Opinión

Todo es Personal en Yucatán

EN LA COSTA yucateca, particularmente en Chuburná, el nombre de Ciudad Maderas volvió a aparecer en la conversación pública… y no precisamente por buenas razones.

Esta semana se confirmó que el desarrollo conocido como Ciudad Maderas, ubicado en la zona de Chuburná–municipio de Progreso–, fue clausurado por la Profepa debido a violaciones ambientales y falta de permisos federales. Hasta ahí, el caso parecería seguir el cauce habitual de otros desarrollos costeros cuestionados. Pero el asunto no termina ahí.

Aunque formalmente no es competencia directa de Profepa, comenzaron a salir a la luz los permisos municipales irregulares que permitieron que el proyecto avanzara durante meses sin cumplir con los impactos ambientales locales, ni con los requisitos establecidos en la Ley de Desarrollo Urbano del municipio de Progreso

Los documentos, dicen los enterados, llevan la fi rma del entonces alcalde Julián “Rocky” Zacarías, quien habría autorizado el desarrollo sin los estudios completos ni las evaluaciones obligatorias, allanando el camino para un proyecto que hoy está bajo la lupa.

Desde hace tiempo circulan versiones –repetidas hasta el cansancio– sobre presuntos “moches” recibidos por el exalcalde por parte de representantes del desarrollo. Versiones que incluyen escenas casi de postal: reuniones en un yate, en una marina de Yucalpetén, lejos de ofi cinas y expedientes. Por ahora, nada está judicializado. Pero el cierre del desarrollo encendió una mecha que parecía dormida. Y, como suele pasar, cuando cae el primer permiso, empiezan a revisarse todos los demás.

QUIEN ANDA SUELTO aparentemente, políticamente hablando, e inclusive publicó en redes sociales un video de fi n de año a manera de informe de labores, es el exdiputado Jesús Pérez Ballote. Lo anterior, porque como si fuera candidato realizó todo un spot publicitario con guión y actores secundarios para crear un producto a todas luces electorero. Dicen que la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada otorgó su visto bueno para tal actividad propagandística, algo que ni siquiera ella realizó.

QUIEN EN LAS últimas semanas se ha mostrado particularmente activa difundiendo los logros del gobierno es la diputada Clarita Rosales. Sin embargo, no ha pasado desapercibido que en sus mensajes y videos en redes sociales resalta principalmente los avances de Morena y de la Presidenta de la República, restando méritos al trabajo realizado por el Gobernador del estado, en una línea muy similar a la que en su momento ha seguido Rogerio Castro. El detalle no es menor y llama la atención, sobre todo en tiempos en los que muchos actores políticos comienzan a mover sus piezas y a posicionarse rumbo al próximo proceso electoral.

COMO SE COMENTÓ hace algunas semanas en este espacio, quien anda prácticamente desterrado de toda actividad política y sin respaldo del aparato oficialista, es el Subcoordinador del sistema Conalep, Roger Marín Martín. El excandidato panista tiene pleito comprado con el director general de dicha institución educativa, Felipe Duarte Ramírez. Las causas de dicho distanciamiento tiene origen desde que anunciaron a Marín Martín con bombo y platillo como subcoordinador unos días antes de la toma de protesta, aunque él anunciaba que mínimo sería subsecretario e incluso que sería el consejero jurídico.

Esto no fue del agrado de Duarte Ramírez y del círculo cercano del Gobernador del estado, por lo que de consolación le dieron, a Roger Marín, un cargo secundario aunque él anhela fi gurar y ser tomado en cuenta con alguna candidatura para el 2027, nada más lejos de la realidad porque ya se andan frotando las manos los del Catem para igual hacerlo a un lado y ceder ese espacio a un regidor del ayuntamiento de Mérida. Nada bueno trae, para los planes del Ejecutivo estatal, esta relación tóxica entre director general y subcoordinador. Hasta hoy la partida la tiene a su favor Duarte Ramírez, y al parecer logrará su cometido: la baja definitiva de su subalterno. Veremos qué es lo que pasa.

EN CÍRCULOS POLÍTICOS y legales se está discutiendo un posible “choque” de leyes: algunas normativas estatales que quieren imponer la paridad de género, por ejemplo Yucatán, donde existe una alternancia obligatoria entre candidato hombre y mujer en gubernaturas, podrían ser impugnadas por no ajustarse totalmente a la Constitución federal. Este tema ha sido típico de discusión entre partidos y activistas por la igualdad y rompería la estrategia panista de posicionar una inminente candidatura que favorezca a la actual alcaldesa de Mérida Cecilia Patrón Laviada. Por otro lado, esto significaría tensiones internas en Morena Yucatán, ya que al tener conocimiento de esta posibilidad, ya empezó el jaloneo por el control de delegaciones y futuras candidaturas.

