La violencia intrafamiliar en Quintana Roo continúa siendo una problemática estructural que impacta con mayor severidad a las comunidades indígenas mayas, señaló la profesora universitaria Lizbeth Campos.
La docente aseguró que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el machismo permanecen socialmente normalizados en las comunidades de la entidad.
Noticia Destacada
Violencia familiar en Quintana Roo deja 12 vinculados a proceso y dos detenidos
Alertó que en cuatro de cada seis viviendas de las zonas indígenas se presenta algún tipo de agresión, una cifra preocupante que rebasa el promedio registrado en áreas urbanas del estado.
Datos recientes de la Secretaría de Salud confirman la magnitud del fenómeno: al cierre de la semana epidemiológica 51, correspondiente al 20 de diciembre, se reportaron 401 casos de violencia intrafamiliar en la entidad, de los cuales 376 afectaron a mujeres y 25 a hombres.
Durante todo el 2024, el acumulado alcanzó 592 reportes, lo que demuestra que este flagelo persiste y no se frena con medidas aisladas.
La psicóloga clínica María Fernanda Ucán explicó que, además, esta situación se agrava porque la mayoría de los episodios no se denuncian, ya sea por vergüenza, por prácticas culturales arraigadas o por desconfianza hacia las autoridades.
Indicó que las bebidas etílicas actúan como un factor detonante, aunque no constituye la causa única del problema.
Aseguró que el consumo problemático de bebidas alcohólicas intensifica conductas agresivas preexistentes en entornos donde el hombre ejerce dominio sobre la mujer. “En comunidades rurales, existe menor acceso a atención psicológica y a redes de acompañamiento”, puntualizó.
En la misma línea, el psicólogo social Jorge Manuel Pech destacó que muchas mujeres evitan denunciar por temor o dependencia económica: “La agresión se vuelve parte de la vida diaria y se reproduce como un patrón aprendido”.
Desde el interior de la comunidad maya, la crítica es contundente. Felipe Canché, autoridad comunitaria de la zona centro del estado, sostuvo que la violencia intrafamiliar se ha normalizado a lo largo de generaciones y que las políticas públicas no toman en cuenta la realidad cultural ni lingüística. “Las campañas llegan tarde o simplemente no llegan. No se escucha a las comunidades”, reclamó.
La artesana y bordadora maya Rosa May Ku, reconocida por sus textiles tradicionales, expuso que esta problemática también afecta la identidad y la labor productiva de las mujeres del estado.
Noticia Destacada
Encuentran sin vida a un adolescente en la Supermanzana 239 de Cancún; FGE investiga posible suicidio
Agregó que muchas bordan para mantener a sus familias; sin embargo, enfrentan agresiones en casa. “Hay talento y cultura, pero también temor y silencio. Sin un respaldo real resulta muy difícil salir adelante”, expresó.
Especialistas y representantes comunitarios coinciden en que la situación requiere estrategias integrales que incluyan la prevención del alcoholismo, atención psicológica continua, un enfoque intercultural y acciones firmes contra el machismo en zonas rurales.
Insistió María Fernanda Ucán. que mientras eso no ocurra, la violencia seguirá siendo una constante, especialmente en los hogares mayas más olvidados de Quintana Roo.