Yucatán

Los Tres Reyes, ícono de la 'Ciudad de Reyes”

TIZIMIN, Yucatán, 20 de diciembre.- Las imágenes de los Reyes Magos del Oriente forman parte de la identidad de la “Ciudad de Reyes”, son elementos que la distinguen y que año con año atraen a millones de peregrinos que acuden al santuario a ungirlos y venerarlos en su fiesta patronal.

Sin embargo, hay muchas versiones de su origen, pero de acuerdo al historiador, Luis Pérez Salazar, su presencia inicia desde la era prehispánica, cuando las deidades suplieron a los 3 ídolos que adoraban los mayas Yu´um Chaac (Dios de la lluvia), Yu´um Ik (Dios del viento) y a Yu´um Ka´ash (Dios del monte y del maíz), externando que los indígenas rápidamente se adaptaron a ellos y que posiblemente los haya traído Fray Diego de Landa cuando llegó a “Ti´tsimin tán”, junto con los franciscanos en 1551, ya que él trajo muchas imágenes y lo que lo más seguro es que vengan de Guatemala, ya que ahí existía una escuela de tallado de madera y de piedra.

Relató que en una reunión decidieron del 1 al 13 de marzo de 1563 construir el convento que se les dedicó a los Tres Reyes, por lo que las imágenes fueron colocadas por primera vez en una capilla en el ala Oeste del claustro alto, y ahí permanecieron 200 años hasta que se construyó la Iglesia de 1745 a 1551; y es así como trasladaron al templo religioso a las imágenes, indicando que no había lugar específico ni retablo, y que en dicho sitio donde actualmente se encuentra solo había 3 nichos de 1.50 de ancho y de 1.60 de alto, donde fueron colocados sin urnas.

Mencionaron que a partir de ahí les prendían sus velas y el humo les dañó la pintura original, además de que al colocarles los milagritos (keshitos) en sus manos les quebraron sus dedos, por ello los volvieron a restaurar.

Revelaron que en 1931 se les colocó en un altar en el presbiterio debido a que la fe iba creciendo y por considerarlos muy milagrosos al cumplirles sus peticiones, entendiendo que eran intercesores ante Dios, a principios del Siglo XX les traían milagritos de cobre, bronce, plata y oro como agradecimiento.

Aunado a lo anterior, compartió que la tradición oral y el folklor de la cultura cuentan varias leyendas en torno a ellos, tales como que fueron encontrados en una sahcabera de lo que hoy es la Plazoleta de los Cenotes, o en cuevas fuera del pueblo.

Dijo que también se cuenta que en España, por ahí de 1540, tres personajes pidieron venir en una embarcación, pero por su vestimenta el capitán del barco no se los permitió, pero al estar en altamar los personajes estaban en el barco y se preguntaban ¿cómo se subieron?, al atracar en Holcobén, en el estero de Río Lagartos, el barco se hundió y en él la gente encontró 3 barriles que contenían las imágenes de los Reyes Magos, las cuales al dirigirlos hacia Tizimín eran más livianos, pero si se dirigían hacia otra dirección quedaban más pesados y que es así como llegaron.

Expresó que otro dato curioso es que en la Guerra de Castas y levantamientos nunca se destruyeron las imágenes, que incluso en 1915 cuando el Gobernador, Gral. Salvador Alvarado, envió a que se quemaran y se destruyeran todas las Iglesias del Estado, le pagaron con oro a un comandante militar y se las llevó a Mérida a casa de unos amigos del Pbro. Eutimio Arce Rejón, por lo que durante 1915 y 1917 Tizimín permaneció sin imágenes, y por ende no había entradas monetarias.

Fue hasta noviembre de 1917 en que el Presidente Municipal, José María Rejón Mena y el sacerdote se entrevistaron con gobernación, volvieron a pagar en oro y pidieron permiso para volver a traer las imágenes para que venga la gente y dejara algo para el municipio, siendo autorizado para regresarlas en cajas especiales y a bordo del tren.

Sin embargo, la noticia corrió como pólvora y a su llegada antes de sacarlas la gente ya estaba presente y alborotada por lo que el 18 de noviembre de 1917 se le denomina “La bajada de los Reyes Magos”.

Después de 3 años sin fiesta patronal, el 1º de enero de 1918 se hizo la fiesta en su honor con algunas restricciones, continuándola el mismo párroco hasta 1951.

Comentó que tres ocasiones se han restaurado, pero al contar con custodios muy celosos, turnándose de tres en tres han estado presentes durante estos trabajos, cuidándolos de día y de noche para que no vayan a ser cambiados, y estos siempre han sido de madera con adornos como hojas de oro.

Expuso que se dice que en la fachada de la Iglesia fueron colocados los Reyes Magos, pero no se trataba de estas imágenes, sino de unas de piedra; también se cuenta que los subían al coro, pero no fue así y que en 1850 las autoridades ofrecieron construir un camarín, pero tampoco se llevó a cabo.

Puntualizó que algo interesante es que en la época de los mayas, estos ante los grandes reyes y sacerdotes se presentaban con la cabeza siempre hacia abajo y de esta manera esta costumbre perduró desde aquel entonces hasta 1930; esto conllevó a que se inculque entre las familias que no deberían mirar a los ojos a las imágenes, porque podían castigarlos. Sin embargo, de 1950 a la fecha esto se continúa ejerciendo como signo de reverencia.

Esta es la historia de los santos patronos de la ciudad, cuya fiesta inicia el 28 de diciembre con la tradicional bajada de sus nichos, atrayendo a peregrinos de todo el mundo que vienen a ungirlos para llevarse su gracia en el segundo santuario a nivel mundial dedicado a los Tres Santos Reyes.

(Luis Manuel Pech Sánchez)