Momentos de tensión se vivieron ayer por la mañana a bordo del vuelo 824 de Aeroméxico, procedente de la Ciudad de México, cuando la tripulación abortó su primer intento de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Mérida.
La aeronave, un Boeing 737-852, estaba en fase final de aproximación cuando el piloto ejecutó una maniobra conocida como ida al aire o go-around, procedimiento estándar en aviación para garantizar condiciones seguras de aterrizaje.
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Tras sobrevolar nuevamente la zona y reconfigurar el descenso, el avión aterrizó sin contratiempos en su segundo intento.
La maniobra pudo obedecer a factores como variaciones en el viento, una aproximación no estabilizada o la presencia de otra aeronave en pista.
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Los pasajeros descendieron con normalidad y, aunque los servicios de emergencia permanecieron en alerta, no fue necesaria su intervención. La operación concluyó con un ligero retraso.
Autoridades aeroportuarias destacaron que este tipo de decisiones responden a protocolos de seguridad y reflejan la capacitación con que cuentan las tripulaciones para evitar riesgos.