Los productores de Candelaria enfrentan el riesgo de perder hasta 379 millones 620 mil pesos mensuales debido al “freno” impuesto a la movilización de alrededor de 12 mil cabezas de ganado que se comercializan cada mes, como consecuencia de la infestación del gusano barrenador en la Entidad. De acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados del Gobierno Federal, al cierre de 2025 el ganado sacrificado registró un peso promedio de 570 kilogramos, con un precio de 55.50 pesos por kilo, lo que representa un valor aproximado de 31 mil 635 pesos por animal.
Aunque a nivel nacional la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) reporta una reducción del 57 por ciento en los casos activos de gusano barrenador del ganado, la plaga continúa presente en nueve Estados, entre ellos Campeche, donde se contabilizan 706 casos, de estos, el municipio de Candelaria concentra el mayor número, con 170 registros.
Ante este panorama, la posible instalación de un punto de inspección fitosanitaria a la salida del municipio, en el sitio donde se proyectaba la construcción de una planta pasteurizadora, es bien vista por las autoridades municipales; el objetivo es evitar que el ganado que sale de la región -incluido el procedente de Escárcega- sea retenido o enfrente problemas para su comercialización.
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Alistan uso de moscas estériles para terminar con plaga del gusano barrenador
Las autoridades municipales en Candelaria confirmaron que se movilizan entre 10 mil y 12 mil animales, por lo que consideran indispensable contar con este filtro sanitario, a fin de que todas las reses salgan debidamente documentadas y no tengan que someterse a revisiones adicionales que retrasen su traslado.
Cabe recordar que la problemática sanitaria es regional y abarca desde Veracruz hasta la Península de Yucatán, incluyendo Tabasco y Chiapas, por lo que subrayan la necesidad de implementar acciones preventivas de manera coordinada.
Tras dialogar con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SDA), se acordó instalar el punto de inspección en el predio donde anteriormente se proyectó la planta pasteurizadora, que finalmente no se concretó; dicho filtro revisará y certificará el ganado proveniente de Candelaria, Escárcega y municipios aledaños, con el propósito de evitar revisiones repetidas una vez que los animales cuenten con la documentación sanitaria correspondiente.
Aunque no existe una fecha definida para la puesta en marcha del punto de inspección, estiman que deberá aplicarse a la brevedad, dada la importancia de la ganadería para la economía local.
Respecto a la certificación sanitaria, los ganaderos reconocieron su preocupación por el esquema actual en el que médicos veterinarios locales laboran contratados por una empresa foránea y asumen toda la responsabilidad legal ante cualquier irregularidad, situación que puede desincentivar su participación, pese a que son quienes mejor conocen la realidad del campo.
Finalmente, coincidieron con que el gusano barrenador no es una plaga nueva y que históricamente ha sido atendida por los propios ganaderos mediante la detección oportuna de heridas, la aplicación de tratamientos y la eliminación adecuada de las larvas para romper el ciclo de reproducción de la mosca.