Yucatán

Puentes; recuerdos de sucesos de cambios en la vida nacional

PROGRESO, Yucatán, 19 de noviembre.- Todos los años, es infalible que se organicen actos que recuerden las situaciones que requiere el pueblo para vivir mejor.

En este año, también con el desfile de siempre tendremos un recuerdo del acontecimiento más importante en el panorama político y social, cuando se registró el fin de una dictadura y que en la actualidad lo recuerdan también la necesidad de que nuestro pueblo viva en mejores condiciones, teniendo nuestro país lo necesario para ello. En nuestro medio, el desfile también fue organizado con la participación de los principales sectores de la localidad pues primero marchan las escuelas y luego los demás sectores con diferentes escenas del vivir del pueblo en las distintas épocas.

Progreso no podía pasar por alto el aniversario de la Revolución, con una ceremonia y el acostumbrado desfile, con escenas de la vida social.

Hubo un “puente” desde el viernes pasado para las actividades, por lo que se prepararó el desfile conmemorativo, que prácticamente cerró un mes muy importante en el año; primero con festejos a los familiares y amigos, y ahora, con el gran desfile que tiene su importancia para recordar que nuestro pueblo debe ser libre, porque así es su historia y destino.

Progreso, iniciador de la era del ferrocarril en Yucatán

En todo Progreso se habla de que este puerto inauguró la era del ferrocarril en Yucatán, con dos sistemas vía ancha y angosta entre Mérida y este lugar, pero ahora, con los proyectos del Tren Maya, prácticamente se va a resucitar la era de la riel, pero ni lo va a oler este puerto, pese a su importancia.

Como saben todos, entre los grandes proyectos, el tren será resucitado y se denomina el Tren Maya. Este solamente cubrirá otras ciudades de la Península, porque va a ser un sistema que cubrirá muchos lugares, pero nuestro puerto, el más importante del Sureste ni siquiera lo olerá, no obstante que hace más de 130 años aquí precisamente se inauguró el servicio ferrocarrilero y únicamente en materia de comunicación sólo se quedará con el servicio marítimo de todo lo que se importe y exporte a otros países.

Entre los comentarios se escucha que el puerto de Progreso debió aparecer en el proyecto, que se intentará a partir del año próximo.

Este transporte recorrerá gran parte de la Península, tocando únicamente Mérida como la parte más importante del Sureste y deja a Progreso sólo con el recuerdo de haber sido el lugar donde se conoció el ferrocarril, que fue bautizado, precisamente, Mérida-Progreso.

Casi gratis disfrutaban de la cena de Nochebuena

En la época que en los muelles trabajaban muchos sindicatos, además del personal de la aduana, celadores y empleados de otras oficinas. Días antes de Nochebuena y Año Nuevo llegaban los barcos atestados de frutas, conservas, bacalao y otros productos, para las fiestas de fin de año.

Muchos trabajadores y empleados participaban en la descarga y trámites para descargar los barcos, pues se necesitaba con urgencia la mercancía que traían, para el comercio de Mérida.

Frutas como la manzana, pera y uvas se consumían mucho en estos días y había que bajar todo antes del 24 de diciembre y se fajaban todos para descargar, a fin de que el comercio tuviera estos artículos, que necesitaban vender para Nochebuena y Año Nuevo.

El personal que participaba en el alijo de los buques para que no se perjudicasen los comerciantes y la gente alijaba las naves hasta en horas extras.

Sin embargo, los trabajadores recibían su recompensa por esa extra en las labores de los muelles y, ¿saben los lectores cuál era esa recompensa que practicaban? Una cantidad par que el comercio les vendiese en menos de lo que costaban, especialmente las frutas, y al bajar la mercancía ellos adquirían una buena dotación de comestibles para la cena, a un precio casi regalado, como las frutas californianas, que harán las embarcaciones extranjeras para entregar a las comerciantes antes de las fiestas y los trabajadores del puerto, incluyendo celadores, interventores y empleados de la aduana, incluso los jefes, recibían a un precio casi regalado, principalmente las hermosas frutas que llegaban en cajas especiales y dejaban las naves totalmente limpias, para que con tiempo se venda y lo mismo que Nochebuena se hacía esto para Año Nuevo.

Y lo curioso de todo es que habían unos celadores sobre todo el interventor, que difundían en unos papelitos de nombre de los que trabajaban durante el año bajo el sol, la lluvia y el frío y por lo tanto, tenían en el comercio su aguinaldo en artículos, para disfrutar de las festividades de fin de año.

