El inicio de 2026 ha sido complicado para los comerciantes de los mercados de Ciudad del Carmen, al registrar ventas bajas e irregulares derivadas de la difícil situación económica que atraviesa el país. De acuerdo con Rosa del Carmen Campos Mina, secretaria general del sindicato de expendedores de aves de corral, explicó que, en una escala del 100 por ciento, las ventas apenas se ubican entre el 50 y 60 por ciento, con días buenos, regulares y otros francamente malos, lejos de los niveles que se esperaban en comparación con años anteriores.
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La llamada “cuesta de enero”, sumada al desempleo y a los gastos arrastrados de las fiestas decembrinas, Reyes y ahora en la siguiente semana la fiesta de la Candelaria, ha reducido de manera importante el poder adquisitivo de la población. Ante ello, indicó que esta situación afecta a todos los comerciantes del mercado Alonso Felipe de Andrade y de otros centros de abasto, aunque quienes venden productos de la canasta básica logran resistir un poco más que aquellos que comercializan artículos no esenciales.
No obstante, reconoció que incluso en el rubro de alimentos preparados el impacto es mayor, ya que estos tienen un costo más elevado y la gente prioriza productos básicos como huevo, frijol o pollo crudo.
En cuanto al suministro de aves de corral, explicó que en Ciudad del Carmen existen dos proveedores que compiten entre sí, lo que genera constantes variaciones en los precios. Detalló que durante todo 2025 los expendedores absorbieron estos cambios, manteniendo estable el precio del kilo de pollo para no afectar a los consumidores, pese a que para ellos el costo subía y bajaba de manera constante.
Sin embargo, señaló que el 2026 inició con nuevos incrementos para los comerciantes, registrándose aumentos de hasta tres pesos por kilo en los primeros días de enero, lo que complica aún más la posibilidad de mantener precios estables. Afirmó que no es viable ajustar el precio de un día para otro, ya que esto ahuyenta a los clientes y reduce aún más la afluencia a los mercados.
Campos Mina destacó que, aunque en los supermercados el pollo puede encontrarse a precios más bajos, la diferencia radica en la frescura del producto que se ofrece en los mercados públicos, lo que aun así no ha sido suficiente para contrarrestar la caída en las ventas. Añadió que los comerciantes se encuentran cada vez más limitados para ofrecer promociones, ya que cualquier incremento repentino en el costo de compra les genera pérdidas.
Finalmente, advirtió que, de continuar la inestabilidad en los precios y la baja en las ventas, llegará un punto en el que los expendedores ya no podrán sostener los costos actuales, lo que eventualmente obligaría a realizar ajustes que afectarían tanto a comerciantes como a consumidores.