Yucatán

Resiliencia urbana y mantenimiento preventivo de la ciudad de Mérida

 

 

 

 

 

Dra. en Arq. Yolanda Fernández Martínez

Pensando con la Ciudad

Recursos y tiempo para enfrentar los embates climáticos

II

El concepto de resiliencia se refiere a la capacidad de los seres vivos para reponerse de condiciones adversas, las cuales los ponen a prueba en sus habilidades de adaptación a los cambios que tienen que enfrentar por la magnitud o el impacto de las circunstancias que les toca vivir. En este sentido, nos queda claro que la única certeza es el cambio, y que desde la publicación del “Origen de las Especies”, de Charles Darwin, en 1859, que dio origen a la Teoría de la Evolución, tenemos conciencia de que los seres vivos que prevalecen no son precisamente los más inteligentes ni los más fuertes, sino los que son capaces a adaptarse a los cambios que el ambiente y las circunstancias les deparan.

Desde la perspectiva urbana y según ONU-Hábitat, “El concepto resiliencia describe la habilidad de cualquier sistema urbano de mantener continuidad después de impactos o de catástrofes mientras contribuye positivamente a la adaptación y la transformación hacía la resiliencia”1. Lo cual implica que:

“Una ciudad resiliente es aquélla que evalúa, planea y actúa para preparar y responder a todo tipo de obstáculos, ya sean repentinos o lentos de origen, esperados o inesperados. De esta forma, las ciudades están mejor preparadas para proteger y mejorar la vida de sus habitantes, para asegurar avances en el desarrollo, para fomentar un entorno en el cual se pueda invertir y promover el cambio positivo”2.

Por tanto, así como Darwin hace 160 años nos dio una de las lecciones más importantes sobre la permanencia de los seres vivos en el planeta, ahora nos toca analizar cómo podremos continuar garantizando nuestra permanencia y calidad de vida en ambientes urbanos, los cuales en las próximas décadas se convertirán en los grandes receptores de población superando por tanto a las comunidades rurales. Es decir, el mundo urbano y su capacidad de adaptarse a los embates climáticos, migratorios y socioeconómicos, será uno de los ejes rectores para determinar cuáles serán las ciudades más exitosas del futuro, así como cuáles fracasarán en el intento, porque no se prepararon para el cambio inminente.

En consecuencia el tema de la resiliencia urbana es de tal relevancia en la vida de las personas, que por primera vez en la historia de la planeación urbana de México, queda reconocida en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de noviembre de 2016, y se le dedica el Título Sexto con un único capítulo del artículo 64 al 69 nombrado “De la Resiliencia Urbana, Prevención y Reducción de Riesgos en los Asentamientos Humanos”. Para ello hay que destacar que se relaciona el tema de la resiliencia con el de la expansión urbana y los recursos económicos que se deben considerar para poder enfrentar los riesgos en los asentamientos humanos, todo ello desde la política de la prevención.

Por lo tanto la resiliencia urbana es hoy, más que nunca, el desafío principal de la política pública, porque implica atender y resolver el día a día, pero además tener una visión integral de largo plazo respecto a cómo las actuales decisiones sobre las autorizaciones de uso de suelo y la expansión urbana van a impactar en la capacidad de resiliencia de la zona metropolitana de Mérida. ¿Tendremos el suficiente recurso humano y económico para ser resilientes y mantener el atractivo inmobiliario para las próximas décadas?

1 https://es.unhabitat.org/resiliencia/

2 Idem