Quintana Roo / Riviera Maya

Frentes fríos y suradas paran labores de más de 1500 pescadores en Lázaro Cárdenas

Los factores climáticos afectan a más de mil 500 pescadores en la zona norte Lázaro Cárdenas.

Los nortes y suradas han impedido que hombre de mar consiguieran recursos para su sustento.
Los nortes y suradas han impedido que hombre de mar consiguieran recursos para su sustento. / Enrique Cauich

El sector pesquero de la zona norte de Lázaro Cárdenas enfrenta un inicio de año crítico ante frentes fríos, nortes y suradas, fenómenos que han provocado el cierre intermitente de los puertos a la navegación menor.

Esta situación ha impedido que más de mil 500 pescadores artesanales desarrollen sus actividades de captura, informó el representante de la Federación de Cooperativas de la zona norte, Alberto Pérez Villatoro.

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Esta paralización provocada por las condiciones climáticas, aunada al comienzo de las vedas biológicas y a la escasa disponibilidad de especies marinas, ha ocasionado un desplome en la producción, justo cuando la demanda estacional de productos del mar comienza a incrementarse. Como consecuencia, las familias que dependen de esta actividad atraviesan un escenario de vulnerabilidad económica, agravado por la falta de ingresos estables y la insuficiencia de los programas de apoyo gubernamental.

El arranque del 2026 ha estado caracterizado por una persistente inestabilidad atmosférica, lo que  genera oleaje elevado que rebasa los márgenes de seguridad para las embarcaciones de bajo calado.

Esta inactividad obligada ocurre en un contexto paradójico: mientras el mercado local y nacional incrementa la demanda de pescado y marisco con miras a la temporada de Cuaresma, la oferta resulta prácticamente inexistente.

Pérez Villatoro señaló que, aún cuando las condiciones del tiempo permiten salir a altamar, las faenas son extensas, pero con resultados mínimos.

Actualmente, los pescadores realizan los últimos intentos de aprovechamiento de la temporada de captura de langosta, la cual ha sido calificada por dirigentes del gremio como atípica y de bajo rendimiento. Los volúmenes obtenidos resultan insuficientes para sostener las cadenas de exportación que normalmente impulsan la economía de las cooperativas de mayor tamaño.

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A las adversidades climáticas se suma la estricta regulación de los ciclos biológicos. El sector se adentra en un periodo prolongado de restricciones que se extenderá hasta mediados de año. La veda del pulpo comenzó en diciembre, cerrando una de las pesquerías más rentables; en el caso del mero, se prevé el inicio de la prohibición entre febrero y marzo, meses clave para el consumo; finalmente, la veda de la langosta iniciará en marzo y se prolongará hasta julio.

Este panorama deja a los trabajadores del mar con alternativas de captura extremadamente limitadas, obligándolos a depender casi por completo de especies de escama de bajo valor comercial o, en el peor de los escenarios, a buscar empleos temporales en tierra firme, principalmente en el sector de la construcción.

Pese a los anuncios sobre la apertura de ventanillas para distintos programas de apoyo, en los muelles prevalece el escepticismo. El programa federal “Bienpesca”, que otorga un subsidio de 7 mil pesos, no ha registrado un aumento en su padrón de beneficiarios.