Opinión

Excesivo el Peso para Salir del Pantano

Guillermo Fabela Quiñones

Apuntes

Con el compromiso de respaldar la construcción de un “nuevo paradigma laboral que garantice los derechos de los trabajadores”, concluyó la 56 reunión ordinaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que contó con la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Fue propuesto un Acuerdo para la Concordia y la Reconciliación, pues como dijo el nuevo presidente en turno, Francisco Domínguez, mandatario de Querétaro, hay “un país partido en dos”.

Nadie osaría poner en duda la importancia de que México avance unido hacia la reconciliación y la concordia, pero no sólo de palabra o por decreto, sino con hechos que demuestren que las cúpulas del poder político y económico realmente están dispuestas a favorecer políticas públicas democráticas y progresistas. Porque mientras no haya una mínima voluntad de cambios verdaderos en esa dirección, es impensable que el país salga del pantano de descomposición social que propicia la desigualdad.

Podrán firmarse acuerdos incluyentes y con muy buenas intenciones entre los factores reales de poder y el Ejecutivo, pero si en los hechos no hay acciones que los concreten serán como papel tirado a la basura. ¿Cuántos de este tipo de acuerdos no hemos visto firmarse en ceremonias con bombos y platillos? Sería prolijo enumerarlos pues han proliferado desde hace más de medio siglo, sin que al final de cada sexenio hayan dado algún fruto.

No cabe esperar algo positivo de otro de dichos documentos fantasiosos entre las “fuerzas vivas” del país, mientras el Ejecutivo no ejerza su responsabilidad histórica de enderezar el rumbo de la nación, el cual desembocó en un pantano que se traga las buenas intenciones y no pasa nada. México es un país no sólo partido en dos, sino en muchos fragmentos, como un rompecabezas de gran complejidad que hace muy difícil una solución expedita.

La llamada Cuarta Transformación, objetivo del presidente López Obrador, es la última esperanza para recomponer el rompecabezas que obstaculiza la salida del pantano. El peso que tiene la elite financiera que controla la economía nacional mantiene en el fondo del mismo al país. Valga el símil histórico: Rodolfo Fierro, el general más temido de Francisco Villa, cuando pretendía huir perseguido por fuerzas enemigas, se hundió en un arroyo cenagoso porque su caballo y él iban cargados de bolsas de oro y murió ahogado.

Es demasiado el peso de la carga financiera que tiene el pueblo por la voracidad de la cúpula oligárquica. Tan solo la que nos dejó Ernesto Zedillo con el Fobaproa es suficiente para ahogarnos. Es imposible que haya “concordia y reconciliación” con agobios tan terribles para la sociedad mayoritaria. Este es el fondo del asunto, no la falta de acuerdos en las cúpulas del poder. Es también la causa de que sea muy difícil avanzar con firmeza hacia la consumación de un proyecto nacional incluyente.

Surgen trampas a todas horas y por todos lados, como por ejemplo el hecho nada fortuito de la salida del pleno en la Cámara de Senadores de Salomón Jara, ex priísta y ahora en Morena, cuyo voto hubiera permitido la aprobación de la reforma educativa que invalidaría la propuesta en el gobierno anterior. Mientras el hoy partido en el poder no cumpla su compromiso de frenar las embestidas de la derecha, ésta encontrará en Morena su caballo de Troya para frenar la Cuarta Transformación.

guillermo.favela@hotmail.com

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