Quintana Roo / Cancún

“La vida me dio una cachetada y acabé así”: Demetrio sobrevive en los árboles de Cancún tras el abandono de su familia

Un hombre de 53 años está en situación de calle y olvidado por sus nueve hermanos; lo ayudan vecinos.

Demetrio sobrevive en los árboles de Cancún tras ser abandonado por su familia
Demetrio sobrevive en los árboles de Cancún tras ser abandonado por su familia / Erick Romero

Solo y en situación de abandono, Demetrio Reyes, quien está próximo a cumplir 53 años, vive desde hace varios años sobre un árbol del camellón de la avenida 20 de Noviembre, el cual tomó como refugio.

El hombre estima que desde hace aproximadamente cinco años se encuentra en condición de indigencia, luego de haber sido apartado de su entorno familiar y quedar prácticamente excluido de la vida de sus nueve hermanos, quienes viven en distintos puntos de la ciudad y algunos en el estado de Jalisco.

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Demetrio relató que durante su juventud y parte de su adultez temprana tuvo una vida estable en su natal Guadalajara, donde combinó sus estudios con el trabajo, principalmente mediante la venta de hot dogs, con el objetivo de apoyar a su familia. Señaló que fue alrededor de los 40 años cuando su situación personal comenzó a deteriorarse de manera considerable, lo que con el tiempo lo condujo a la indigencia.

Indicó que durante años brindó apoyo económico y personal a sus hermanos, pero que actualmente ninguno le ofrece una oportunidad para integrarse a sus actividades laborales. Expuso que su deseo es trabajar de manera honesta y ganarse el sustento, como en su momento lo hicieron ellos. Mientras tanto, explicó que obtiene algunos pesos diarios recolectando basura, latas, metales y plásticos, lo que le permite cubrir, de manera limitada, sus necesidades básicas de alimentación. “Apoyé a todos en mi familia, pero la vida me dio una cachetada y acabé como estoy”, se lamentó.

Los únicos bienes que tiene es la ropa que lleva puesta / Erick Romero

El hombre explicó que, por ser uno de los hermanos mayores, asumió responsabilidades familiares cuando sus padres se separaron, quedando a cargo del cuidado de sus hermanos. Con el paso del tiempo, relató que ellos lograron mejorar su situación económica y actualmente tienen vivienda, negocios y estabilidad financiera, mientras que él nunca pudo acceder a ese nivel de bienestar.

Señaló que sus hermanos administran diversos negocios, que van desde mantenimiento industrial y talleres hasta servicios de limpieza y salones de belleza, mientras que él sobrevive con los pocos recursos que obtiene mediante la recolección y quema de residuos. No obstante, indicó que dejará de realizar esta actividad, ya que ha recibido amenazas y malos tratos por parte de algunos vecinos, quienes se quejan por el humo que genera, situación que lo desanimó al perder su único medio de subsistencia.

Mencionó que otros vecinos, de manera solidaria, suelen apoyarlo con alimentos, algo de dinero e incluso cubetas de agua para asearse ocasionalmente. Comentó que uno de sus alimentos preferidos son los blanquillos fritos, ya que le evocan recuerdos de tiempos mejores en Guadalajara. Asimismo, expresó su deseo de regresar a su ciudad natal, al considerar que en Cancún no tiene oportunidades y que su situación continúa deteriorándose. Añadió que ninguna autoridad se ha acercado para brindarle apoyo o asistencia.

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Demetrio manifestó que no cuenta con nadie a quien recurrir, pues para su familia representa más una carga que un apoyo. Señaló que pasa sus días en el árbol y que no posee más bienes que la ropa que lleva puesta. Reiteró su intención de regresar a Guadalajara, donde considera que tendría mayores posibilidades de recomenzar, aunque reconoció que la falta de recursos económicos se lo impide.

Con evidente cansancio y desánimo, Demetrio continúa viviendo en el camellón de la avenida 20 de Noviembre, alimentándose de lo que consigue o con la ayuda de personas solidarias, mientras enfrenta las inclemencias del tiempo. A pesar de su situación, mantiene la esperanza de ser nuevamente considerado por su familia y de algún día regresar a su tierra natal para intentar iniciar una nueva etapa.