Yucatán

Catacumba de Los Tres Reyes en Tizimín maravilla a las personas en el Oriente de Yucatán

Uno de los puntos más emblemáticos es la catacumba Los Tres Reyes, donde el arte tallado en piedra narra historias eclécticas que van desde lo sagrado hasta la cultura popular.

Catacumbas resguardan devoción, creatividad e historia bélica entre sus gruesas y calizas paredes
Catacumbas resguardan devoción, creatividad e historia bélica entre sus gruesas y calizas paredes / Efraín Valencia

Bajo el bullicio cotidiano de Tizimín, existe un mundo subterráneo conocido popularmente como las catacumbas, un espacio que entrelaza la devoción religiosa con la mitología y la historia bélica del siglo pasado, el cual representa un atractivo para quienes buscan experiencias que desafíen lo convencional, especialmente durante la temporada de feria.

Actualmente, la ciudad cuenta con tres de estos recintos, de los cuales dos permanecen abiertos al público para ofrecer “un viaje por el subsuelo donde el ambiente fresco y misterioso cautiva a los espíritus aventureros que se adentran en sus galerías.

La historia de estos túneles comenzó mucho antes de lo que muchos imaginarían, pues su origen se remonta a la labor de Hilario Chimal, quien inició la excavación para extraer sascab destinado a la construcción de las primeras viviendas de la localidad.

Según relató su descendiente, Mildred Arias, estas cuevas se empezaron a dar forma aproximadamente tres décadas antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

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Durante aquel conflicto global, el sitio adquirió un valor vital para la comunidad, sirviendo como refugio seguro para el abuelo de la familia y otros pobladores que buscaban protección ante la incertidumbre que implicaban los enfrentamientos de la época.

Con el paso de las décadas, lo que nació como una cantera y luego sirvió de refugio, se transformó en un vibrante centro de convivencia social.

Por su parte, don Antonio Arias Chimal y María Luisa Escamilla recordaron con nostalgia que el lugar fue escenario de concurridos bailes populares, donde la bachata y la música daban vida a las profundidades de la tierra.

En aquellos años, la falta de energía eléctrica no era un impedimento para la diversión, ya que los visitantes recorrían los pasadizos iluminados únicamente por la luz tenue de velas y quinqués, dejando tras de sí memorias que aún hoy permanecen plasmadas en las paredes, con inscripciones que datan de 1954.

Uno de los puntos más emblemáticos es la catacumba Los Tres Reyes, donde el arte tallado en piedra narra historias eclécticas que van desde lo sagrado hasta la cultura popular.

En sus muros se encuentra un altar dedicado a Gaspar, Melchor y Baltasar, los santos patronos de Tizimín, cuyas efigies fueron esculpidas por el propio fundador para solicitar protección durante sus jornadas de trabajo.

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Lo más sorprendente es que la pintura original de estas deidades aún se conserva, conviviendo en el mismo espacio con figuras de seres alados, elefantes, guerreros aztecas y personajes icónicos como Sansón y Kalimán, creando un museo subterráneo de proporciones fantásticas.

A pesar de ser un tesoro histórico ubicado en el corazón de la colonia Centro, específicamente en la calle 59 entre 52 y 54, muchos habitantes locales todavía desconocen la magnitud de lo que yace bajo sus pies.

No obstante, el sitio ha logrado trascender fronteras, recibiendo a turistas de Alemania, Australia y diversos países de Asia que quedan maravillados por la riqueza visual y el misticismo del lugar.

Además de este recinto principal, la red de túneles incluye otros sitios cercanos de igual interés, como la catacumba ubicada en la cantina El Venado y la conocida como La Escondida, consolidando a Tizimín como un destino para aquellos de espíritu aventurero ávidos de exploración subterránea.