Se recuperan los parques de recreo

Después de muchos años de abandono y algunos de nuestros parques de recreo a donde las familias iban de antes a pasear y para la diversión de sus hijos, se están recuperando poco a poco, el parque central de la independencia y de algunas las colonias.

Y aunque usted no lo crea, los factores que están animando nuevamente los parques son los niños, que van por las noches a jugar con sus autos y patines, para aprovechar la libertad que allí tienen, sin que los moleste nadie, y aunque usted no lo crea, los tamalitos colados, vaporcitos y ensaladas para comer con los refrescos, pues todo esto se ve sábados y domingos y en días especiales, que ponen pimienta a la mayoría de los parques para animar.

Como informábamos constantemente el Parque Independencia, por las noches estaba como un muerto, casi en tinieblas, por la poca atención que le daban las autoridades, pero no hace mucho comenzaron a darle sabor los atractivos ya mencionados y la música, para que bailen niños y ancianos.

El parque José María Morelos y Pavón, a tres cuadras el centro de la ciudad, que ya se estaba deteriorando se suspendieron las actividades por un tiempo, para reparar y mejorar dicho parque, que prácticamente sirve ahora como unidad deportiva los sábados, para los bailes de danzoneros.

Por lo que respecta al Parque de la Paz, en el malecón ya tiene más vida, ahora por la zona turística, que funciona en la playa, y otros parques como el Benito Juárez, al poniente de la calle 31, y la Vicente Guerrero ya tiene más atractivos para animar a que lo visite el público.

Rescatan poco a poco los parques

Publicamos recientemente que después de algún tiempo de estar los parques olvidados, y a veces a oscuras, por abandono del mismo municipio, ahora ya empezaron a rescatarlos para que el pueblo tenga en donde distraerse en familia, con festejos periódicos y deportes.

Por ejemplo, en el parque José María Morelos y Pavón, calle 86 por 31, donde se efectuaban los Sábados Danzoneros y varios deportes, entró en receso su actividad, mientras se llevan al cabo trabajos de modernización para continuar con otras actividades en sus pistas y gimnasios.

Mientras tanto, el baile sabatino para todas las edades se lleva al cabo en el parque principal Independencia, en donde también se ofrecen otros actos recreativos y noches de música y arte, pues antes es el centro de recreo estaba abandonado y de noche, casi a oscuras, ahora hay días en donde se organizan festejos semanales, con la instalación de juegos infantiles para los niños y otros actos para las familias, en donde se instalan puestos de toda clase para la reunión familiar.

También hay interés por mejorar otros parques, como el de La Paz en el malecón, para la recreación de los turistas que hoy afluyen en cantidades mayores como los cruceros, que hacen una breve escala para bañarse con la naturaleza y las arenas del malecón y en el mar.

También existe el propósito de rehabilitar los parque de la colonia Ismael García y del Puerto de Abrigo, sin olvidar los parques de las comisarías.

En cambio, el arte en los teatros desapareció

En cambio, todos los teatros clásicos y nuevos que teníamos e hicieron historia, donde constantemente se efectuaban eventos de arte, en donde la cultura se mantenía en alto, Progreso se quedó como el desierto, sin ningún teatro para espectáculos culturales.

Todos quedaron solamente como recuerdo, entre éstos el Variedades y el Principal, convertidos en comercios; el regio como residencia particular y el tropical y Uxmal se los llevaron los ciclones y no quedó un sólo teatro en el puerto, pues recordarán las generaciones del pasado, que los dos siglos pasados el puerto de Progreso con menos gente y movimiento contaba con escenarios para toda clase de espectáculos, entre éstos, para impulsar la cultura, el Dante, Melchor Ocampo, Lucero, Campo Amor, Regis, Rojo, Pathe, Variedades y Principal, es decir, se siente mucho recordarlo que ahí presentaba a los mejores espectáculos que llegaban a Yucatán a los mejores espectáculos que llegaban a Yucatán y que muchas veces debutaban primero en nuestro puerto, porque en este lugar entraban compañías de todos los continentes y además, impulsores del arte y academias; contaban con escenarios para demostrar la alta cultura que entonces existía en Progreso y ahora como ya dijimos no hay ninguno y es triste que nuestro puerto que representa ser la segunda ciudad y puerto de importancia del Estado y la entrada por la vía marítima de grandes espectáculos, entre otros.

Las compañías y circos de fama mundial alegraban el ambiente, por la cultura que lo pedía, para mantenerla en lo más alto y el renombre de Progreso.

En la actualidad, si usted pregunta qué teatro tenemos, como en otros tiempos, hasta un niño le contestará que el principal puerto de la Península ya no tiene ninguno para los espectáculos de cultura.

