Yucatán

Los colores en la Prensa: Del amarillo, al amarillo limón, rojo y al rosado

Roger Aguilar Cachón

 

Hablar de periodismo o de comunicación no es algo banal y sin importancia, es un tema que reviste tal compromiso que debe ser tomado con la seriedad del caso. No es posible que en algunas instituciones se formen a jóvenes solamente para ser cargadores de cámaras o de cables o bien se les encierre en un pequeño cuarto para hacer algún ejercicio de radio y no lo tomen con el debido respeto. Pero hay algo más importante, la prensa es el medio con mayor arraigo y tradición en nuestro medio y es una vergüenza que casi nadie de los alumnos de las escuelas de comunicación o comunicación social hayan tenido la experiencia de realizar algún trabajo para alguno de los periódicos que circulan en nuestra ciudad.

Para finalizar este pequeño introito del artículo acerca de los colores, es necesario determinar y enmarcar cuáles son los límites de las Ciencias de la Comunicación y las de Comunicación Social, hay una gran diferencia entre ellas, la primera está destinada a formar a personas para desarrollarse de manera directa con los medios, entiéndase radio, prensa, radio y televisión, en cuanto a la segunda debe ser una formadora de investigadores en el área de la Comunicación y su vinculación con la sociedad. Pero parece ser que en la actualidad se ha convertido en una utopía.

Bien, es necesario formar a periodistas para cualquier medio, pero también es de suma importancia hablarles acerca de lo que significa el Código de Etica del Periodismo y acercarlos lo más que se pueda a la Deontología Periodística, ya que entendiendo estos dos grandes pilares del periodismo de seguro los jóvenes en formación serán los futuros comunicadores -y no comunicólogos, como dicen por allí- que darán su mayor esfuerzo y entrega a su trabajo ya sea en los medios o bien en la investigación -¿sueño guajiro?-.

La importancia de lo anterior radica en el hecho de que cuando los egresados de algunas de estas licenciaturas lleguen a algún medio puedan realizar con profesionalismo y seriedad el trabajo que se les encomendará a su debido tiempo. Ya cuando se esté en la práctica se podrá hacer una traza entre los buenos y los malos periodistas, los que asumen su compromiso con la sociedad o aquellos que tratan de hacer de algo sencillo una catástrofe mundial. En este caso me refiero al buen periodismo y a aquel que tiene algún tipo de tinte, pudiendo ser éstos de varias tonalidades, desde el rojo, amarillo o amarillo limón-como se dice en España- hasta llegar al de color rosa. Pasando desde luego por aquellas notas que no tienen un tinte específico pero que se les conoce como nota de color.

Bien, antes que se nos “gasten” las hojas para este artículo, comenzaremos a referirnos a las notas de color amarillo, éstas son, como lo denomina José Manuel De Pablos Coello en su libro “Amarillo en prensa”, aquellas notas en donde el sensacionalismo es el común denominador. El menciona que no se debe de abusar de este color en la prensa ya que de una u otra manera lacera a las personas que se encuentran vinculadas con algún hecho. Asimismo, nos recomienda lo que no se debe hacer: por ejemplo mencionar la nacionalidad como elemento de discriminación (… el beliceño robó) y en lugar de poner él debe escribirse un. No se debe de hacer notorios los defectos de las personas (…una persona coja robó en el almacén), y menos el escribir nombres de las personas menores de edad y no escribir culpable sino presunto, ya que hasta que se haga el juicio se sabrá si es o no culpable.

En este rubro es necesario aclarar que si bien es cierto en algunos medios existe la proclividad para hacer amarillo, éste debe ser muy tenue y no como el limón americano verde, es por eso que los españoles dicen que la prensa que ellos hacen es amarillo limón, ya que en América por lo general el limón es siempre verde -no sé porqué dice esto el preclaro De Pablos, pero en fin. El amarillo en prensa no se evita en este medio masivo de comunicación, pero el profesionista en este campo de la comunicación debe de hacer todo lo que esté en sus manos para evitar caer en este tono de noticias.

