Campeche / Ciudad del Carmen

Conflicto laboral en la Universidad de Carmen amenaza calidad educativa y bienestar docente

La Universidad Autónoma del Carmen enfrenta una crisis laboral marcada por la falta de jubilaciones, deterioro de infraestructura y estancamiento académico.

Riesgo institucional en UNACAR si se ratifica actual conducción, advierte SUTUNACAR
Riesgo institucional en UNACAR si se ratifica actual conducción, advierte SUTUNACAR / Perla Prado Gallegos

De mantenerse la actual conducción administrativa y de concretarse una eventual ratificación de la rectora, Sandra Martha Laffón Leal, el escenario de la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR) podría agravarse aún más, no solo para los trabajadores, sino para toda la comunidad universitaria, sostuvo el ex secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la UNACAR (SUTUNACAR), José Ramón Magaña Martínez, quien afirmó que el “termómetro” real de la universidad no está en los discursos oficiales, sino en el ánimo de los trabajadores y estudiantes, quienes perciben un desgaste institucional cada vez más evidente y una falta de soluciones de fondo a problemas que llevan años acumulándose.

A decir del entrevistado, la UNACAR enfrenta una crisis laboral que se ha profundizado en los últimos años, particularmente por la falta de jubilaciones, situación que amenaza con convertirse en un problema insostenible para la institución y su plantilla docente y administrativa. El exdirigente sindical universitario, aseguró que durante casi seis años no se ha jubilado a una sola persona en la universidad, pese a que existen más de mil 200 trabajadores, de los cuales alrededor de 600 están sindicalizados. Esta omisión, advirtió, ha generado una “bola de nieve” que sigue creciendo y que afecta directamente a trabajadores con años de servicio que ya cuentan con el derecho legal a retirarse.

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Magaña Martínez explicó que el problema no radica en los jubilados actuales, quienes ya tienen derechos adquiridos y deben recibir su pago conforme a la ley y al contrato colectivo, sino en la imposibilidad de jubilar a nuevos trabajadores que ya cumplieron con los requisitos. Muchos de ellos, dijo, llevan entre seis y siete años, cuatro de la actual rectora, esperando sin respuesta, lo que ha obligado a algunos a aceptar liquidaciones o finiquitos, aun cuando lo que les corresponde legalmente es una jubilación digna.

Señaló que esta problemática se arrastra desde administraciones anteriores, pero que no ha sido resuelta durante la gestión de la rectora Sandra Martha Laffón Leal, lo que ha incrementado el descontento entre trabajadores y académicos. Afirmó que hay maestros con serios problemas de salud que continúan dando clases porque no existe una salida institucional para su retiro, situación que calificó como inhumana y contraria a la ley laboral.

Además del tema de las jubilaciones, el exdirigente enumeró otros rezagos como el deterioro de la infraestructura, la falta de recategorizaciones, el estancamiento de plazas docentes y la ausencia de crecimiento real en programas de apoyo al personal, indicadores que —dijo— reflejan un deterioro general de la universidad.

Advirtió que, de mantenerse la actual conducción administrativa y de concretarse una eventual ratificación de la rectora, lo cual podría ser antes de noviembre de este mismo año, el ex líder del SUTUNACAR, vaticinó un panorama grave, no solo para los trabajadores, sino para toda la comunidad universitaria, ya que el conflicto laboral impacta directamente en la calidad educativa.