Peregrinos de todo el mundo se congregaron para celebrar la Navidad cerca de la Basílica de la Natividad, construida sobre la gruta donde nació Jesús según la tradición cristiana, donde la afluencia aumentó respecto al año pasado. Como es costumbre, ‘scouts’ palestinos desfilaron al son de gaitas en la plaza del Pesebre, situada cerca de la basílica donde está erigido un imponente árbol de Navidad. En un ambiente festivo, se escucharon por los altavoces cánticos de Navidad en árabe.
Peregrinos de todo el mundo se congregaron para celebrar la Navidad cerca de la Basílica de la Natividad, construida sobre la gruta donde nació Jesús según la tradición cristiana, donde la afluencia aumentó respecto al año pasado. Como es costumbre, ‘scouts’ palestinos desfilaron al son de gaitas en la plaza del Pesebre, situada cerca de la basílica donde está erigido un imponente árbol de Navidad. En un ambiente festivo, se escucharon por los altavoces cánticos de Navidad en árabe.
El administrador apostólico de Tierra Santa, Pierbattista Pizaballa, entró en la basílica de Natividad de Belén, cuya minúscula puerta, de apenas un metro de altura, franqueó agachado para culminar el tradicional peregrinaje que cada Nochebuena lleva a cabo desde Jerusalén.
La entrada a la “capital de la Navidad”, como la definió el alcalde de Belén, Antón Salman, es el día más esperado de las festividades navideñas en Tierra Santa, que culminó con la Misa de Gallo a media noche en la Iglesia de Santa Catalina (contigua a la Basílica de la Natividad), y que fue oficiada por Pizzaballa, que desempeña de manera interina la máxima autoridad católica en Tierra Santa, a la espera de que sea nombrado un nuevo Patriarca Latino.