Hoy celebramos 175 años de la llegada de las Hijas de la Caridad a nuestro México. En particular a la Emperatriz Carlota le debemos que ella las trajo. Claro, fue Dios Nuestro Señor a través de esta acción de la Emperatriz Carlota. Y entiendo que desde los años 40 llegaron aquí a Mérida, donde la obra de las Hijas de la Caridad es impresionante. Yo creo que vamos a necesitar siempre de la obra vicentina en medio de nosotros, por todo el bien que están haciendo. Y eso es lo que le agradecemos al Señor en esta Eucaristía.
Eso dijo ayer en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en el barrio de La Mejorada, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa de acción de gracias por los 175 años de la llegada de esa congregación de entrega absoluta al bien del prójimo.
Ambiente de júbilo
Y allá, ante muchos fieles y beneficiarios de las tres instituciones (Ciudad Vicentina, Cottolengo y Albergue Temporal San Vicente de Paúl), donde trabajan las 17 hermanas Hijas de la Caridad que hay en Yucatán; en un ambiente lleno de alegría por ese 175 aniversario y de sincero agradecimiento a las hermanas por el amor que ponen al servicio de los demás, y acompañado como concelebrantes por el padre Raúl Ignacio Kemp Lozano, director y fundador de Cottolengo; el padre Oscar Viñas Olvera, vicario de la Vida Consagrada, y el párroco Bartolomé Tuz Mut, el Arzobispo agregó:
-No cabe duda que la historia la escriben los vencedores. Siendo críticos de la historia, podremos encontrarnos algunas verdades ocultas, podremos encontrarnos que los malos de la historia no eran tan malos, y los buenos no eran tan buenos. Todos tuvieron sus aciertos y sus errores. Cuántas cosas tan terribles se han dicho del Emperador Maximiliano y de su esposa doña Carlota, y sin embargo sabemos que era un matrimonio bueno, que amaron a México, y quisieron hacer cosas buenas por México.
Luego de su llegada hace 175 años, más adelante, otras autoridades expulsaron a las hermanas. Creo que todas eran francesas, si no la mayoría por lo menos. Y era el pretexto para debilitar a la Iglesia. Las autoridades de aquel tiempo expulsaron a todos los religiosos y religiosas que no fueran nacidos en suelo mexicano. Así debilitaron a la Iglesia. Ah, pero un tiempo después otras autoridades pidieron a las hermanas regresar para atender enfermos que nadie hubiera atendido con la misma calidad humana, y sobre todo con el amor cristiano que ellas traían, para darle a los enfermos, y para comunicar a otros, para crear una ola de caridad en su entorno.
Gracias por toda la obra realizada
La palabra “eucaristía” significa “acción de gracias”, y hoy nos queda muy claro la intención que tenemos de darle gracias al Señor por toda la obra vicentina en México y, en particular, la que nos corresponde aquí y ahora, la que se ha realizado en nuestra Arquidiócesis de Yucatán. Todo el que ama ha nacido de Dios, dice San Juan en su Primera Carta, esa carta que estamos leyendo en estos días que son todavía tiempos de Navidad. El que ama ha nacido de Dios. El que reconoce a los demás como sus hermanos, como hijos de Dios, ese realmente es hijo de Dios, porque si creemos en nuestro Padre, hemos de creer en nuestros hermanos.
Las obras de las Hijas de la Caridad no consisten solamente en atender a los enfermos y a los pobres, y a los hermanos de Cottolengo, por ejemplo, sino de crear un apostolado de caridad, ayudar para que muchos hombres y mujeres canalicen su capacidad de amar a través de estos apostolados.
La función de las Hijas de la Caridad no es solamente realizar toda la caridad, sino también infundir la caridad, despertar la caridad en tantas personas como lo han venido haciendo entre nosotros.
Ya estamos llegando al final de la Navidad. Mañana cerramos el tiempo de la Navidad con la celebración del bautismo del Señor. Tiempo que ha durado desde el 25 de diciembre hasta hoy. Primera etapa de esta fiesta, la Navidad y su octava. Ocho días hasta el día 1º de enero. Y después ha sido otro tiempo, antes de la Epifanía y después de la Epifanía. La Epifanía, que significa la manifestación de Dios. Dios se manifestó en carne humana. Aquel que es invisible, aquel que es eterno, aquel que es Todopoderoso, se manifiesta en carne humana, es el Hijo de Dios, que viene a habitar en medio de nosotros.
