Las tensiones comerciales impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcaron un punto de quiebre en el orden económico internacional.
A lo largo de 2025, la posibilidad constante de nuevos aranceles y guerras comerciales generó incertidumbre entre gobiernos y mercados, obligando a países y bloques económicos a replantear alianzas históricas y acelerar nuevas estrategias de cooperación.
Este escenario no solo impactó a China, uno de los principales blancos de las políticas comerciales de Washington, sino también a socios tradicionales como México, Canadá y la Unión Europea (UE), que comenzaron a cuestionar la fiabilidad de Estados Unidos como eje del comercio global.
La Unión Europea busca consolidarse como socio comercial confiable
Ante el endurecimiento del discurso estadounidense, la UE intensificó sus esfuerzos para presentarse como una alternativa estable y predecible.
La estrategia incluyó destrabar negociaciones comerciales de largo aliento y cerrar acuerdos con regiones clave, aunque el proceso no ha estado exento de obstáculos políticos y legales.
Noticia Destacada
Canadá responde a Trump por amenaza de aranceles de hasta 100% y anticipa revisión “robusta” del T-MEC
Uno de los movimientos más ambiciosos fue la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur, que involucra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y que abarca un mercado de alrededor de 700 millones de personas.
El pacto fue presentado como una señal clara a favor del libre comercio y de la reducción de aranceles, pero su avance se vio frenado por la decisión del Parlamento Europeo de someterlo a una revisión judicial, lo que generó molestia entre los socios sudamericanos.
India emerge como pieza clave en la estrategia europea
En contraste, la UE logró avances significativos en su relación con India, una de las economías más grandes y dinámicas del mundo.
Tras años de negociaciones intermitentes, ambas partes alcanzaron un acuerdo de libre comercio que, de concretarse plenamente, conectará a dos mercados que en conjunto representan una cuarta parte del Producto Interno Bruto mundial.
Este acercamiento refuerza la intención del bloque europeo de diversificar sus relaciones económicas y reducir su dependencia de Estados Unidos en un contexto de creciente volatilidad política.
Acuerdos acumulados y retos internos de la UE
Actualmente, la UE mantiene acuerdos comerciales preferenciales con más de 70 países y continúa negociando nuevos pactos con economías emergentes de Asia y Medio Oriente.
Sin embargo, analistas advierten que los largos procesos de ratificación y las tensiones internas dentro del bloque pueden ralentizar su capacidad de respuesta frente a un entorno global cada vez más competitivo.
Aun así, para muchos países, la Unión Europea comienza a perfilarse como un socio más predecible frente a la incertidumbre que rodea a la política comercial estadounidense, en una etapa marcada por el repliegue del multilateralismo tradicional.
SÍGUENOS EN GOOGLE DISCOVER: DA CLICK AQUÍ
IO