El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, anunció la ampliación del muro flotante en el Río Bravo, frontera natural con México, con una extensión adicional de 800 kilómetros, como parte de su estrategia de control migratorio y combate al narcotráfico.
La información fue dada a conocer durante un acto oficial encabezado por la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, quien explicó que esta infraestructura será financiada con recursos del denominado Gran y Hermoso Proyecto de Ley, impulsado por el actual gobierno estadounidense.
Un muro flotante de gran escala en la frontera con México
De acuerdo con Noem, la magnitud del nuevo muro flotante es comparable a la distancia entre Washington D. C. y Nashville, Tennessee, lo que dimensiona el alcance del proyecto.
La ampliación comenzó a ejecutarse a partir del 7 de enero de 2026 y se sumará a los tramos ya instalados desde años anteriores en el Río Bravo.
Las autoridades estadounidenses señalaron que el objetivo central de esta obra es reducir el cruce irregular de personas migrantes y frenar el tráfico de drogas en uno de los puntos más sensibles de la frontera sur del país.
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Cambios en el diseño, pero persisten los riesgos
A diferencia de las boyas instaladas en 2023, que consistían en grandes esferas con incrustaciones metálicas, el nuevo diseño contempla rodillos flotantes de entre 1.2 y 1.4 metros de diámetro. Este cambio se presenta como una modificación técnica tras las críticas por el riesgo que representaban para la integridad física de las personas migrantes.
No obstante, autoridades fronterizas reconocieron que la nueva estructura mantiene mecanismos tecnológicos de vigilancia para evitar que sea cruzada o manipulada. Mike Banks, jefe de la patrulla fronteriza, afirmó que el sistema conserva su función disuasiva.
Postura de México ante la ampliación del muro
La instalación del muro flotante ha generado rechazo desde México. En su momento, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador manifestó su desacuerdo con este tipo de medidas.
De igual forma, Claudia Sheinbaum, cuando era candidata presidencial, condenó la instalación de boyas en el Río Bravo por considerar que vulneran los derechos humanos de las personas migrantes.
Hasta ahora, el gobierno mexicano no ha emitido un nuevo pronunciamiento oficial sobre la ampliación anunciada en 2026, aunque el tema vuelve a colocar la política migratoria de Donald Trump en el centro del debate bilateral.
La expansión del muro flotante confirma que la frontera México–Estados Unidos seguirá siendo un punto de tensión política, humanitaria y diplomática en los próximos meses.
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