Opinión

Todo es Personal en Yucatán

DICEN LOS QUE saben que con la convocatoria publicada ayer para inscribir candidatos de Morena en Yucatán, Katya Meave quiere enfrentar a Joaquín Díaz Mena con Ariadna Montiel por quién manda de verdad en las decisiones del partido guinda. Veremos si la sangre llega al río, o si todo se queda en chisme de pasillo.

DONDE CADA DÍA se ensanchan las grietas es en Movimiento Ciudadano Yucatán, y esta vez el desencuentro trae nombre y apellido: Larissa Acosta Escalante. Según la versión que circula entre los naranjas, desde el principio se pactó que los suplentes ocuparían las curules al menos un año.

El trato era compartir el cargo… y saber cuándo levantarse de la silla. En el Cabildo de Mérida, Gabriela González Ojeda pidió licencia y cedió el lugar a Ximena Rivas Alfaro. En el Congreso, Javier Osante Solís hizo lo propio para que entrara Abigail Uc Canché. Larissa, cuentan, se negó en redondo a seguir el mismo camino.

Es otra fractura para un equipo al que cada vez le cuesta más posar en la foto de la unidad. Los acuerdos funcionan mientras todos los cumplen; cuando cada quien elige los que le convienen, llegan las facturas.

Con el 2027 en el horizonte, entre los naranjas ya se comenta que Larissa Acosta no tendrá sitio en la próxima lista plurinominal ni en candidatura alguna. Quien hoy se aferra a la silla podría descubrir mañana que nadie le guardó otra.

CON UNA SINGULAR foto en redes, en pleno desconcierto por la alerta del posible ciclón Isaías, el gobernador Joaquín Díaz Mena nombró subsecretario de Asuntos Agrarios de la Secretaría General de Gobierno a Martín Esaú Velázquez Sosa. El puesto llevaba días vacío por la salida de Moisés Rodríguez Briceño, ahora magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa.

El nombramiento despeja el camino para que la decisión sobre Progreso sea menos ruidosa, porque quedaría entre dos mujeres: Lila Frías y la Chelita Magadán. Aunque en los cafés políticos cuentan que la diputada federal Jessica Saidén sigue con la espinita de ser alcaldesa y que, al ver cada vez más lejana la candidatura por Mérida, vuelve a mirar hacia Progreso. La ambición no se jubila; sólo cambia de puerto.

EL QUE SIGUE sin dar una, y eso cuelga su reelección de un hilo, es el alcalde de Valladolid, Homero Novelo Burgos. Pifia tras pifia en sus compromisos, queda mal con todo el mundo, sobre todo con los empresarios, varios de los cuales aportaron dinero a su campaña. “Eso le va a costar la reelección: no cumple su palabra y eso es pecado en la política”, dicen nuestras fuentes de la Sultana de Oriente.

A eso se suma el mal estado de los servicios públicos y la duda permanente sobre la calidad de los materiales con que se hacen las calles. En agosto del 2025, seis de los 11 regidores rechazaron la cuenta pública del mes de junio, y lo más revelador fue que dos regidoras de Morena votaron también en contra, por falta de información clara sobre el destino de los recursos. Cuando hasta los tuyos piden cuentas claras, el problema deja de ser de percepción. El susodicho la tiene muy difícil.

DONDE TODAVÍA NO hay humo blanco es en las candidaturas del PAN en Yucatán. Se barajan nombres para las diputaciones locales, pero una pieza mantiene trabado el tablero: el cuarto distrito federal.

En los corrillos blanquiazules se habla de tres opciones: la diputada federal María Isabel Rodríguez Heredia; el diputado federal y coordinador de la bancada panista, Elías Lixa Abimerhi; y el diputado local y dirigente estatal Álvaro Cetina Puerto. Es una de las posiciones más rentables para el PAN, y su definición podría destrabar buena parte del acomodo rumbo al 2027.

Aunque la elección que viene es la del 2027, en esas conversaciones ya se asoma el 2030. Según cuentan, Lixa tendría interés en competir en la boleta y mantener presencia electoral, y el nombre de María Isabel empieza a mencionarse en algunos círculos como perfil para futuras renovaciones. Nada definido, pero suficiente para que algunos hagan cuentas más allá de la próxima elección.

El dilema es dónde ubicar a Álvaro Cetina. Algunas voces proponen que se quede en el Congreso local, donde ha sido uno de los críticos más constantes del gobierno morenista y le ha marcado agenda.

