Se trata del caso del alcalde de Buctzotz, Carlos Argáez, cuyo reciente viaje a Orlando terminó por detonar una polémica que, lejos de apagarse, escaló rápidamente entre la población. El motivo no fue solo el destino -con visitas a parques temáticos como Walt Disney World Resort y Universal Studios Florida, conocidos por sus altos costos, especialmente en temporada vacacional-, sino el contraste con la situación económica que atraviesa el municipio.
Pero si el viaje generó incomodidad, la reacción en redes sociales terminó por agravar el escenario. Porque, ante las críticas, el alcalde optó por una respuesta que muchos calificaron como desafortunada: cuestionar si “ya no se puede viajar tranquilamente” e incluso ironizar con un viaje a Europa de hace algunos años. Un tono que, lejos de contener el malestar, fue percibido como desconectado de la realidad local.
EN IZAMAL COMIENZAN a asomar fisuras –más por entusiasmo que por estrategia– en el entorno cercano de Roberto Rodríguez Asaf. Dos personajes de su círculo, cada uno por su lado, ya andan moviéndose con una seguridad que no necesariamente está respaldada por los hechos.
Por un lado, su sobrino, “el gemelo” Rodríguez Sosa. Por el otro, su colaborador de años, Alejandro Lugo. Ambos, curiosamente, con la misma aspiración: buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Izamal. Hasta ahí, podría tratarse de simples aspiraciones políticas. El detalle es que uno milita en el PRI y el otro en el PAN, lo que vuelve todavía más llamativa -por no decir contradictoria- la ruta que dicen estar construyendo. Pero hay más.
En corto, ambos aseguran que cuentan con el respaldo directo de Roberto Rodríguez Asaf para lograr esa candidatura, como si se tratara de una jugada previamente acordada. Sin embargo, la versión que circula en otros espacios es muy distinta: el propio Rodríguez Asaf no sólo no estaría impulsando esa estrategia… sino que ni siquiera estaba enterado de estas aspiraciones
DETRÁS DEL PLEITO entre el viejo panista profesor Roger González Herrera y Renán Barrera Concha no existe ningún intento ofi cial ni del Gobernador del Estado, ni de ninguna dependencia para armar alguna campaña en contra del veterano panista y exsecretario de Desarrollo Rural.
Nuestras fuentes confi rman, que lo que en realidad pasó, es que el ex alcalde meridano, experto en el área de la victimización está atento a cualquier publicación sobre su persona para simular algún ataque interno y mandarlo al CEN nacional como muestra de que en Yucatán “le quieren impedir su retorno a la polí- tica”. Un expediente que acostumbra armar para mandar a su colega Jorge Romero. Ha aclarado tantas veces que no piensa irse a Morena y que prefi ere vender paletas, que más de algún panista se ha preguntado si no será el propio Barrera Concha quien ha emprendido una campaña de autovictimización en sitios y portales escogidos para promoverse.
El colmo llegó tras el rumor de que el exalcalde, con tal de agrandar una supuesta tensión interna, y una presunta fractura de unidad, ha dejado correr versiones no confirmadas de que habría instruido a su equipo jurídico, formado por Jorge Puga Rubio y Alejandro Ruz, para denunuciar al veterano panista González Herrera por presunta violencia digital y hasta de calumnias y “persecución política”.
Mientras tanto, el despistado profesor González Herrera, quien recibió mensajes de reclamo por parte del exalcalde Barrera Concha se aprestó a denunciar a las redes al Gobierno del Estado y al propio Gobernador, sin saber que únicamente fue víctima del modus operandi del ahora próspero empresario restaurantero: usar un pequeño comentario en redes sociales para convertirlo en un tema mediático para fi nes propios insospechados. Que a pesar de que González Herrera pidió platicar y dialogar, Barrera Concha no contestó las llamadas.
Algunos panistas de la vieja guardia comentan que esta actitud del exalcalde de Mérida se trata de un proceso de “Zavalización” de Barrera Concha, quien cuando era más joven, acusó que la ex senadora y veterana panista que compitió con él en las internas panistas para la alcaldía meridana en el 2011, era un “cartucho quemado” y que acostumbraba victimizarse en un medio local. Por allá dicen que el tiempo es despiadado. Y que de vez en cuando regresa al panismo para recordar su niñez. ¿Será?
QUIEN FUE INCLUIDO a la nómina del gobierno estatal con un puesto secundario pero con el ideal de operar todo lo relativo al sindicato del sector
salud fue el hijo del expriista Alvar Rubio Rodríguez y sobrino de Ivonne Ortega Pacheco, Alvar Rubio Ortega pues así se vendió durante la campaña del gobernador Joaquín Díaz Mena. Luego de casi dos años en nómina, nos comentan, no ha podido hilvanar estrategia alguna para ir moviendo las fi chas políticas en el ajedrez del sector salud y prácticamente se ha vuelto un burócrata más, cobrando un sueldo para el cual no fue contratado.
