Mucho se ha dicho que en Yucatán no se presentan temperaturas muy frías, pero ese dicho no es cierto, ya que sí se registran, aunque muy diferente al frío que se presenta en otras partes del país, que es seco; aquí nuestro frío tiene un alto contenido de humedad debido a diversos factores como los océanos, la altura, la desforestación y las zonas con vegetación abundante.
Hace unos años se detectó una zona que llamaba la atención debido a que los termómetros descendían bastante en época de invierno y con la presencia de masas de aire frío, que aquí en Yucatán –como en todo el Golfo de México– se les conoce como nortes: esta es la zona central del estado en donde se encuentra cuerpos de agua naturales que forman parte del llamado Cinturón de Cenotes, que va desde Celestún hasta Dzilam de Bravo pasando por la parte central, a una distancia de 80 km en círculo en relación con la ciudad de Mérida.
En el año 2010, un servidor comentó lo anterior a profesores y científicos de la Universidad Estatal de Colorado, Estados Unidos, que hacían estancias en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán (FI-UADY), y con su apoyo logístico y de instrumentación de esa misma universidad, en conjunto con el laboratorio de Hidráulica e Hidrología de la Facultad de Ingeniería, nos dimos a la tarea de descubrir e identificar cuál era la razón por la cual en esa zona central del Anillo de Cenotes se registraban temperaturas igual de bajas a las de la llamada Sierrita de Ticul del cono sur del estado.
Para ello, delimitamos un área de estudio que abarcó desde el sur de Chocholá y norte de Kopomá incluida la zona de Temozón sur, Abalá, Homún, Cuzamá, Huhí, Hoctún, Kantunil e Izamal; trazamos una zona de transectos de 14 km junto al Anillo de Cenotes e instalamos termómetros tanto digitales como mecánicos cuando se presentaban masas de aire frío afectando a Yucatán. Para sorpresa nuestra, en los alrededores del Cinturón de Cenotes, en un radio de 7 km, quedando los cenotes como centro del eje, las temperaturas disminuían sensiblemente, con valores más bajos que en sus colindancias.
Lo que ocurre en esa zona es que los cuerpos de agua producen –debido a un diferencial de temperaturas– un microclima especial con la condensación del agua de los cenotes, debido a las diferentes temperaturas del aire que desciende y la de las masas de agua, que tienen algo muy particular en el comportamiento del agua de los cenotes: hacen que el aire frío pierda temperatura y se descongele muy rápidamente provocando un efecto como el de la sublimación, cuando el agua pasa del estado sólido a gaseoso. A esa deducción se llegó.
En Yucatán hay otras zonas frías. Una de ellas es el cono sur, que abarca la zona de la Sierrita de Ticul, que va desde Maxcanú hasta Tzucacab y Peto, pero ahí es debido al relieve, por ser la más alta del estado y por su orografía. Otra es Tizimín y su zona noreste, en donde la desforestación realizada por los ganaderos para hacer sus potreros ha vuelto el clima muy extremoso.
Una más fue detectada durante la elaboración de la tesis de Carolina Mugarte, del laboratorio de Hidráulica, en 2012, como parte de un proyecto de la FI-UADY del comportamiento de las temperaturas y precipitaciones ante el calentamiento global: la ex zona henequenera, localizada entre Conkal, Mocochá, Motul e Izamal y sus colindancias. Registra temperaturas sensiblemente bajas en temporadas de frío, incluso como las que ocurren en la Sierrita de Ticul.
Además, la zona de la ciudad de Motul presenta un microclima con presencia de fenómenos meteorológicos extremos. De esta ya no me alcanzó el tiempo –como académico activo de la FI-UADY– de realizar un proyecto para investigar y determinar el porqué sucede eso, ya que no fue fácil conseguir que las autoridades federales aprobaran continuar el estudio de lo que sucede en la zona ex henequenera de Yucatán.