Saludamos fraternalmente a las y los delegados a la Consulta Indígena que se realiza en Valladolid.
Bienvenidos
Para los pueblos y comunidades indígenas del sureste mexicano –mayas fundamentalmente- la Consulta Indígena que se realiza en Valladolid, este día diez, será un parteaguas en la historia contemporánea de México, y, de manera particular, en la historia de los propios pueblos originarios.
A pesar de cinco siglos de colonialismo, México sigue siendo una nación multicultural. En la actualidad -a cinco siglos de haber iniciado la colonización- existen en el país 68 pueblos indígenas y una gran diversidad de lenguas y culturas originarias que, juntamente con la herencia española, constituyen un mosaico único en el mundo que conforma nuestra identidad como mexicanos. De acuerdo al derecho de autoadscripción, actualmente se reconoce la existencia en el país de una población indígena de 25.7 millones de habitantes. (CNDH 21 mayo 18 Día de la Diversidad Cultural: www.zocalo.com.mx/reforma/)
El término indígena no es despectivo en sí mismo, los que le atribuyen un significado peyorativo son los no indígenas, cuando lo utilizan con gestos y actitudes que discriminan. El término indígena es sinónimo de originario, natural, autóctono, aborigen, nativo, vernáculo, etc. Es decir, la palabra indígena se refiere a alguien o algo que habita en el lugar o región donde tiene su propio origen. En este sentido, es oportuno recordar que existen comunidades indígenas prácticamente en todo el mundo, cuya población total suma aproximadamente 350 millones.
El indigenismo como ideología surge al concluir la Revolución Social Mexicana de 1910, en el momento de poner en marcha la Tercera reconstrucción del país. En este momento los políticos e ideólogos asumieron como única opción válida el modelo de nación occidental: un territorio, una población unificada por una lengua y una cultura y un Estado nacional excluyente. Desde entonces, o mejor dicho desde la invasión colonial, la sociedad no indígena siempre ha considerado a los pueblos y comunidades indígenas como un obstáculo para la unidad y el progreso del país, y con estas ideas racistas, que han prevalecido a lo largo de la historia nacional, la sociedad dominante dio por sentado que hay que eliminar la gran diversidad de lenguas y culturas regionales que existen en el país, desde tiempos precolombinos.
De esta manera, la tercera reconstrucción nacional ha significado, desde la perspectiva indígena, la recolonización del país. Pero con métodos más sutiles: la castellanización y la aculturación por medio de la educación escolarizada principalmente, y otros programas indigenistas que han tenido como finalidad mejorar las condiciones de vida sociales y materiales de las comunidades indígenas, para integrarlas a la vida nacional, en virtud de que “todos somos mexicanos”. Desde entonces se viene pugnando por una igualdad cultural, paradójicamente esta política ha dado como resultado profundas desigualdades sociales.
Y así surgen una serie de instituciones indigenistas desde los tiempos del presidente Cárdenas, pasando por la creación del Instituto Nacional Indigenista (1948) y su reestructuración en 2001 para ceder su lugar a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la actual CDI.
Ahora bien, ¿qué es el indigenismo y qué ha significado para los pueblos indígenas? Como ya hemos visto, el indigenismo es un concepto creado durante la tercera transformación de México. Es decir, en el proceso de reconstrucción del país, una vez concluida la Revolución de 1910. El indigenismo hace referencia al conjunto de teorías y políticas públicas que el Estado mexicano ha venido diseñando y aplicando a las poblaciones indígenas, desde entonces hasta la actualidad. Mientras que los indigenistas son aquellas personas no indígenas –intelectuales, profesionistas, políticos y burócratas- que se ocupan, fundamentalmente, en la elaboración y aplicación de dichas políticas.
Haciendo la aclaración de que en el proceso histórico del indigenismo han existido corrientes y posturas críticas que han venido planteando alternativas a los procesos oficialistas. Y, por su parte, los pueblos indígenas no han cesado de luchar por un trato más incluyente y equitativo de parte de la sociedad dominante y del Estado nacional, argumentando que existe una deuda histórica de 500 años de sojuzgamiento y explotación y reiterando, persistentemente, su derecho a la libre determinación.
