VALLADOLID, Yucatán, 1 de febrero.- En estos días está llegando bastante turismo a la ciudad. Es común ver a grandes grupos de turistas en el centro, dirigiéndose a la iglesia de San Servacio, al Palacio Municipal u otro lugar de atractivo turístico; van guiados por prestadores de servicios, quienes les van explicando los distintos atractivos.
Poolam, guía de Polonia, comentó que “la gente que traigo le gusta mucho Valladolid, una ciudad que está cerca de Playa del Carmen, Cancún y la Riviera Maya; de lo que más admiran de esta mágica ciudad es su arquitectura, sus leyendas e historia, así como su gente, que es muy amable.
»En esta ocasión traigo como a 40 gentes de Polonia, pero en otras ocasiones he traído gentes de otros países, quienes admiran mucho esta ciudad. En lo personal me gusta mucho el mercado de Valladolid, ya que hay allí muchas frutas y legumbres de esta región, así como su muy bonita y variada artesanía, que se adquiere mucho por los visitantes. Admiran esta bonita y bella ciudad”.
Ivees, otro guía, comentó: “traigo turistas de Bélgica y de Francia, tengo a 40 personas y, en el breve momento que hemos estado, a mis turistas les gusta mucho Valladolid; les gusta mucho la comida de los restaurantes, ya han disfrutado de éstas y les encantó. Así, también ya visitamos el mercado de esta ciudad, que es muy bonito, y venden allí cosas muy buenas; también compraron cosas allí.
»También les encantaron los edificios coloniales, los colores con que están pintados. También vamos a visitar algunos cenotes de por acá, empezando por el Zací que está en Santa Ana, que es muy bonito; a mí me ha tocado estar allí en otras ocasiones, por eso llevo a mi gente a este cenote sagrado.
Además, la gente de esta ciudad es muy amigable, muy amable, y uno se siente bien estando en un lugar como este, con esta gente buena. Yo traigo turistas cada semana y por eso sé que esta ciudad es muy bonita y buena, por lo que recomiendo ampliamente al turismo internacional esta ciudad de Valladolid, para que la visiten, no se van a arrepentir”.
(Manuel Vázquez Rivero)