Yucatán

Cuatro yucatecos esperan ser deportados en EU y crece la angustia de las familias ante los operativos de ICE

Entre el miedo y la esperanza, familias yucatecas viven la zozobra por detenciones en Estados Unidos.

Yucatecos viven ocultos en Estados Unidos para evitar al ICE, mientras las expulsiones continúan
Yucatecos viven ocultos en Estados Unidos para evitar al ICE, mientras las expulsiones continúan / Especial

Al menos cuatro yucatecos se encuentran actualmente en espera de ser deportados desde Estados Unidos, en medio del reforzamiento de operativos migratorios por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), informó el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya). Los casos corresponden a personas detenidas recientemente, cuyos procesos de expulsión siguen en curso, en un contexto que mantiene en alerta a las familias yucatecas con parientes en ese país.

Estos nuevos procesos se suman a los 326 yucatecos que fueron deportados durante 2025, entre retornos obligados y voluntarios, cifra que refleja el impacto sostenido de la política migratoria estadounidense en la población originaria del estado. Tan sólo en el primer semestre del año pasado, 172 personas fueron repatriadas, según datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, lo que ubicó a Yucatán entre las entidades con menor incidencia en términos absolutos, pero con consecuencias significativas a nivel familiar y comunitario.

En busca de oportunidades

La migración yucateca hacia Estados Unidos ha sido constante durante décadas, impulsada principalmente por la falta de oportunidades laborales y los bajos ingresos en comunidades rurales. Municipios como Oxkutzcab, Tekax, Ticul, Motul, Peto y Valladolid concentran a gran parte de las familias con parientes en el extranjero, quienes migraron en busca de empleo en sectores como la construcción, el campo, la jardinería, los servicios y la industria alimentaria. California y Texas son los principales destinos, donde existen redes comunitarias que facilitan la llegada y el empleo de nuevos migrantes.

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Sin embargo, el endurecimiento de las acciones migratorias ha cambiado la vida cotidiana de los yucatecos que permanecen sin documentos en Estados Unidos. De acuerdo con autoridades estatales, muchos viven con temor constante a ser detenidos, evitan salir de sus viviendas y limitan sus desplazamientos. Incluso, algunos dependen de familiares o amigos para realizar actividades básicas, como comprar alimentos o acudir al médico, ante el riesgo de ser interceptados por agentes migratorios.

Impacto en la economía

Las deportaciones no sólo implican la separación familiar, sino también un fuerte impacto económico. Las remesas enviadas desde Estados Unidos representan uno de los principales ingresos para miles de hogares en Yucatán, especialmente en comunidades rurales. Aunque el flujo de dinero no ha registrado una caída significativa hasta ahora, el retorno forzado de migrantes genera incertidumbre sobre la estabilidad económica de las familias que dependen de esos recursos.

Para quienes regresan, el proceso de reintegración no es sencillo. Muchos migrantes pasaron años, incluso décadas, fuera del país, por lo que enfrentan dificultades para encontrar empleo, adaptarse nuevamente a su comunidad o reconstruir su vida familiar. En algunos casos, regresan sin ahorros, luego de perder su trabajo y patrimonio tras ser detenidos.

Autoridades estatales señalaron que mantienen programas de acompañamiento que incluyen asesoría legal, apoyo en trámites de identidad, vinculación con programas sociales y proyectos productivos, con el fin de facilitar la reinserción de los deportados. También se brinda apoyo a las familias durante el proceso de detención y retorno, ante la falta de información inmediata sobre la situación de los migrantes.

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Fenómeno sin freno

A pesar de que Yucatán no figura entre los estados con mayor número de deportaciones, el fenómeno ha sido constante en los últimos años. Especialistas advierten que el número de casos podría aumentar en 2026, debido al fortalecimiento de las medidas de control migratorio en Estados Unidos.

Mientras tanto, cientos de familias yucatecas permanecen en incertidumbre, a la espera de noticias sobre sus familiares detenidos o con el temor permanente de recibir una llamada que confirme su deportación. Para muchos migrantes, el sueño de una vida mejor en el extranjero sigue vigente, pero ahora se enfrenta a una realidad marcada por el riesgo, la separación y el retorno forzado.