacia los agentes. Estas tensiones han alimentado acusaciones de desinformación y llamados a revisar con lupa cada versión oficial. No todo en las redes es protesta; también circulan mensajes polarizados.

Cuentas conservadoras y simpatizantes del Gobierno actual defienden el accionar de ICE y la necesidad de respaldar a las Fuerzas Federales, resaltando que Pretti portaba legalmente un arma y argumentando que agentes “actuaron en defensa propia”. Pero los videos evidencian otra realidad. Ahora bien, lo que también muestra es la división profunda de la sociedad estadounidense sobre inmigración y uso de la fuerza.

Las protestas se han dado bajo temperaturas extremas -bajo cero- donde se demanda con pancartas y consignas la exigencia de que el ICE salga de Minnesota o Justicia para Alex. La militancia digital se traduce en movilización real: miles marcharon el viernes anterior en el llamado ICE Out of Minnesota: Día de la Verdad y la Libertad, bloqueos económicos, cierres simbólicos de escue las y negocios, y una solidaridad que mezcla descontento social con miedo genuino a la escala da de violencia en un país cada vez más polarizado y donde las agencias del Estado actúan con cada vez menos transparencia y con más autonomía operativa.

Ahora, salir a las calles a protestar es también peligroso. El campo de batalla está en las redes así que la indignación pública se expresa con fuerza en espacios digitales que amplifican la rabia y la polémica de ¿qué sociedad se pretende? ¿Una en la que el Estado dispara primero y justifi ca después? U otra que aún no se deja ver.