Desde hace casi dos décadas, Héctor Ramos, originario de Chiapas y extrabajador de Petróleos Mexicanos (Pemex), enfrenta una vida marcada por la adversidad, tras un secuestro que cambió su destino.
Relató que, al iniciar los trámites para su jubilación fue interceptado por un grupo delictivo que lo emboscó, privó de la libertad y despojó de sus ahorros. Tras meses de cautiverio lo dejaron abandonado en Cancún, alrededor del 2009.
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Dijo que trabajó hasta el agotamiento durante años. Cuando por fin estaba por recibir su retiro, “caí en manos de criminales que se hacían llamar ‘El Pollo’, ‘Mago’ y Blanca. Estuve secuestrado hasta que me arrojaron en Cancún”, expresó.
Señaló que durante el cautiverio le inyectaron heroína, lo que le provocó severas afectaciones, entre ellas, lagunas mentales que hoy dificultan su razonamiento. Aun así, recuerda con claridad cómo ocurrió el secuestro.
Sin recursos ni rumbo, deambuló por distintos puntos de la ciudad hasta asentarse en la avenida López Portillo, a la altura de La Torcasita.
Deambula por la ciudad
La experiencia lo llevó al alcoholismo. Para subsistir, recolecta latas y metales que posteriormente vende. Habita en un predio junto a otras personas en situación de calle, con quienes mantiene una convivencia pacífica, asegurando que lo respetan y le permiten permanecer en el sitio.
Aseguró que el robo del dinero de su jubilación se originó tras conflictos con un exdirectivo de Pemex. Consideró que ese enfrentamiento detonó su tragedia. Los recursos terminaron en una institución bancaria de Venustiano Carranza, su lugar de origen.
“Quiero recuperar lo que es mío y regresar a casa. No sé si mi familia siga con vida; quizá me dieron por muerto. Anhelo volver a verlos y recuperar lo que gané”, expresó.
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Con una maleta que contiene sus escasas pertenencias, Héctor suele ser visto en los camellones de la avenida López Portillo. Entre sus objetos guarda herramientas como martillo y serrucho para extraer metal de la basura, además de algo de comida y licor para mitigar sus penas.
Héctor Ramos forma parte de las más de 40 personas en situación de calle registradas en la zona centro de la ciudad, según datos del programa Distrito Cancún y del Instituto Municipal contra las Adicciones.
Mientras bebe un refresco y se alimenta con una torta que le compartieron vecinos, Héctor continúa enfrentando sus días entre la desesperanza y la crudeza de la vida en la calle.