Los Reyes Magos nos representan
En esta parte, el Arzobispo señaló:
-El 6 de enero es el día en que se celebra la Navidad en los pueblos del Oriente, tomando en cuenta que esos pueblos se ven representados en la persona de los Tres Reyes Magos. Representan a todos los paganos, a todos los pueblos de Oriente. Pero ahí nos deberíamos incluir todos, también los mexicanos, también los mayas. Porque ahí estábamos los paganos, todos los no judíos, presentes en la persona de los magos. La Epifanía del Señor, su manifestación, la celebramos con otros pasajes de la Escritura, del Evangelio. Particularmente cuando se manifiesta la divinidad de Cristo en el Jordán.
Hasta entonces Jesús era como un muchacho cualquiera de su pueblo. Hasta entonces nadie conocía quién era el hijo de José y de María, nadie conocía quién era ese carpintero. Ah, pero cuando va al Jordán para que Juan lo bautice, ahí se manifiesta. Epifanía. Voz del Padre que dice: Este es mi hijo amado, en quien tengo mis complacencias. Espíritu que se derrama bajando sobre Él en forma de paloma. Y Él que se manifiesta ahí como hermano solidario cuando le preguntan:
-¿Por qué bajas a bautizarte, Señor, si no tienes pecado?
-Ah, porque no me avergüenzo de llamarlos hermanos, y porque quiero tomar sus pecados, los de todos, y llevarlos a la cruz.
Es un acto de solidaridad fraterna de parte del Hijo de Dios y, claro, de gran humildad. Ahí se manifiesta la Trinidad, se manifiesta el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ahí inicia el Ministerio de Jesús. Esta fiesta la vamos a celebrar el día de mañana (por hoy), pero todo este tiempo nos habla también del bautismo de Cristo: Otra Epifanía: Él se ha manifestado como el esposo que viene a iniciar la fiesta de bodas con su esposa, la humanidad entera, y la Iglesia en particular. Por eso el pasaje de las Bodas de Canán también recorre nuestro tiempo de Navidad.
Hacer de nuestra vida una Epifanía
Luego, cada milagro que Jesús realizaba es una Epifanía, manifestación de la divinidad de Cristo. Pero luego, después en la Iglesia, todos los cristianos estamos llamados a hacer de nuestra vida una Epifanía. Una manifestación de nuestra fe, de nuestra esperanza, nuestra caridad. Bueno, pues las Hijas de la Caridad, que fueron fundadas por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, ellas han sido como congregación una manifestación del amor de Dios por los pobres y por todos los que sufren: Pero ellas quieren provocar una Epifanía de todos los que colaboran en torno a ellas, para que todos y cada uno de nosotros seamos manifestación del amor de Dios porque Dios es amor. En el Santo Evangelio, aparece que mientras Juan está bautizando en un lugar, Jesús y sus discípulos bautizan en otro: Todavía no es el bautismo redentor de Cristo.
La gran tentación
Muchos predicadores en tiempo de Juan y de Jesús predicaban y bautizaban. El bautismo de Cristo viene después de su muerte y resurrección, viene después de Pentecostés. Pero cuando a Juan le dicen:
-Mira: allá está bautizando aquel que tú bautizaste.
Responde:
-Qué bueno. Así debe ser. Es necesario que Él crezca y que yo mengüe. Una gran tentación para nosotros como humanos Es decir: Yo soy, yo puedo, yo tengo. Pero un verdadero creyente dice: No, es Dios, si algo tengo, si algo puedo, si algo sé, es gracias a Dios. La manifestación de la humildad de un ser humano, hace que resalte quien debe resaltar. Es siempre Dios Nuestro Señor. Él que inspiró la santidad de San Vicente y de Santa Luisa, y de toda la caridad que se mueve entre las Hijas de la Caridad y toda la obra vicentina. Es Dios en todo y en todos. Pidámosle al Señor que conservemos siempre nuestra humildad reconociendo nuestro lugar y quién es Dios: El que obra todo lo bueno en nosotros. Que así sea.
(Roberto López Méndez)