El otro color que llama la atención en la prensa, ya sea nacional o local, es la denominada roja o negra -el color se deja a elección del periodista, pero su finalidad es la misma- esta es la que aparece en una sección fija de los periódicos y está conformada por las noticias de tipo policial cuya fuente son las instituciones que salvaguardan el orden público, aunque en ocasiones las instituciones sanitarias pueden dar alguna noticia de un suceso determinado. Hablemos claro, los accidentes de tránsito en donde hay víctimas o un hecho de sangre, en el mayor de los casos se retratan a éstos de la manera en que no quede la menor duda del daño que sufrió determinada persona. Así mismo las personas que escapan de sus problemas por la puerta falsa -aunque de falsa no tiene nada, ya que el resultado es más realidad que ficción- siempre o en la mayoría de los casos, aparecen fotografías de la persona pendiente de una cuerda, lo que provoca el llanto fuerte y estentóreo de personas sin importar su condición ni grado académico.

Pero si bien es cierto que estas notas son de color rojo o negro, cabe mencionar que éstas forman parte del periodismo, aunque sea discutida en otros lugares si se debe de permitir determinadas fotos o no, considero que la línea del periódico es la que dará la pauta a seguir. Muchos periodistas se inician en la nota roja y según su desempeño hacen que éste tenga la opción de realizar su trabajo en otras secciones.

Este tipo de periodismo no solamente impacta al medio escrito, ya que de una u otra manera los demás -radio y televisión- hacen suyas algunas de las imágenes que la prensa da a conocer. Si bien es cierto que en la radio se dan de manera muy ligera, en la televisión los programas rojos se caracterizan por llevar al público aquellos problemas en donde la sangre es el tono de la nota. Es por eso que vemos en muchos programas -en la mayoría de los casos en los canales por cable- se les dedican más de una hora para llevar hasta el hogar de los televidentes las imágenes y sonidos de los actos que rompen la tranquilidad de una localidad, empezando por las discusiones familiares que terminan en sangre, pasando por los accidentes automovilísticos, los secuestros y hasta llegar con los suicidios.

Esta es una tonalidad que llama mucho la atención de todo tipo de personas sin importar edad, color, religión o formación académica. La leen todo tipo de personas y antes de que se me olvide es conveniente mencionar algunas de las revistas que circulan en esta ciudad en donde el tono rojo va más allá de las imágenes me refiero a Alarma, Impacto, Presidio, entre otras, de aceptable circulación.

Ahora llegamos al color rosa, ese que no es rojo ni amarillo y mucho menos rojo es el color de la gente “bien”, es el tono de muchas muchachitas que esperan con ansiedad este tipo de noticias. En este caso me refiero a las notas en donde la vida de los famosos se hace presente, aún el mínimo detalle es motivo de una nota. En nuestro país se ha tratado de hacer periodismo rosa y en algunas ocasiones se ha logrado, un caso específico son los artículos y libros que la niña bien Guadalupe Loaeza ha escrito y en donde refleja el sentir de un sector específico de nuestra sociedad. Lo destacable es que es una niña bien quien habla de los sucesos de sus pares, esto la hace ser más rosa. En nuestro medio escrito no se puede hablar de notas rosas, aunque las de “Sociales” caen, con sus limitaciones, en este tono.

En la televisión el color rosa se hace presente en algunos programas -de espectáculo- como son Intrusos, Ventaneando, Suelta la sopa, aunque hay otros en donde las actividades de los famosos se hacen noticia. Por ejemplo, que si determinada actriz va al dentista…, es noticia,….. que si la vieron conversando con determinada persona…., es noticia,…. que si se le secó el tuch de la hija de cierta actriz,… es noticia, todas de color rosa. En los canales de cable el único programa que veo -creo que es por mis ancestros- es Corazón Corazón, que se transmite por TVE, en donde la vida de los famosos y de la realeza es el común denominador, lo que me encanta en lo personal es ver a la chuchulita Duquesa de Alba (dep) -quien tiene más títulos que nuestro Rey Juan Carlos I de España (ya fuera del tromo)-, con su pelito paxux de color indeterminado y sus grandes pamelas y vestidos de ocasión. La Duquesa de Alba es noticia siempre y más cuando se le pregunta sobre su nieto torero o sobre sus nietas, infla el pecho como una paloma.

Pues bien, mis caros y caras lectoras, hemos realizado un paseo entre los colores que la prensa escrita o bien la que vemos por le tele que nos brinda la posibilidad de entretenernos y enterarnos de lo que pasa en ese mundo que está más allá de las letras y de la pantalla.