CALENTAMIENTO, NO RETIRO. Es lo que está diciendo el ex candidato panista al gobierno del estado, Renán Barrera Concha. Lo anterior, porque aunque no está en una visible campaña política, el exalcalde no pierde oportunidad de seguir vigente con entrevistas, eventos públicos, inauguraciones o anuncios.

Se dice que en el 2026, año pre-electoral, Barrera Concha estará más visible aunque será más estratégico buscando alianzas y no descarta hacerlas con gente afín del gobierno estatal, lo que no hizo en el 2024 y con ello empezar a medir fuerzas con la alcaldesa meridana, puntera en muchas mediciones de preferencia electoral. Como dirían por ahí: “aquí nadie se destapa, pero todos se acomodan”.

EN CULTUR TODAVÍA se habla –en voz baja y con incomodidad– de un episodio que rompió por completo la rutina burocrática de la semana. Nada de disputas políticas ni intrigas administrativas: esta vez, el escándalo vino por el lado menos pensado.

Cuentan que en uno de los chats internos de WhatsApp más numerosos de la dependencia, donde conviven más de un centenar de empleados –muchos de ellos de confianza–, alguien perdió por completo el control… o el teléfono. En pleno horario laboral, comenzaron a circular videos e imágenes explícitas pornográficas, de un contenido tan extremo que dejó paralizados a quienes alcanzaron a verlos antes de que fueran eliminados. La reacción fue inmediata: uno de los integrantes del grupo borró el material, pero el daño ya estaba hecho. El estupor fue generalizado y el episodio se convirtió, sin exagerar, en el tema de conversación obligado durante toda la semana. Miradas incómodas, silencios largos y más de un celular apagado preventivamente. Según se comenta, el responsable sería un empleado de bajo rango de la dirección de operaciones de nombre Andrés Alberto Medina, quien fue citado de urgencia por sus superiores al día siguiente. Hubo reprimenda, hubo tensión, pero –al menos ofi cialmente– no hubo sanciones visibles.

Lo curioso es que, desde entonces, nadie lo ha vuelto a ver por las oficinas, aunque en los registros internos fi gura que continúa activo en su puesto. ¿Licencia? ¿Reubicación silenciosa? ¿O simplemente la estrategia clásica de dejar que el escándalo se enfríe?

En el alto nivel ya no se pregunta si habrá relevo en la dirección general de Cultur, sino en qué momento llegará . Y aunque ofi cialmente nadie confi rma nada, se sabe con certeza que será David Escalante. Su llegada estaría prácticamente amarrada para los primeros días de enero, a pesar de que durante semanas hubo dudas y resistencias internas. El motivo del recelo no era menor. Escalante es actualmente titular del Fideicomiso Público para el Desarrollo del Turismo de Reuniones.

EN LA CLASE política local ya no se habla sólo de cargos, reacomodos o presupuestos. Esta vez, el tema que corre de boca es la boda de Ermilo Barera Novelo.

Cuentan que el secretario de Economía afi nó una logística de invitaciones digna de un evento de alto nivel, muy distinta a la discreta boda civil que celebró tiempo atrás, donde –dicen– ni un solo político logró colarse.

Ahora el escenario cambia por completo. Para el 14 de marzo del 2026, la lista de invitados incluiría a buena parte del círculo político de la 4T en Yucatán, además de empresarios y personajes clave. Nada improvisado: cada invitación estaría cuidadosamente calculada.

La ceremonia religiosa, según los trascendidos, será oficiada nada menos que por Jorge Carlos Menéndez Moguel, mejor conocido como el padre Manito, y se llevará a cabo en el Seminario Menor de Mérida, ubicado en el periférico de Mérida.

Después vendrá el verdadero desfile político. La recepción está programada en la Hacienda Subín, en la comisaría de Subincancab, en Timucuy. Lejos, muy lejos. Tan lejos que más de un invitado ya da por hecho que tendrá que llevar chofer, porque nadie quiere llegar tarde –ni irse temprano– de un evento de esta magnitud.

Y es que entre los enterados hay una lectura política que nadie disimula: esta boda marcaría, simbólicamente, el banderazo de salida de la carrera de Milo Barrera rumbo a la alcaldía de Mérida. Por eso, dicen, nadie quiere quedarse fuera. Porque en política, como en las bodas, no estar en la foto también manda mensajes.

EN EL SENADO y en las redes no pasó desapercibido el activismo reciente de Rolando Zapata contra la prohibición de los vapeadores y cigarros electrónicos. Durante varios días, el exgobernador subió el tono: publicaciones, comentarios en eventos públicos y mensajes directos acusando que la medida era un grave error, e incluso insinuando que Morena había tejido una alianza con el crimen organizado al impulsar la prohibición.

La estrategia parecía clara: colocarse como una voz “crítica” frente a una política impopular entre ciertos sectores. El problema es que el eco nunca llegó. O mejor dicho, llegó… pero en sentido contrario.

