Yucatán

Estudiantes recuperan la historia del mercado del Chen Bech

Estudiantes de la Licenciatura en Diseño del Hábitat de la Facultad de Arquitectura de la UADY, pintaron ayer en las paredes del mercado del Chen Bech un mural con elementos que recrean la importancia de ese rumbo de la ciudad.

La maestra Adela Vázquez, profesora de Desarrollo Comunitario y Gestión en la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño, dijo que el propósito de esta intervención, iniciada hace un año y medio, es recuperar la historia de ese mercado, la memoria colectiva del Chen Bech.

Dijo también:

–Esta es la tercera generación que viene. Son estudiantes de diferentes cursos, tercero, cuarto y quinto. En cada ocasión se va haciendo algo distinto. La primera vez fue un mapeo con unas fotos para que los vecinos y la gente participaran en la historia de su barrio, para construir la historia. El año pasado se hizo una línea del tiempo, que fue recoger cuál es la historia de este mercado desde que se inició, y un intercambio de libros.

Y ahora están pintando un mural que recoge un poco la historia, están pintando un ferrocarril porque en este barrio está lo que era la estación de trenes. Y se va a expresar lo que es el mercado nuevo, y también la historia del cenote del Chembech, pues aquí había un cenote, etcétera.

El cenote, muy grande

Por su parte, una locataria, doña María Araminta del Socorro Carrillo González, quien tiene un molino y tortillería, relató:

–La boca del cenote, la entrada, está en la casa de la maestra Socorro Pérez, que está aquí a media esquina. Y abarca mucho ese cenote. Yo vivo aquí a 3 esquinas y hasta por allá pasa. Es grande.

–¿El agua abarca hasta allá?

–Sí. Donde yo vivo, una casa de al lado tenía una especie como de entrada a una cueva, y allá vivían unas personas que eran recolectoras de basura, en carreta, en esa época, y la tiraban allá y llenaron, llenaron, llenaron.

–¿Desde cuándo trabaja aquí?

–Desde hace 59 años, pero desde que nací ando por aquí, tengo 73 años. Mi papá Nicanor Carrillo tenía el molino, pero hace 19 años falleció. Ojalá que esto –la nota– sea un motivo para que este mercado se levante, porque ya está muy bajo, ya no hay gente, como a veces digo, yo lo atribuyo a que todo está muy caro. No bajan los precios. Para tiempo de finados, todo es caro, hasta la hoja. Tomate, cebolla, todo es carísimo. Entonces la gente te dice: “Morena, para venir aquí mejor me voy al centro, y de paso compro ahí mis tortillas”.

–Antes yo vendía 500 kilos diarios de nixtamal, ahorita vendo nada más 50.

–¿Con cuánto se hace un kilo de masa y un kilo de tortillas?

–De un kilo de maíz saca usted un kilo 600 gramos de nixtamal. Y de la tortilla, de un kilo de masa se sacan tres cuartos. Así que tiene usted que meter a la máquina como kilo y cuarto de masa para que salga un kilo de tortilla. Y más que se les ocurre dar permiso a un molino de “Las Blancas”, y más adelante está otro, así que no vienen. La gente ya no busca calidad sino cantidad.

–¿Y cuánto vale la tortilla?

–Conmigo está a 17 pesos, tres años estuve a 16, hasta que le subí ahora a 17. Aquí enfrente está a 19, y más adelante a 19 también. Yo vendo tortillas de nixtamal. Me lo traen. Tengo 73 años, pero de que estoy trabajando el molino ya tengo 59 años. Porque me casé, me fui y regresé. Como se dice: ya que te maltratan por otro lado, regresas a tu nido.

Creció allá

Por su parte, doña Lorena Beatriz Basto Aguilar, de 50 años, relató:

–Yo aquí crecí con mi mamá, que vendía pollos. Era doña Daysi Aguilar Pérez, se retiró porque ya tiene 80 años.

–Veo que tiene usted varias medallas, ¿de qué son?

–De deportes. Me las gané cuando iba al estadio Salvador Alvarado, iba yo con la maestra Margarita Puerto de la primaria.

–¿Qué competencias ganó?

–Me dieron medallas por salto de longitud, y por carrera de obstáculos.

Recuerdo con mucho amor, con mucho respeto, a mis maestros y a la directora de la escuela primaria “José María Castillo”, doña Dalia Góngora de Navarrete. Una excelente directora y mis excelentes maestros. Le doy gracias a mi maestra Ana Berlín de la Guerra, de cuarto año; a mi maestra Elsa Ramírez Blanco, de quinto año, y a mi maestro Carlos Xool.

Mire usted cómo es el Chen Bech, tenemos limpieza, un edificio bonito que nos hizo el Ayuntamiento, disciplina, y también cultura.

(Roberto López Méndez)