Ver las noches en el centro de la ciudad es triste, con calles semi oscuras, por no haberse sostenido aunque dos de ellos, y los propietarios prefirieron acabarlos, vendiéndolos para comercios y por las noches, la gente se queda ahora en sus casas para su entretenimiento en la televisión, la exhibición de viejas películas, escuchar música en sus estéreos, ir a Mérida a un buen cine o alguno de los espectáculos de categoría que a diario presentan en ese lugar.

La intelectualidad en México

El Gobierno, cuando publica las obras de nuestros grandes genios, como las obras de Ramírez, los editores cuando publican los versos de Urbina y de Rosas Moreno; los literatos ricos sí publican trabajos incomparables como García Icazbalceta, cuando dio a la estampa su “Bibliografía Mexicana del siglo XVI”, obra que implica cuarenta años de estudios y crecidísimos gastos.

Los escritores entusiastas y de buena voluntad, como Justo Sierra, Sosa, Gutiérrez Nájera y Valenzuela, cuando se reúnen, protegidos por el Gobierno para publicar un periódico literario que pudiera dar honra a México en el extranjero, todos adquieren una triste experiencia: que aquí ni el talento ni el estudio ni la inspiración pueden valerle a un autor mexicano un aplauso que halague ni una renta segura. En cambio, los repartidores merodean, las novelas españolas vuelan, los gabinetes de lectura inoculan al arte.

Los Pérez Escrich pasan de generación a generación, y los culebrones europeos se desbaratan por el uso. Mientras tanto, nadie lee a Rafael Delgado, ni estudia a Orozco y Berra, ni se preocupa por el Nigromante, ni le importan los estudios Filológicos de Pimentel, ni los literarios de Altamirano, ni los históricos del Biógrafo de Zumárraga. Esta es la verdadera causa de la decadencia literaria y no como piensa mi inteligente amigo Pilades. La conducta política del Gobierno. Este hace mucho.

Los literatos se hallan bastante bien. Los hay en el Gabinete, en la Diplomacia, en el Cuerpo Consular, en la Suprema Corte, en las Cámaras, en los establecimientos públicos, en las oficinas de los Ministerios, en el profesorado de las escuelas y en muchos otros puestos de mayor o menos categoría hay también imprentas que el Gobierno paga y en donde infinidad de autores han hallado la publicación de sus obras.

No hablaré aquí de una obra histórica que se ha publicado últimamente. Micrós ya dio cuenta de las espléndidas bellezas que adornan ese hermoso monumento levantado por mi respetable y erudito amigo el Sr. Lic. D. Eduardo Ruiz a una raza y a un Estado. El libro “Michoacán” es un conjunto encantador de leyendas y de tradiciones en que el poeta está a la misma altura que el historiador y éste a la misma que el etimologista.

También las anécdotas entretienen

Tipos pintorescos

Bolívar Lizama, hombre que torció el camino

En la historia de nuestros puertos, muchos hombres nacieron para ciertos oficios, pero torcieron el camino dedicándose a otras actividades donde también brillaron intensamente.

Uno de ellos fue Bolívar Lizama Frías, quien se inició como oficinista, laborando en la agencia aduanal de don Fernando Ortega y terminó siendo el despachador nacional de vuelos de la compañía Mexicana de Aviación.

Pero también fue un excelente músico, ya que como pianista le cautivó el ritmo del Jazz y las melodías del recuerdo, y tambien fue clarinetista tocando en las mejores orquestas de Progreso.

La sociedad lo choteaba mucho, diciéndole que en lugar de acariciar las teclas era un gran rompedor de cuerdas, lo mismo en el caso del clarinete, que sólo lo soplaba.

Pero todo fue un chiste, ya que como pianista y corneta fue muy bueno, sólo que para soplar con este instrumento se tenía que cinchar mucho el abdomen para evitar las hernias.

Bolívar, eso sí, fue un hombre muy empeñoso. Le machacó tanto al inglés por sí solo, sin maestro, que, eso le valió entrar a trabajar a la Mexicana de Aviación y poco a poco fue ascendiendo hasta llegar a despachador de vuelos a nivel nacional.

Al parecer esa fue su vocación, sin embargo, como ya se dijo, el gran músico que llevaba dentro nunca se esfumó porque después de su jubilación en la empresa mencionada, siguió tocando en este puerto y luego se instaló en Cancún, Quintana Roo, donde ganó muchos pesos con el teclado.

Formó parte del grupo de los mejores pianistas que hemos tenido en Progreso, con Demetrio Basto Quintal (“Metito”), Anacleto Rocher (“Cleto”) y Antonio Moncada Rivero (“Tono”), con quienes pudo haber ofrecido en un concierto, algo de lo más espectacular.

