Opinión

Todo es Personal en Yucatán

NOS CUENTAN QUE empiezan a desempolvarse ex pedientes que podrían darle un buen dolor de cabe za al exalcalde de Mérida, Renán Barrera Concha. Según versiones sobre una investigación de contra tos otorgados durante su administración, estarían bajo la lupa recursos para remodelar parques y co locar bancas que, presuntamente, se facturaron sin que la obra existiera jamás.

Entre las empresas señaladas figuran Grupo Febsa del Sureste y Remordex, S.A. de R.L., con contratos por montos considerables y difíciles de verifi car. La información que circula ubica como dueño a Abraham Elías Yabur Flores, junto con otras sociedades presuntamen te vinculadas: Proaxur e Incorpomat. Y las versiones van más lejos todavía: hablan de un esquema mediante el cual empresas relacionadas habrían obtenido obra pública en otras administraciones panistas, con costos infl ados y retornos de efectivo nada modestos.

EN TÉRMINOS FUTBOLÍSTICOS, cuando un equipo gana repite alineación; cuando pierde, cambia de jugadores. Al PAN estatal esa lógica parece no aplicarle: según fuentes del propio partido, la ex candidata y ex regidora blanquiazul Paulina Peniche Rodríguez volverá a competir por un distrito local en Mérida, pese al fraca so estrepitoso que cosechó en el 2024 frente a un entonces desconocido José Julián Bustillos Medina, ampliamente respaldado por el voto del poniente. “Repite a ver si esta vez le atina a la diputación, solo porque es amiga cercana de la presidenta municipal Cecilia Patrón Laviada, pero no trae equipo, es sumamente egocéntrica, vive en el norte de la ciudad, desconoce las nece sidades del sur y oriente –donde la quie ren postular– y encima trata a la gente con la punta del pie”, disparan nuestras fuentes. “Si Cecilia quiere retener Mé rida, Paulina no suma: resta”, rematan.

ENTRE LAS BASES de Morena crece el desconcierto por las declaraciones de su dirigente estatal, Carlos Bojórquez Urzaiz, a quien algunos mi litantes ya le llevan la cuenta de pifi as. La más reciente: al hablar de la sucesión por la alcaldía de Mérida, mencionó como posibles contendientes a Rommel Pacheco, Milo Barrera y Óscar Brito.

Lo llamativo no fueron los nombres, sino la ausencia: Raúl Osorio, a quien dentro del propio movimiento muchos ubican entre los principales interesa dos. Y la confusión no termina ahí: en los corrillos morenistas se comenta que Óscar Brito habría dicho en privado que buscará de nuevo el Tercer Distrito Federal. Si es así, ¿de dónde salió entonces su nombre para Mérida? Ahí está el reclamo que empieza a circular: si la dirigencia estatal debería ordenar, informar y dar certeza, ¿por qué cada declaración abre más preguntas de las que cierra?

QUIEN ESTÁ EMERGIENDO como espuma, buscando cualquier refl ector sin que se sepa muy bien para qué, es el fl amante magistrado del Tribunal Electoral del Estado, Arturo de Jesús Sandoval Torres, apenas nominado hace poco más de un año. Llama la atención su ansia por dar entrevistas a diestra y siniestra, tropezando con los temas y evadiendo preguntas con una soltura preocupante: hablar de inteligencia artifi cial con esa superfi cialidad puede costarle caro a la institución que representa.

Quizá debería buscar ase soría legal y de medios antes de seguir improvisando. “Parece que busca la presidencia del Tribunal para cuando termine María Elena Achach Asaf”, mencionan fuentes internas del propio tribunal.

MIENTRAS LA “AMEBA come cerebros” acaparó durante semanas los reflectores y se volvió el trending topic sanitario de Yucatán, otra pregun ta empieza a incomodar con la misma insistencia: ¿qué está pasando realmen te con la influenza y el COVID-19? Porque una cosa dicen las cifras ofi ciales y otra muy distinta perciben pa dres de familia, médicos y ciudadanos en consultorios, hogares y escuelas.

Los reportes ofi ciales hablan de de cenas de casos confirmados de COVID-19 y varios cientos de influenza acumulados; pero basta escuchar a cualquier padre de familia para topar se con salones vacíos, niños enfermos y familias enteras tosiendo al unísono. Incluso en planteles públicos y priva dos de Mérida –entre ellos el Colegio Mérida– se reporta un ausentismo considerable por enfermedades res piratorias. Si se confi rma esa dimen sión, cabe preguntar por qué esa per cepción en las aulas no cuadra con las cifras que maneja la autoridad.

Todo es Personal.