Opinión

En Yucatán, el diagnóstico del IMSS ya estaba escrito

Antes de las marchas en Mérida, las cifras internas del Instituto ya mostraban cirugías que no llegan a tiempo y metas incumplidas. La consulta «piso por piso» llega a preguntar lo que sus sistemas deberían mostrar.  

En Yucatán, el diagnóstico del IMSS ya estaba escrito
En Yucatán, el diagnóstico del IMSS ya estaba escrito / Especial

El 8 de octubre, trabajadores del IMSS marcharon del remate del Paseo de Montejo al Monumento a la Patria al grito de «No hay gasa ni alcohol». El 13 volvieron a salir, ahora por la avenida Colón, con una pancarta más breve: «No hay insumos, no hay medicamentos». Entre una marcha y otra, el director general del Instituto, Zoé Robledo, anunció que su equipo recorrería «piso por piso» 277 hospitales del país para preguntar al personal qué hace falta, y la presidenta Claudia Sheinbaum pidió «un verdadero diagnóstico para poder atender lo que no está resuelto». La respuesta llega cuando Robledo suma siete años y cinco meses en el cargo.

Escuchar a los trabajadores nunca sobra, pero el problema es otro. Las normas del propio IMSS lo obligan a saber, casi al día, qué medicamento falta en cada servicio. En el primer nivel, el procedimiento 2200-003-001 ordena calcular el consumo mensual de cada clave, medir cada mes el surtimiento por servicio e informar a diario qué claves hay y cuáles no; en hospitales y UMAE, el 1832-003-004 fija obligaciones equivalentes. Para el equipo médico, la norma 2000-001-012 hace del sistema PREI-PROFORMA el único canal de solicitud, con prioridades que cada representación estatal y cada UMAE deben mantener al día. Y la Ley Federal de las Entidades Paraestatales obliga al titular a recabar información que refleje el estado de la institución. La información debería existir sin recorrer pasillos.

Y en Yucatán existe. El avance de la evaluación del desempeño de agosto de 2026, documento interno y preliminar de la Dirección de Prestaciones Médicas, da a la representación estatal 68.8 puntos sobre 100: arriba del promedio nacional de 62.7 y en el décimo lugar entre 35, pero lejos de los 80 que marcan el desempeño esperado, que ninguna entidad alcanzó.

El Hospital de Especialidades de Mérida (UMAE) obtuvo 77.1 puntos, en rango bajo. Solo 26 por ciento de sus pacientes recibe una cirugía electiva en menos de 20 días hábiles, cuando la meta es 80, y se suspende 10.1 por ciento de las cirugías programadas, el doble del máximo aceptable. Al mismo tiempo, los quirófanos se ocupan 69.6 por ciento del horario diurno, debajo de la meta de 75, con camas al 99.6 por ciento. Ese contraste es justo lo que un diagnóstico serio tendría que explicar.

El cuadro nacional es el mismo. La Encuesta de Calidad 2025 del IMSS encontró que 20.3 por ciento de quienes reciben receta no la obtiene completa, en 94.8 por ciento de los casos, por falta de inventario. Tres de cada diez afectados compran el medicamento con su dinero. Una de cada cuatro cirugías no se realiza en la fecha programada. La CNDH ha registrado al IMSS como la autoridad federal con más expedientes de queja cada año desde 2020; en 2025 sumó 5 mil 210.

Con ese acervo, la consulta difícilmente descubrirá algo nuevo. Al 16 de octubre, según cifras del IMSS difundidas en medios, había 7 mil 474 necesidades registradas en el país, pero solo se detallaron rubros que suman 2 mil 630, sin cifra alguna de medicamentos. Cuántas corresponden a Yucatán no se ha informado.

Conviene no simplificar: la anulación por sobreprecios de la licitación consolidada 2025-2026 y el incumplimiento de proveedores agravaron la crisis desde fuera de los hospitales. Pero eso no explica por qué una institución obligada a medirse cada mes necesita preguntar en los pasillos lo que sus sistemas deberían mostrar en pantalla.

Tampoco el dinero basta. La Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados pide mil millones adicionales para el IMSS en 2027. Aun destinados íntegros a salarios, alcanzarían para subir el sueldo tabular cerca de 1.7 por ciento con cargas patronales, y apenas 0.4 por ciento si las pensiones del régimen de jubilaciones del propio IMSS se ajustan con los aumentos de los activos (cálculos propios con base en el informe de servicios personales del IMSS).

La Presidenta hizo lo que corresponde a quien encabeza el Ejecutivo: pedir un diagnóstico verdadero a quien tiene la responsabilidad directa de la institución. Si ese diagnóstico no estaba sobre su escritorio, la pregunta no es para ella, sino para la cadena que debía hacerlo llegar.

Más útil que otro recorrido sería publicar lo que los sistemas ya producen, empezando por Yucatán: las claves en desabasto por unidad, el surtimiento real, las prioridades de equipo médico y las plazas vacantes del Hospital de Especialidades, y del resto de la red estatal. Con esos datos, las mesas con el sindicato tendrían una base firme. Sin ellos, el piso por piso corre el riesgo de quedarse en un recorrido de pasillos.