Sin embargo, sólo pudo dejar el recuerdo de un mediodía que todo Progreso hubiera anhelado escuchar, cuando se juntaron Bolívar, Demetrio y Cleto, en el restaurante La Terraza, e hicieron vibrar las cuerdas del piano con la música de todos los tiempo,, que fue la especialidad de todos ellos.

Puntadas del capitán Coronado

El comandante del barco no soy yo, sino aquel que está en el puente de mando.

En la marina, o en las actividades marítimas, tuvimos a hombres valerosos y muy pintorescos, que dejaron excelentes recuerdos de su oficio en ese ambiente.

Tuvimos al viejo marino Ayala, quien construyó tantos barcos para el servicio interior del puerto que la gente pregonaba que “en cualquier barco que te embarques es de Ayala”.

En la historia de la navegación en el Golfo, hubo un capitán norteamericano que mandaba la nave Zuzzy, entre Mobila y Progreso, a principios del siglo pasado, barco que posiblemente se dedicaba al contrabando, ya que nunca se vio abiertamente qué era lo que traía y qué llevaba de retorno.

El pueblo calificó sus viajes así: “La nave conocía tan bien la ruta que nada más ponía el rumbo e invariablemente llegaba a Progreso”, el barco ya estaba acostumbrado a la travesía. Una vez que lo despacharon de Estados Unidos para Campeche, se perdió.

Otro episodio pintoresco en el ambiente de mar fue protagonizado por el Capitán Cristóbal Coronado, del vapor nacional “Veracruz”, de la Cooperativa de Transportes Marítimos y Vías Fluviales.

Don Cristóbal nunca se puso el uniforme deCcomandante de la nave, siempre vistió pantalón y camisa de mezclilla azul, como un trabajador, y en todo momento se le veía en la nave picando el casco, pintando, arreglando los cabos, limpiando aquí y allá, y realizando otras muchas labores propias de la marinería.

Cuando alguien llegaba a la escala de la nave en los muelles Benito Juárez o el nuevo Fiscal y le preguntaba a él dónde podría ver al capitán para tratarle su asunto, el propio capitán Coronado, vestido de trabajador, le indicaba a la persona “suba por esa escalera y lo verá en el puente de mando”.

En la capitanía de Puerto de Tampico desempeñó por muchos años el puesto de titular de la misma, el capitán Carvallo, marino que llegó a la ancianidad, allí, sin retirarse.

Lo original y pintoresco del Capitán Carvallo fue que nunca tomó la pluma para firmar los documentos, sólo remojaba su larga uña del índice derecho en el tintero y con ella estampada su rúbrica.

Algo de lo que más está en la boca de la gente

¿Fue primero el huevo que la gallina?

Ahora que los huevos empiezan a elevarse por su costo, todo el mundo habla de los blanquillos, cosa que nadie hacía en el pasado y se le daba más importancia a la frase o al chise en que el huevo es el protagonista que a su precio, por aquellos que iniciaban el día con un par de crudos, para su alimentación, porque no se conocía el colesterol.

Se escuchaba mucho entre la gente: “¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?”, “El huevo de Colón”, “De un huevo comieron cien sastres”.

Entre los dichos, dedicados al huevo, hay uno que a la gente le parece prosaico, pero no tiene nada de esto: “¡A huevo!” que se interpreta, según los diccionarios de refranes, como hemos comentado, que en otros tiempos era tan barato dicho artículos que cuando alguien compraba otra cosa que tenía bajo precio, el vendedor daba a entender que estaba a precio de huevo, barato.

Desde que se averiguó qué fue primero, si el huevo o la gallina, la literatura pintoresca, se ha llenado de expresiones en que se alude a ese producto del gallo y la gallina, por ejemplo “¡Ay huevo, blanco eres pero quizá te vuelvas negro!” (las apariencias engañan); “sólo cacarean sin poner huevo” (para aquellos que sólo prometen).

“Nada más habla del huevo y quien lo puso” (el que habla demasiado sobre la misma cosa); “di huevo con la boca cerrada” (darle a entender a una persona que no nos engaña con su inocencia), “el huevo, mientras más cocido más duro” (mientras más años tiene el individuo más resistente es al trabajo).

