Yucatán

Kikil, una joya prehispánica

TIZIMIN, Yucatán, 17 de agosto.- Kikil una verdadera joya turística, el convento franciscano y la iglesia colonial, una ceiba centenaria en medio de la comunidad y el cenote ofrecen espacios dignos de admiración.

Más de 450 años de historia prehispánica y colonial encierra cada una de las paredes de esta estructura, como mudos testigos de lo que un día fue el centro ceremonial y religioso más importante del Oriente de Yucatán

En 1737 la Parroquia de San Francisco contaba con un presbiterio de piedra y una nave de paredes bajas, donde se registraban las actas de bautizo de la iglesia de Santiago Apóstol de Sucilá en el año de 1877, en aquel entonces era la iglesia auxiliar de la Parroquia de Kikil.

La iglesia de esta comunidad fue terminada por el clero secular entre 1758 y 1760 con la bóveda de cañón se ubica su colapso, según Miguel A. Bretos en 1908 y 1920.

La Parroquia también contaba con una escalera en forma de caracol de madera similar a la que tiene la iglesia de Tizimín.

EL exconvento de San Francisco se encuentra ubicado en la comisaría de Kikil a cinco kilómetros de la cabecera municipal.

El INAH contempla el rescate de este importante lugar, se llevarán a cabo proyectos de conservación y restauración de los sitios arqueológicos de interés para el desarrollo de la investigación y el impulso al turismo en el interior del Estado.

Actualmente el sitio recibe mantenimiento periódico y el convento luce muy conservado; en cuanto a la Iglesia se realizará la remoción de escombros, se recuperarán las piedras que conformaban el techo de la bóveda de medio cañón, descubrir los altares, escaleras y piedras forjadas con la base del pulpito y de la pila bautismal.

Kikil cuenta con un enorme potencial turístico con múltiples reconocimientos y certificaciones.

Actualmente el convento está a cargo de una Asociación Civil, que tiene la facultad de efectuar labor educativa entre los miembros de la comunidad sobre la importancia del cuidado, conservación y preservación del patrimonio cultural de la Nación, hacer del conocimiento de las autoridades de cualquier obra y actividad que no esté autorizada por el INAH.

(Efraín Valencia)