Yucatán

La pirotecnia, parte indispensable de la tradición en los festejos populares mexicanos

Pilar Faller Menéndez

La creación de los fuegos artificiales, una artesanía es un trabajo peligroso, pero es parte esencial en las fiestas populares de los santos patronos, fiestas patrias, Navidad, año nuevo y cualquier otro festejo, para celebrar y ponerle un toque mágico y colorido a esa celebración.

En pequeños poblados de México, en zonas rurales, se arman las piezas para las celebraciones en una mesa de madera, donde se ponen los moldes, la tierra combinada con barro, los cartuchos y la pólvora que se utiliza para los “chifladores”, así como polvo gris para obtener el efecto de luz y color cuando se enciendan.

Doña Juana, una artesana con 30 años de experiencia en la fabricación de estos fuegos “mágicos”, dice que sin “pirotecnia no hay diversión ni color en una fiesta”, y es indudable que es parte de la tradición mexicana con la que celebramos nuestros eventos a lo largo y ancho de nuestro país.

En el pueblo de Zumpango, en el Estado de México, se encuentran los expertos en pirotecnia, quienes conocen el arte del manejo de la pólvora, el cual puede llegar a ser muy peligroso si no se tiene el conocimiento requerido. En temporada de lluvias, si el material queda húmedo, puede llegar a explotar.

En definitiva, la pirotecnia es todo un arte, ya que crea luces, colores, ruidos y figuras caprichosas que causan la admiración de muchos. Como se ha mencionado anteriormente, la pólvora es un ingrediente indispensable, el cual fue inventado en China, pero fueron tal vez los Indios quienes la usaron para fines recreativos, de ahí el nombre de “Luces de Bengala”, con las que juegan los niños en la Navidad.

La pólvora llegó a Europa por España a través de los árabes, pero su uso se destinó en un principio ligada a un uso militar. Cerca del año 1300, la profesión de pirotécnico se consolidó, y a pesar de seguir creando material bélico, se encargaban de los cohetes para las celebraciones en las fiestas, guardando celosamente los compuestos que utilizaban para prepararlos.

En el siglo XVII ya los fuegos artificiales formaban parte de todos los festejos en los palacios de Europa, e incluso existían dos escuelas con tendencias diferentes: la alemana, que se preocupaba más por la búsqueda nuevas combinaciones químicas, y la italiana, más preocupada por la estética.

Versalles y Londres competían en el siglo XVIII por poseer los fuegos artificiales más vistosos, que con la adición del componente clorato de potasio, se logró una explosión de colores más brillantes y vivos, aunque la preparación y fórmulas de los mismos seguían siendo un misterio.

Es en 1854, cuando el francés Chertier publicó un libro en el cual revelaba los secretos y fórmulas de la pirotecnia, que aunque no terminó con el oficio, todavía hasta hoy hay maestros que guardan como oro en polvo las proporciones y mezclas que deben utilizarse para obtener los estupendos espectáculos pirotécnicos que gozamos casi todos, ya que el ruido que despiden estas esplendorosas luces causan mucho daño al sistema nervioso de los perros, por lo que hay que mantenerlos resguardados y seguros, para que estén tranquilos.