Síguenos

Última hora

Confirman la muerte de una mujer en Guerrero, a causa del sismo de 6.5 que azotó al estado

Quintana Roo / Riviera Maya

Cozumel al bordo del colapso: Saturación de visitantes, pobreza y problemas en la economía

Este destino turístico atraviesa por serios problemas de saturación de viajeros, ambientales y precariedad.

El modelo económico predominante, basado en el turismo masivo de cruceros, ha llegado a un punto de sobrecarga
El modelo económico predominante, basado en el turismo masivo de cruceros, ha llegado a un punto de sobrecarga / Antonio Blanco

La ínsula enfrenta serios problemas de saturación turística, sobreexplotación ambiental, desigualdad económica, precariedad laboral e incremento de inseguridad, de acuerdo con ciudadanos.

Añadieron que la tensión entre la industria de cruceros -que deja una derrama económica millonaria- causa inquietud social debido a que es a costa de graves daños ambientales y también a que no deja grandes beneficios para la población lo cal, lo que ha generado un de bate sobre el rumbo que debe tomar el desarrollo del municipio.

Turisteros dijeron que la derrama que dejan los pasajeros de embarcaciones no es equitativa.

Noticia Destacada

Cozumel recibiría 34 cruceros con más de 110 mil pasajeros en una semana

Aunque la isla recibe más visitantes que muchos países del Caribe, esto no se refleja en el mejoramiento de la calidad de vida de los cozumeleños, ya que la ciudad atraviesa una crisis de saturación.

Todo esto ocurre porque el modelo económico predominante, basado en el turismo masivo de cruceros, ha llegado a un punto de colapso.

Lo que comenzó como un motor de prosperidad en la dé cada de 1950 se ha convertido en un sistema que presiona cada vez más al territorio, des gasta los servicios públicos, incrementa el costo de vida y produce beneficios desiguales.

Cozumel enfrenta diferentes problemas al mismo tiempoecosistemas que actualmente están en peligro, debido a proyectos que ponen en riesgo, el bienestar de las familias del 34.5% de la población se encuentra en situación de pobreza moderada y el 5.6% en extrema e inseguridad pública constan te, a pesar de que el Gobierno estatal expresó que la isla mantiene índices bajos.

El turismo de la ínsula se consolidó a mediados del siglo XX con tres grandes segmentos: la llegada de cruceros, el buceo en arrecifes y deportes de alto rendimiento.

Durante décadas, estos sectores ofrecieron empleo, posicionamiento internacional y crecimiento económico; sin embargo, su éxito progresivo atrajo inversiones cada vez mayores, sobre todo en infraestructura portuaria vinculada directamente a las navieras, lo que modificó por completo la dinámica urbana, la costa y los ecosistemas.

Hoy, el turismo de grandes embarcaciones domina ampliamente el panorama.

Lo que comenzó como un motor de prosperidad en 1950 se  convirtió en un sistema que presiona cada vez más al territorio.
Lo que comenzó como un motor de prosperidad en 1950 se convirtió en un sistema que presiona cada vez más al territorio. / Antonio Blanco

Para el 2025, la tendencia se mantiene y hasta lo que va de fecha se tiene registro de 4 millones 160 mil 459 millones de cruceristas, ya que la isla contabiliza mil 6 arribos y más de 3.7 millones de pasajeros, lo que representa una derrama superior a los 339 millones de dólares en apenas 11 meses.

Estas cifras colocan a la ínsula como uno de los puertos más importantes del mundo.

Dicha bonanza no se refleja proporcionalmente en la economía local. Un análisis realizado en el 2015 y basado en datos de la Florida Caribbean Cruise Association (FCCA) estima un gasto promedio de apenas 91.48 dólares por pasajero, una cifra baja si se compara con des tinos donde el turismo pernocta.

Además, menos de la mitad de esa derrama se queda efectivamente en la isla, el resto se concentra en manos de grandes empresas vinculadas directamente con las navieras, franquicias internacionales y operadores externos.

Cerca del 5.6 por ciento de los habitantes vive en situación de  pobreza extrema, una cifra que es probable que incremente.
Cerca del 5.6 por ciento de los habitantes vive en situación de pobreza extrema, una cifra que es probable que incremente. / Antonio Blanco

“Vemos que millones entran a Cozumel, pero nosotros seguimos ganando lo mismo desde hace años”, expresó José Domínguez, operador turístico de la zona sur.

Agregó que la mayoría de los cruceristas consumen dentro del barco. A veces compran una botella de agua y nada más. Y aún así la ciudad creyó que depender del crucero era suficiente.

Repercusiones de visitas

El crecimiento acelerado del turismo ha tenido consecuencias profundas para los ecosistemas locales.

Biólogos, así como ambientalistas advirtieron que la ínsula está llegando a un punto de degradación preocupante.

El tráfico marítimo, el vertimiento de aguas grises, presión en zonas arrecifales y la construcción acelerada en la franja costera han afectado a la fauna y flora marina.

“Cozumel vive una sobreexplotación silenciosa”, aseguró el biólogo marino Rafael Chacón.

Hizo ver que los cruceros no únicamente traen turistas, sino también contaminación, ruido, descargas, anclas, vibraciones y toneladas de residuos, ya que sólo un barco con 5 mil pasajeros puede producir alrededor de 15 toneladas de desechos sólidos.

Nuestros arrecifes se están deteriorando a un ritmo que ya no permite una recuperación natural”, lamentó.