La reacción en redes fue inmediata y brutal. Cientos de usuarios se le fueron literalmente a la yugular, recordándole que el tema no es ideológico sino de salud pública, y cuestionando cómo un senador podía parecer alineado con grandes conglomerados que producen estos dispositivos sin una regulación clara, mezclando sustancias químicas cuyos efectos a largo plazo siguen siendo inciertos –y potencialmente mortales.

El discurso se le volteó. De defensor de libertades individuales pasó, en cuestión de horas, a ser señalado como aliado de intereses empresariales poco transparentes. Y cuando eso ocurre en política digital, la retirada suele ser silenciosa.

En los últimos días, Zapata Bello borró una cantidad considerable de mensajes donde se le criticaba con dureza, y desde entonces guardó absoluto silencio sobre el tema. Ni réplicas, ni aclaraciones, ni nuevos posicionamientos.

LA SEMANA PASADA, durante el arranque de obras de los Centros Pilares del Renacimiento Maya en el sur de Mérida, el evento marchaba sin contratiempos. Buena convocatoria, ambiente institucional y señales claras de respaldo político. Todo normal… hasta que apareció un pequeño desliz verbal.

Al momento de saludar a las autoridades presentes, el gobernador Joaquín Díaz Mena se dirigió al secretario del Ayuntamiento, quien acudía en representación de la alcaldesa Cecilia Patrón. Sin embargo, en lugar de mencionar su nombre, el mandatario se confundió y la presentó como alcaldesa Verónica Camino.

El error fue corregido casi de inmediato. Se escucharon algunas risas discretas, miradas cómplices y nada más. El acto continuó con normalidad y cerró con buena aceptación entre los invitados.

Pero como suele ocurrir en la política, el comentario no murió ahí. Cuentan los enterados que Verónica Camino –actual senadora– no dejó pasar el momento. Al contrario. Durante el resto del evento y en conversaciones posteriores, habría comentado con entusiasmo el lapsus del Gobernador, interpretándolo como algo más que un simple error.

“Es el subconsciente”, habría dicho entre sonrisas. “Ya sabe que yo soy la única que puede ganar Mérida… y después la gubernatura”.

Un desliz menor terminó convertido, al menos en su lectura personal, en una señal política. Desde entonces, dicen, la senadora transita con optimismo renovado y ánimo festivo, como si ese segundo de confusión hubiera despejado el camino. En los pasillos, algunos sonríen con ironía y otros recuerdan una máxima vieja pero vigente: en política, los lapsus alimentan rumores… pero no garantizan candidaturas.

COMENZÓ A CIRCULAR un comentario que provocó más cejas levantadas que aplausos. Resulta que el diputado Bayardo Ojeda ya anda diciendo, sin mayor pudor, que buscará la reelección en el Distrito 8.

El anuncio, cuentan, cayó bastante mal. No sólo porque su triunfo original se atribuye más al arrastre de Morena que a un capital político propio, sino porque dentro del partido no se ha olvidado su comportamiento en el proceso pasado. En Morena, dicen, hay pecados que se perdonan… y otros que se archivan.

A esto se suma que desde la dirigencia nacional, y particularmente desde la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha deslizado en más de una ocasión la recomendación política –no estatutaria– de cerrar la puerta a la reelección de quienes hoy ocupan cargos de elección popular. No está prohibido en los estatutos, cierto, y la regla formal aplicará hasta 2030, pero el mensaje político ha sido claro.

Por eso, en el partido no deja de sorprender que Bayardo Ojeda crea posible volver a postularse bajo las siglas de Morena, cuando es público y notorio que apoyó abiertamente a Renán Barrera Concha y que, durante la campaña pasada, atacó con dureza al entonces candidato y hoy gobernador Joaquín Díaz Mena.

En lenguaje morenista, eso tiene nombre: traición. Y es una palabra que no se borra fácilmente, por más que se cambie el discurso con el tiempo.

YA SE COMENTA –con sonrisa incluida– que a cierto funcionario le gustó demasiado el reflector. Se trata del director, Jorge Carlos Ramírez Granados, quien tras su participación como juez en la boda civil del secretario de Economía, Ermilo Barrera Novelo, habría descubierto una nueva vocación.

Dicen que el papel de juez, el micrófono, las miradas y el momento solemne le sentaron bastante bien. Tanto, que ahora anda comentando que repetirá la experiencia en diversas bodas, no sólo dentro de las instalaciones del Registro Civil, sino también en enlaces privados de conocidos y amistades.

Entre el personal hay quien toma el asunto con humor y quien levanta la ceja. Porque una cosa es cumplir con la función institucional, y otra muy distinta es convertirla en una especie de gira social, como si ofi ciar matrimonios fuera un pasatiempo o un trabajo de infl uencer.

Durante todo el 2026 Todo es personal.