Una de las lecturas internas: Isabel Rodríguez repite por el cuarto distrito, Lixa encabeza la plurinominal federal y Cetina compite por un distrito local para sostener la oposición en Yucatán. La decisión sigue abierta, y mientras no se destrabe el cuarto distrito, las demás candidaturas locales seguirán haciendo fi la. Nombres hay de sobra; lo que falta es que cuadren las cuentas y los egos.

¡VAYA RELAJO EL que se armó en Morena con las inscripciones para las coordinaciones de Defensa de la Transformación y la Soberanía de la 4T en los seis distritos federales de Yucatán! Lo que parecía un proceso acordado de antemano terminó en laberinto político: unos esperaban llamadas que nunca llegaron, otros confiaban en que sus rivales no se inscribirían, y algunos se lanzaron a la aventura sin pedirle permiso a nadie. Como todo fue en línea, el misterio es mayor. No existe claridad pública sobre la totalidad de los registros: se conocen los nombres de quienes lo anunciaron, pero nadie parece tener la lista completa de quienes de verdad levantaron la mano.

En el distrito 1, Wilmer Monforte cumplió lo previsto: anunció su inscripción y difundió un video en lengua maya para comunicar sus aspiraciones. La sorpresa fue Fátima Perera Salazar, subsecretaria de Asuntos Religiosos, quien también anunció su registro sin hacer pública su renuncia a la administración estatal, como se había dicho que debían hacer los funcionarios interesados, por instrucciones del Gobernador. Parece que la regla aplica hasta que alguien decide no aplicarla.

En el distrito 2 la cosa se puso más interesante. Jorge Sánchez, El Gallo, se registró para repetir. Según versiones de los círculos morenistas, presumía que desde México le habían dicho que prácticamente iría solo. Alguien olvidó avisarles a los demás. A última hora, y con una discreción que duró poco, apareció María Esther Magadán Alonso, quien antes había jurado que su único interés era la alcaldía de Progreso. Ahora circula la versión de que, tras enterarse de que no ganó una supuesta encuesta para esa alcaldía, habría recibido la promesa de ser candidata a diputada federal, con El Gallo como sacrificado.

Por si faltaban ingredientes, se menciona a Rocío Barrera, quien no hizo pública su inscripción, aunque interlocutores de la capital aseguran que sí completó el trámite en línea. Y cuando el reparto parecía completo, apareció Éric Quijano, el diputado de Tixkokob, que casi al cierre anunció su registro en una foto donde salía completamente solo, tras haber mostrado poco interés. Hasta circularon comentarios sobre un posible registro extemporáneo, algo que hasta ahora no está acreditado. Y el ingrediente de fondo llegó después: la versión de que fue el senador Jorge Carlos Ramírez Marín quien lo instó a inscribirse

En el distrito 3, Clara Rosales anunció feliz su inscripción mientras Óscar Brito vivía su propia novela de incertidumbre. Según cuentan, esperaba una llamada que le aclarara si seguir con sus aspiraciones a la alcaldía de Mérida o entrar a la contienda federal. La llamada nunca llegó, y en los últimos momentos decidió inscribirse. Entendió, tarde, que en política esperar de más puede dejarte fuera de todo.

La otra sorpresa fue la diputada plurinominal “de tómbola” Linette Fernández, cuya presencia política en el distrito ha sido nula y de quien todos preguntaban quién era. En el distrito 4, la única inscripción pública fue la de Naomi Peniche, quien levantó la mano en una demarcación donde el triunfo panista está garantizado. En su círculo cercano se comenta que, a cambio de participar, le habrían ofrecido una secretaría a futuro. ¿Aspiración política o acuerdo para alcanzar un hueso? La respuesta sigue entre los secretos de quienes deciden.

En el distrito 5 sólo se conoce públicamente la inscripción de Jazmín Villanueva Moo, y eso también es raro: mientras en otros distritos los aspirantes aparecieron hasta debajo de las piedras, aquí nadie más quiso levantar la mano, al menos en público. También trascendió que Ever Dzib, subsecretario de la SEP, esperaba una llamada para inscribirse que nunca llegó.

El enredo mayor fue en el distrito 6. Samuel Izama se inscribió por su cuenta, sin esperar autorización ni consejo, según se comenta en los círculos políticos. Jessica Saidén hizo lo propio casi al cierre del plazo, y cuando parecía que no habría más sorpresas apareció Rogerio Castro, quien anunció su registro de forma extraña. Al parecer, a Raúl Paz alguien le puso un alto después de inundar con publicidad barata varias colonias del oriente de Mérida.

DURANTE LAS definiciones… Todo es personal.