“Salió perezoso el junior del ex secretario general del sindicato de salud, no tiene el talento del padre para operar políticamente como esperaba el grupo de poder del gobierno y ahorita que le pidieron cuentas las rindió en ceros”. Esto en referencia al poco trabajo territorial que ha realizado el mencionado Rubio Ortega debido al nulo conocimiento que tiene ya que prefi ere el sueldo, el bisne y la fi esta, situación que no ha caído en gracia del círculo de poder del gobierno estatal.
TREMENDO ENCONTRONAZO EN el Congreso del Estado… algo se salió de control. En pleno debate entre el diputado Álvaro Cetina y Clara Rosales, quien hizo gestos y muecas en la participación de su colega legislador fue la secretaria de la mesa directiva, la panista Sayda Rodríguez, quien cada vez que pasaba a tribunal su compañero Cetina Puerto, hacía tremendos gestos, tal parece de desaprobación o aburrimiento ante su participación.
Y para tal demostración basta con que se tomen un minuto de tiempo para ver en el video de la sesión, del 15 de abril, para verifi car las muecas de la diputada Rodrigo Gómez. No sabemos si es un acto de molestia por parte del protagonismo de su compa- ñero o simplemente, aburrimiento de estar ocupando una silla en la mesa directiva del Congreso del Estado.
UNA FIESTA SIN control es la Subdirección de Ventanillas Únicas, otra de las áreas dependientes de la Dirección de Administración del Ayuntamiento de Mérida, ha afinado a través de su titular, Joaquín Gustavo Chan Espinosa, una selecta operación de cobro de incentivos y trámites para diversas “gestiones” realizadas por permisos administrativos y de regularización, sobre todo en materia de desarrollo urbano. Dicen los que saben que Chan Espinosa se volvió un experto en la logística de las “gestiones” en su etapa como directivo de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán, tiempo en donde otro de sus correligionarios panistas fue su jefe, el también subdirector en el área de obras públicas Carlos Castillo Sosa, ambos hijos políticos de Sergio Chan Lugo y vinculados con el Director de Bienestar Humano, Jesús Pérez Ballote.
GRACIAS A LA intervención de la diputada local morenista Naomi Raquel Peniche López algunos de sus operadores cercanos han encontrado trabajo en dependencias estatales del Gobierno, específi camente en la Secretaría de Cultura y las Artes, en lo que parece ser una estrategia con doble propósito: la ocupación de plazas estratégicas para acercar programas de cultura a la casa de enlace de la legisladora y atender pedidos especiales de promoción personalizada de ella y su pareja sentimental, el Director del Instituto Yucateco de Emprendedores Salvador Vitelli Macías. Dicen quienes conocen que en la Casa de la Cultura del Mayab esta pareja tiene a algunos de sus ejemplares más entusiastas.
¿OFICINAS DE ADORNO? En el Patronato Cultur, las luces están prendidas, pero no hay nadie al mando. Dicen las lenguas de doble filo que al titular de la dependencia se le ha olvidado el camino a su ofi cina, pues brilla por su ausencia. Mientras los pendientes se acumulan, el personal se pregunta si el cargo es de tiempo completo o de “presencia espiritual”.
SEGÚN VERSIONES QUE circulan en distintos frentes, al legislador Bayardo Ojeda ya le habrían cerrado la puerta a cualquier posibilidad de reelección bajo las siglas de Morena, no sólo en su distrito original, sino en cualquier otra demarcación con viabilidad real dentro del partido. Un escenario que, en términos políticos, suele obligar a redefinir estrategias… o a improvisarlas.
Y es ahí donde aparece un nuevo capítulo.
Ojeda habría comenzado a autopromocionarse como aspirante al cuarto distrito federal, una zona históricamente considerada bastión del PAN, particularmente en el norte de Mérida. Una apuesta que, en el papel, luce cuesta arriba y que, para muchos, parece más simbólica que competitiva. Pero en política, pocas cosas son lo que parecen a simple vista. Algunos observadores no descartan que este movimiento tenga un objetivo distinto al evidente: posicionar su nombre, mantenerse en la conversación pública o incluso construir una narrativa que le permita negociar espacios futuros.
Dentro de Morena, aseguran, aún pesa el antecedente de lo que varios califi can como una ruptura de confianza: su apoyo a Renán Barrera. Un episodio que, según estas versiones, no ha sido perdonado y que limita su margen dentro de la llamada 4T.