En el corazón de la comunidad de Hool, la laguna no es solo un cuerpo de agua, sino un espacio cargado de simbolismo y fe. La tradición oral cuenta que en tiempos antiguos, cuando la población enfrentaba sequías y dificultades, la Virgen de la Candelaria se manifestó en la laguna, otorgando alivio y esperanza a los habitantes.
Este relato, transmitido de generación en generación, se considera un milagro que consolidó la devoción hacia la Virgen, convirtiéndola en protectora de la comunidad. La leyenda sostiene que la imagen de la Candelaria apareció en las aguas, y desde entonces se le atribuye la capacidad de interceder por los campesinos y pescadores.
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Inician festejos en honor a la Virgen de la Candelaria en Hool con bajada solemne y procesión
La festividad en honor a la Virgen de la Candelaria en Hool inicia con la tradicional “bajada” de la imagen, un acto solemne en el que la figura sagrada desciende de su nicho para convivir con el pueblo. Posteriormente, se realizan procesiones que incluyen el recorrido por la laguna, reforzando la conexión entre el milagro narrado y la vida cotidiana de la comunidad.
Historiadores locales señalan que esta tradición es una herencia del período colonial, cuando las comunidades indígenas integraron elementos cristianos a sus prácticas ancestrales. Así, la laguna de Hool se convirtió en un espacio de sincretismo religioso, donde la naturaleza y la fe se entrelazan.
¿Fue un milagro?
Para los pobladores, la aparición de la Virgen en la laguna es un hecho que trasciende lo histórico y se mantiene como un símbolo de identidad. Más allá de la veracidad del relato, la leyenda refuerza la cohesión comunitaria y da sentido a las celebraciones que cada año reúnen a familias enteras en torno a la fe y la cultura.