Hojeando libros de dichos populares, nos podríamos pasar toda una mañana oyendo algo sobre el huevo, pero para terminar con “el huevo de Colón” que es el refrán que más se ha escuchado a través de los años, se originó debido a que muchos le restaban importancia al descubrimiento de América hasta que el marino genovés les gritó a todos que en realidad fue cosa muy fácil, pero a ver si pueden parar un huevo cocido por uno de sus extremos sin que se caiga. Nadie pudo, entonces Colón le dio a un blanquillo un golpe sobre la mesa por una de las puntas y por la abolladura lo sostuvo. ¡Muy fácil, exclamaron”. “Sí, respondió el descubridor, es muy fácil pero a nadie se le había ocurrido”.

Finalizamos hablando del huevo con la recomendación a usted, lector, de ver a través de un telescopio hasta dónde va el huevo en el alza de precios que se está experimentando.

Costumbres

Los bebés “aparecían” en las puertas de las casas.

“Don Pepe, aquí le trajimos al nene para que lo asiente”, así empezaba la historia de los niños sin padre ni madre y que iban a parar a manos generosas en los primeros años de esta población.

“Le vamos a poner Jacobo y será nuestro hijo a partir de este momento”.

Era una historia como otras que se repitieron debido a que Progreso se iniciaba y todavía no se había organizado socialmente.

Claro que se trataba de un procedimiento para que no se supiese cómo había venido al mundo la criatura, pues no era posible que fuese de probeta, como salen hoy del laboratorio algunos niños.

Los “padres” o para mejor decir, los esposos que habían “encontrado al bebé”, arropado en la puerta de la casa, a partir de ese momento le daban nombre y tenía una familia que velaría por él.

Para no decir que se los regalaron u otras razones, las personas que llevaban al niño par que lo registren oficialmente argüían: Hoy por la mañana, muy temprano, escuchamos el gemido de un nene en la puerta de la casa, y al abrir, notamos que, efectivamente, estaba ahí la criatura, bien arropada, llorando por el fresco de la madrugada, lo levantamos y decidimos venir aquí para darle nuestro nombre: será nuestro hijo”.

Era el formulismo que se les daba a los niños cuyo origen no se quería que se supiese. “Lo encontramos envuelto en la puerta de la casa”, era la explicación.

Se asaban, pero no dejaban el traje

Nuestros abuelos y padres que trabajaban en alguna oficina nunca dejaron de usar el traje completo, así se estuviesen asando por el calor.

Además del traje salían a la calle con el sombrero de fieltro (o el “pajilla”), es decir, parecía que iban a una fiesta o a una recepción oficial.

Hoy, nos parecería muy raro ver a una persona con su traje salir a la calle, por lo menos en este puerto.

Los últimos ciudadanos que vimos ir a la oficina con el traje y de esto no hace mucho fueron los hermanos Oziel y Adán Nicoli, empleados de la Unidad Sanitaria.

Todo el tiempo estuvieron ataviados con el pantalón, el saco, la corbata y el sombrero. Y años atrás, usaban chaleco y el cuello duro.

Uno se preguntaría hoy ¿cómo lo hacían en la época de calor? pues tenían el traje adecuado al tiempo. En la época de calor, tenían el dril y el nurotex y en el invierno el casimir.

Después de los años veinte, se acabó todo eso. Hasta los jóvenes que usaban la media negra, la retiraron del servicio y comenzaron a ver a los mayores con su guayabera o camisa de manga larga y sin sombrero por las calles, a los jóvenes con pantalón largo y muy envaselinados. Las muchachas que usaban calcetines hasta la rodilla comenzaron a llevar a los “chapines”.

La multitud giraba en cuatro círculos en las retretas del parque

Entre otras muchas curiosidades que se observaban de antes en el parque Zaragoza (hoy Independencia) estaba la forma en que giraba la gente durante las retretas dominicales.

El paseo empezaba a las ocho y terminaba a las diez de la noche, para que todos vayan a dormir y se levanten temprano para sus tareas.

En la parte central, giraban dos círculos en sentidos opuestos. Uno era el de las muchachas que caminaba hacia la izquierda y el otro, de los muchachos o caballeros, que lo hacían a la derecha, de tal manera que todos se veían cuando daban vuelta.

En el centro del parque, paseaban las personas más conocidas de la población.

En la parte exterior del parque giraban otros dos círculos de gente humilde, que vestían el traje de mestizo. Los círculos rodeaban el parque también en sentido opuesto, de tal manera que la banda de música desgranaba su repertorio de música clásica y popular y las ruedas humanas se movían de una manera muy sugestiva impulsadas por la costumbre.

Si el anterior movimiento de pobladores se hubiese visto entonces desde el aire, hubiese sido sorprendente y de un efecto muy especial de cuatro ruedas humanas girando en sentido opuesto.

Así fueron las antiguas retretas del parque Independencia, espectáculo que finalizaba a las diez de la noche con una jarana.

(R.F.B.)