El Patronato Cultur ha trazado una ambiciosa hoja de ruta para este 2026 con el objetivo de transformar la experiencia de los visitantes en los 11 paradores turísticos bajo su administración.
Xavier Alayola Rosado, encargado del despacho de la dependencia, dijo que los planes centrales para este nuevo ciclo incluyen mantenimientos profundos y un fortalecimiento del apoyo a los colaboradores.
Tras el inicio de trabajos en El Corchito, el organismo planea replicar este modelo de atención en Celestún y, de manera paulatina, en el resto de los sitios operativos.
Entre las metas más esperadas del año destaca la posibilidad de reabrir las grutas de Loltún, un sitio emblemático que ha permanecido cerrado y cuya reactivación representaría un logro para el turismo arqueológico de la región.
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La estrategia institucional no sólo se enfoca en el crecimiento, también en la recuperación de espacios que enfrentaron el desinterés de administraciones anteriores.
Alayola Rosado enfatizó la urgencia de aplicar mantenimientos correctivos y preventivos para rescatar paradores que presentaban signos de abandono, sin descuidar aquellos destinos que actualmente están en óptimas condiciones.
El funcionario subrayó que sitios de alta demanda internacional, como Chichén Itzá y Uxmal, requieren una vigilancia constante para no perder los estándares de calidad que exigen las grandes cantidades de turistas que arriban anualmente a la entidad.
Suma de esfuerzos
Para alcanzar estos objetivos, señaló que el Patronato Cultur apuesta por un modelo de gestión colaborativa que involucre a diversos sectores de la sociedad.
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El encargado del despacho manifestó que es indispensable hacer equipo con las autoridades municipales, las cooperativas locales y la sociedad civil, trabajando en conjunto con el gobierno estatal para asegurar que los servicios estén a la altura de lo que el visitante merece.
En este sentido, hizo un llamado directo a los turistas y ciudadanos para que cuiden la infraestructura disponible, desde los servicios básicos como baños y palapas, hasta el invaluable patrimonio histórico, cultural y arqueológico que resguarda cada parador.
Finalmente, las cifras respaldan la relevancia de estas acciones, pues los más de dos millones de personas que recorrieron los paradores distribuidos en Mérida, Valladolid, Celestún y la zona arqueológica de Chichén Itzá no son resultado del azar.
Alayola Rosado reiteró que la afluencia es consecuencia de una supervisión activa que garantiza instalaciones dignas.