Recapitulando: el indigenismo es la ideología y la acción política de los no indígenas hacia los pueblos y comunidades indígenas. Con frecuencia, el indigenismo trata a los indígenas como a menores de edad. Los indigenistas son los encargados de aplicar dichas políticas a través de las instituciones creadas para tal fin, hablan en representación de los indígenas, dicen cómo son y hasta lo que no son, interpretan nuestras necesidades y deciden de manera unilateral las soluciones. Por definición el indigenismo es excluyente, es la expresión más contundente del colonialismo interno y del racismo que aún persisten en el seno de la sociedad mexicana; es excluyente, es una forma de discriminación institucionalizada por el propio Estado; es antidemocrático, una sociedad que excluye a una parte de sus habitantes no es cabalmente democrática. El indigenismo no actúa solo, va de la mano con el liberalismo, dos fantasmas que han estado erosionando las regiones indígenas en todo el mundo, precisamente porque en estos territorios se encuentran las reservas naturales más importantes del planeta.
Si bien es cierto que el indigenismo ha construido caminos, escuelas, clínicas, y otras importantes obras, estas no siempre han sido en beneficio de las comunidades, sino en función de intereses ajenos. Lo que los pueblos originarios han venido reclamando históricamente es su derecho a participar como sujetos colectivos en la toma de decisiones.
Como todas las cosas, el indigenismo ha evolucionado. Y no todo lo que ha hecho está mal. Pero aún no se logra revertir la situación de marginación que se ha venido señalando. En las últimas dos décadas se ha avanzado en el reconocimiento jurídico de estos derechos, pero ya hemos visto que las leyes no operan por sí solas. Lo cual significa que algo no anda bien.
Por todo ello, decimos que el indigenismo ya cumplió su ciclo, y ha llegado a su fin. Ahora los pueblos indígenas le han apostado a la Cuarta Transformación del país. Y todo indica que el Presidente Electo y el nuevo Gobierno no nos van a fallar. Ya se anunció la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, auspiciado por el propio Estado. Pero ahora se trata de un Organismo “de los pueblos indígenas” no “para los indígenas”. Ahí está la diferencia. Ahora el reto es de los pueblos indígenas. Cómo van a asumir esta responsabilidad histórica por la que han luchado siempre. Cómo van a transitar nuestros pueblos al nuevo estatus jurídico, o sea, cómo van a ejercer sus derechos de libre determinación. Este es el gran reto.
Creemos que estas reflexiones serán de alguna utilidad en el foro de consulta indígena que se realiza en Valladolid, Yucatán, este sábado. El Colectivo “Prof. Pánfilo Novelo Martín” opina que no se deben soslayar las siguientes sugerencias que consideramos prioritarias.
Impulsar un nuevo marco jurídico que garantice la realización de los derechos fundamentales de los pueblos originarios, en primer lugar los derechos colectivos, el derecho a la libre determinación, a la no discriminación, al desarrollo integral sustentable, a la autonomía alimentaria, salud y educación intercultural. Respeto y fomento a la diversidad cultural y a la unidad nacional. Derecho a la participación política con representantes propios. La creación de mecanismos institucionales bajo la responsabilidad de los propios indígenas y la asignación de los recursos financieros correspondientes. De otra manera las leyes no se traducen por sí solas en programas sociales. En fin, un nuevo marco jurídico que garantice el reconocimiento constitucional de los pueblos y comunidades indígenas como sujetos de derecho público.
Que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas tenga una estructura orgánica con representación en los tres niveles de Gobierno, y que articule a todos los pueblos y comunidades indígenas. Que garantice una administración desde un enfoque institucional integral y transversal, y desde la perspectiva de los derechos humanos. Vemos la urgencia de un programa especial para la formación de liderazgos indígenas que vayan asumiendo de forma ordenada e institucional la dirección de las instituciones indígenas. El viejo indigenismo nunca se preocupó por este aspecto. En Yucatán, por ejemplo, las instituciones creadas para atender a las comunidades mayas, como INDEMAY y la propia CDI, nunca han tenido titulares indígenas. Y cuando se crearon las diputaciones federales para la representación de los mayas, en varios casos estas fueron usurpadas por los no indígenas. Deseamos mucho éxito al foro de consulta.
Mérida, Yucatán, 9 de noviembre de 2018.
Respetuosamente: El Colectivo “Prof. Pánfilo Novelo Martín”, Impulsores del pueblo maya: Nicolás de Jesús Parra Moreno (Coordinador), Bartolomé Alonzo Caamal, Santiago Arellano Tuz, Valerio Canché Yah, José Antonio Cutz Medina.
Email: colectivopnm@hotmail.com