Los arrecifes se deterioran a un ritmo que ya no permiten una  recuperación natural, lo cual deja un gran daño al ambiente
Los arrecifes se deterioran a un ritmo que ya no permiten una recuperación natural, lo cual deja un gran daño al ambiente / Antonio Blanco

Es incontrolable el manejo de residuos sólidos

Aunque el municipio ha realizado esfuerzos por mejorar la recolección de basura, la llegada de 4 millones de visitantes al año estresa los sistemas de acopio, compactación y traslado.

Se han enviado más de 619 mil kilogramos de residuos no reciclables al relleno sanita rio, sumando más de un millón 180 mil desde el inicio de la administración.

De plásticos se retiraron más de tres toneladas de plásticos en un sólo evento, alcanzando 27 durante el 2024.

Durante las vacaciones, la producción de basura aumentó, pasando de un promedio de mil toneladas diarias a alrededor de mil 200.

El Centro de Acopio de Residuos (CAMAR) reportó saturaciones constantes, a pesar de procesar miles de kilogramos al mes.

Uno de los efectos menos visibles para el turismo, pero doloroso para la población lo cal, es el incremento acelera do en el costo de vida.

La vivienda, alimentación, transporte y servicios básicos se han encarecido significativamente, impulsados por la llegada de trabajadores foráneos, residentes extranjeros, así como el crecimiento de rentas vacacionales.

En las calles hay frecuentes robos, incendios provocados de  vehículos, delitos contra el patrimonio, así como violencia familiar.
En las calles hay frecuentes robos, incendios provocados de vehículos, delitos contra el patrimonio, así como violencia familiar. / Antonio Blanco

Hoy, los precios de alquiler oscilan entre los 8 mil y 15 mil pesos mensuales, montos prácticamente imposibles de cubrir para familias que perci ben ingresos promedio de 6 a 9 mil pesos mensuales.

Comprar una casa tampoco es accesible, ya que los precios rondan entre un millón y 1.5 mi llones de pesos, sin contar que los créditos requieren engaches de 300 a 400 mil pesos que pocos pueden pagar.

A esto se suma la precarie dad laboral del sector turístico. Aunque este rubro genera miles de empleos, la mayoría son temporales, sin seguridad social ni prestaciones.

La derrama laboral estimada es de apenas 48.4 millones de dólares, una proporción mínima frente al total de ingresos generados por la industria.

“Nos contratan por semana y si no hay barco, no hay pago”, relató Teresa Cen, empleada de una tienda turística.

“Y encima no tenemos seguro. Si nos enfermamos, nos quedamos sin ingreso. La gente cree que porque trabajamos en turismo ganamos bien, pero no”, comentó la local.

La mayoría de los pasajeros de grandes embarcaciones  consumen dentro de éstas; prefieren no gastar en comercios.
La mayoría de los pasajeros de grandes embarcaciones consumen dentro de éstas; prefieren no gastar en comercios. / Antonio Blanco

Aunque la actividad económica vinculada a cruceros pro duce ingresos considerables generando de 422 millones anuales, estos se concentran en una red de empresas aso ciadas con navieras, tiendas duty free, joyerías internacionales y franquicias vinculadas contractualmente al sector marítimo. Lo anterior limita la participación de pequeños comerciantes y restringe la derrama local.

En entrevista, el luchador social, Pedro Centeno, explicó que Cozumel es un ejemplo clásico de “economía de enclave”, un sistema donde la riqueza se extrae, pero no se distribuye.

“Las navieras controlan la llegada de los viajeros, los tiempos, los paquetes, los tours y hasta las tiendas que visitan”, expresó.

Aseveró que es un modelo diseñado para concentrar ganancias fuera del territorio, pues la isla recibe las cargas ambientales y sociales, pero no la retribución económica que debería compensarlas.

Gastos enormes por mantenimiento de playas

El Gobierno municipal también queda atrapado en este modelo. La isla tiene que ab sorber gastos enormes por mantenimiento de arenales, manejo de desechos, agua potable, drenaje, seguridad, tránsito y movilidad, pero recibe ingresos limitados por parte de las navieras.

“Cozumel sostiene el peso de una ciudad que recibe más visitantes que Barbados o Belice en un año, pero sin recibir ingresos proporcionales”, señaló un exfuncionario consultado.

Destacó que la carga ambiental y social es muy grande, pero el beneficio fiscal es reducido e insostenible.

Algunos sectores acusaron que existe una pasividad institucional o incluso un silencio cómplice, respecto a decisiones y regulaciones que podrían modificar el impacto de la industria.

El tráfico marítimo, el vertimiento de aguas grises, presión en zonas arrecifales y la construcción acelerada en la franja costera han afectado a la fauna y flora marina
El tráfico marítimo, el vertimiento de aguas grises, presión en zonas arrecifales y la construcción acelerada en la franja costera han afectado a la fauna y flora marina / Especial

De acuerdo con activistas locales, este comportamiento responde a presiones económicas y acuerdos políticos que priorizan el volumen de turistas sobre la calidad de vida de los habitantes.

En medio de la saturación turística y la sobreexplotación ambiental, la ínsula enfrenta un problema adicional, que es el incremento en la inseguridad.

Durante los últimos dos años se han registrado robos frecuentes, incendios provocados de vehículos, delitos contra el patrimonio y violencia familiar.

“Ya no vivimos como antes”, dijo María Poot, vecina de la colonia 10 de Abril. “Antes podíamos caminar tranquilos. Ahora hasta nos da miedo dejar la moto afuera de la casa”, expresó.