Algo que inició como una noche de angustia en el municipio de Mocochá por la supuesta desaparición de una joven de 24 años de edad, concluyó en un doble golpe para una familia yucateca. Hubo alegría por su hallazgo sana y salva, pero frustración por ser víctima de una extorsión telefónica exprés.
De acuerdo con informes de la Policía Municipal Coordinada de Mocochá, la alerta se activó la noche del miércoles, cuando Adriana Cecilia P.B. salió de su domicilio a las 17:00 horas con destino a un gimnasio en el municipio vecino de Baca. La joven se trasladó en una motocicleta marca Italika, acompañada de una amiga.
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Con el paso de las horas y ante la falta de contacto, su hermana Aidde recurrió a redes sociales para solicitar apoyo ciudadano, publicó la fotografía y datos personales de Adriana. Sin saberlo, esa acción facilitó el trabajo de extorsionadores.
Mientras la joven permanecía incomunicada en el fraccionamiento Pedregales de Conkal, donde posteriormente se supo que asistía a una celebración de cumpleaños y su teléfono móvil se había quedado sin batería, un sujeto desconocido llamó a su padre a las 7:00 horas de ayer. Bajo amenazas, aseguró que la joven fue secuestrada y exigió el pago inmediato de 4 mil pesos como rescate.
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El padre acudió a una tienda de conveniencia en el municipio de Baca, donde a las 7:24 horas hizo el depósito a la cuenta bancaria proporcionada por el extorsionador. Tiempo después, Adriana llegó a su domicilio por su propio pie.
Elementos policiacos acudieron al predio de la calle 20 entre 17 y 19, hablaron con la madre de la joven, Delty Elena B.C. Tras confirmar que Adriana estaba en buen estado de salud se levantó el reporte correspondiente por el delito de extorsión.
La joven explicó que su estancia en Conkal fue voluntaria y que la incomunicación se debió a la falta de batería en el celular. Para su familia, el descuido tuvo un costo económico y dejó amarga lección de compartir datos en redes.