Integrantes del sector pesquero organizado hicieron un llamado enérgico a autoridades, hombres de mar y, de manera especial, a los empresarios para respetar la veda del mero que inicia el próximo 1 de febrero, con el objetivo de revertir las condiciones actuales de la especie y fomentar el cumplimiento de las tallas y medidas permitidas durante las temporadas de captura.
Representantes del sector advirtieron que, de continuar ignorándose la problemática, en el corto plazo la actividad pesquera podría colapsar.
Señalaron que el incremento desmedido del esfuerzo pesquero ha provocado que la depredación no se detenga, afectando seriamente la estabilidad del recurso y la economía de cientos de familias que dependen de esta actividad.
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Entre las acciones que desde hace años se han propuesto para lograr la recuperación del mero, destacaron la necesidad de un ordenamiento integral del sector pesquero, el respeto estricto a la talla mínima de captura, así como la ampliación de la veda a estados vecinos como Tabasco y Veracruz.
A ello se suma el retiro voluntario de embarcaciones, el fortalecimiento de la inspección y vigilancia para asegurar el cumplimiento de permisos y tallas, y una mayor corresponsabilidad de todos los actores involucrados en la cadena productiva.
Los líderes pesqueros también resaltaron las bondades que genera el período de veda de dos meses, principalmente en lo relacionado con la reproducción de la especie.
Aseguraron que durante este tiempo se incrementa el número de ejemplares; sin embargo, reconocieron que este aumento no se refleja en la calidad del producto, ya que la talla promedio del mero que se captura en el estado es mediano. Este tipo de ejemplar alcanza un valor comercial hasta 50 por ciento menor en comparación con el de gran tamaño, lo que impacta directamente en los ingresos del sector, aun cuando la veda resulta fundamental para la conservación.
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Durante el período de restricción, explicaron, la flota se enfocará principalmente en la captura de especies como el canané y el carito, que registran buenos volúmenes de pesca.
No obstante, reconocieron que, pese a la abundancia relativa, estas capturas no son suficientes para sostener a toda la flota, por lo que la veda, como cada año, representa un reto económico considerable.
En este contexto, los pescadores confían en que los ahorros generados durante la temporada de pulpo ayuden a mitigar el impacto financiero.
El sector pesquero coincidió en la urgencia de implementar un plan de emergencia para la recuperación del mero. Subrayaron que el Gobierno debe intervenir, tal como lo ha hecho en otras actividades agropecuarias, mediante la inyección de recursos que permitan el sustento temporal de los hombres de mar.