El mundo de la investigación sobre fenómenos extraterrestres está de luto. El británico Nick Pope falleció a los 60 años, luego de enfrentar una enfermedad que él mismo había reconocido como incurable meses atrás, marcando el final de una de las figuras más influyentes en el estudio de objetos voladores no identificados.
La noticia fue confirmada por su esposa, Elizabeth Weiss, quien compartió un mensaje en redes sociales donde expresó su dolor por la pérdida. El investigador murió en su casa ubicada en Tucson, Arizona, luego de varias semanas en las que, pese a su condición, continuó participando en entrevistas y apariciones públicas.
En febrero pasado, el propio Pope reveló que padecía cáncer de esófago que ya se había extendido al hígado. En ese momento, fue directo sobre su situación al reconocer que no había posibilidades de recuperación, lo que generó una ola de mensajes de apoyo por parte de seguidores y especialistas en el tema.
Durante más de dos décadas, Nick Pope formó parte del Ministerio de Defensa del Reino Unido, donde se desempeñó como investigador de fenómenos aéreos no identificados. Su trabajo lo convirtió en una figura mediática y referente en la materia, al grado de ser comparado con personajes de la cultura popular como Fox Mulder de The X-Files.
Más allá de su carrera, el propio Pope destacó en sus últimos mensajes que el mayor logro de su vida fue su relación con su esposa, a quien describió con admiración por su perfil científico y escéptico, resaltando el equilibrio que aportaba a su vida personal y profesional.
Su fallecimiento deja un vacío en la comunidad interesada en el fenómeno OVNI, donde será recordado por su labor investigativa, su presencia mediática y su pasión por explorar los misterios del universo.