Este jueves por la tarde-noche, en misa realizado en la Iglesia de San Antonio de Padua de la ciudad de Hopelchén, se recordó la humildad de Jesús al lavarle los pies a sus discípulos, y en esta ocasión se lavó los pies a niños, jóvenes y adultos.
En esa homilía, también se recordó la institucionalización de la Eucaristía y el Sacerdocio, cuando Jesús realizó la última cena con sus apóstoles una noche antes de ser crucificado en la cruz.
En esta celebración en la que participaron católicos tanto de la cabecera como de algunas comunidades vecinas, el párroco David Vivas Hernández lavó los pies a cuatro niños de la Catequesis Infantil, a cuatro jóvenes del Grupo Pascua Juvenil y a Cuatro integrantes del Grupo Cursillos de Cristiandad.
Los cuatro jóvenes son algunos de los que participarán este viernes en el Viacrucis que iniciará en la cancha de usos múltiples de la colonia El Magisterio, al oeste de la cabecera.
Ante cientos de feligreses que llenaron el templo católico, el sacerdote señaló que, Dios a través de su hijo envío un mandamiento nuevo a la humanidad que es amar los unos a los otros, reflejar el amor al prójimo, como él lo hizo en su momento.
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“Hoy recordamos la humildad de Jesús, en la que demostró su verdadero amor a sus apóstoles y una noche antes de su muerte les lavó sus pies, pese a que ellos le dijeron que no debería hacer, pero él les demostró el amor que les tenía, amor que hoy en día prevalece de él hacia nosotros”, expuso el prelado.
El párroco pidió a los feligreses a demostrar su amor, no de besos ni de cariños, sino un amor con obras de caridad, de visitas al enfermo, de dar sed al sediento, de darle oportunidad a quién estuvo preso y de muchas formas más, lo cual le agradará a él porque como hijos estaremos replicando lo que él hizo en su momento.
El párroco explicó ampliamente el mensaje que Jesús envió a la humanidad al demostrar su amor hacia sus apóstoles al lavarles los pies, en el cual dejó un mandamiento nuevo al mundo que es “amarse los unos a los otros, como os he amado”.
Por otro lado, se destaca que decenas de fieles católicos llevaron pan para su bendición y ofrecieron en ofrenda al templo católico vino y ostias que, son insumos que el sacerdote usa para ofrecer la eucaristía a los fieles aceptan el Sacramento de la Comunión.