Internacional

Mark Carney sacude Davos 2026: advierte ruptura del orden mundial y llama a unir a las potencias intermedias

En Davos 2026, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, alertó sobre la ruptura del orden global, criticó a las grandes potencias y llamó a las economías intermedias a actuar juntas para no quedar subordinadas.

Mark Carney, primer ministro de Canadá
Mark Carney, primer ministro de Canadá / AP

El Foro Económico Mundial de Davos 2026 fue escenario de uno de los discursos más comentados del encuentro. En medio de un contexto marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y disputas comerciales abiertas, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó una advertencia directa sobre el estado del sistema internacional y el papel que juegan las grandes potencias.

Lejos de hablar de ajustes graduales o de una transición ordenada, Carney sostuvo que el mundo atraviesa una ruptura del orden global y que el esquema que rigió durante décadas dejó de ofrecer estabilidad y previsibilidad a los países de tamaño intermedio.

La frase que sintetizó su postura recorrió rápidamente el mundo: “Si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.

Un sistema global que dejó de funcionar

Desde el inicio de su intervención, el primer ministro canadiense cuestionó el accionar de Estados Unidos, China y Rusia, a las que describió como potencias que utilizan su peso económico, financiero y militar para imponer condiciones.

En su diagnóstico, la integración global, que durante años fue presentada como una vía de prosperidad compartida, hoy funciona como un mecanismo de presión sobre los países más pequeños.

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Carney sostuvo que las economías intermedias no están condenadas a la pasividad. Afirmó que cuentan con capacidad real para impulsar un nuevo orden internacional basado en principios como la soberanía, la integridad territorial, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, frente a una lógica de poder sin contrapesos.

El riesgo de “vivir dentro de la mentira”

Uno de los pasajes más citados de su discurso fue la referencia al ex presidente checo Václav Havel y su ensayo “El poder de los sin poder”. Carney retomó la metáfora del comerciante que exhibe un cartel ideológico sin creer en él, solo para evitar problemas.

Para el primer ministro, durante décadas muchos países aceptaron “vivir dentro de una mentira”, sosteniendo un orden internacional basado en reglas que se aplicaban de forma selectiva.

A su juicio, ese relato permitió estabilidad por un tiempo, pero hoy ya no resiste la realidad. “Ha llegado el momento de bajar esos carteles”, afirmó ante un auditorio que respondió con una de las ovaciones más prolongadas del foro.

Economía, poder y nuevas tensiones

Carney fue enfático al señalar que la economía se ha convertido en un arma geopolítica. Aranceles, cadenas de suministro, infraestructura financiera y comercio energético son utilizados como herramientas de coerción.

En ese contexto, advirtió que refugiarse en un mundo de “fortalezas nacionales” puede parecer una salida, pero conduce a un escenario más frágil, más pobre y menos sostenible.

También alertó sobre la debilidad de las instituciones multilaterales tradicionales, como la ONU o la OMC, que hoy ofrecen menos protección frente a los abusos de poder. Para las potencias intermedias, dijo, el dilema es claro: competir entre sí por el favor de los hegemones o coordinarse para construir un tercer camino.

El giro estratégico de Canadá

El primer ministro explicó que Canadá ya inició un cambio profundo de estrategia. Definió este nuevo rumbo como un “realismo basado en valores”, que combina principios firmes con pragmatismo.

En ese marco, anunció inversiones masivas en energía, inteligencia artificial, minerales críticos y defensa, así como una diversificación acelerada de alianzas comerciales.

Carney subrayó que su país duplicará el gasto en defensa y fortalecerá su presencia en coaliciones internacionales, desde el apoyo a Ucrania hasta la defensa de la soberanía en el Ártico junto a Groenlandia y Dinamarca.

Una advertencia final desde Davos

Hacia el cierre, el primer ministro canadiense dejó en claro que el mundo previo no volverá. Para Carney, la nostalgia no es una estrategia y la única vía viable para las potencias intermedias es la acción colectiva, basada en intereses compartidos y cooperación flexible.

Su mensaje en Davos 2026 dejó una definición contundente: en un escenario global marcado por la ruptura, los países que no se organizan para influir en las decisiones corren el riesgo de quedar subordinados. La advertencia quedó clara: el nuevo orden no se espera, se construye.

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