Las primeras semanas del año son sinónimo de metas y cambios, y una de las tendencias más visibles en Yucatán es el aumento considerable de personas que asisten al gimnasio para mejorar su salud y forma física tras las fiestas decembrinas. Este fenómeno, impulsado por los propósitos de Año Nuevo, ocurre en distintos centros deportivos de la entidad.
En gimnasios de Mérida y del interior del estado, administradores y entrenadores han observado una marcada afluencia desde el inicio de mes, muchas personas se inscriben o acuden de más frecuentemente que en meses anteriores. Esto refleja una respuesta habitual tras las celebraciones y el deseo de compensar excesos alimenticios o simplemente de iniciar un estilo de vida más activo, señaló Gabriel Quintal, preparador físico y entrenador certificado.
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De acuerdo con el especialista, las inscripciones y el flujo de usuarios pueden crecer hasta 25 % o más durante las primeras semanas, comparado con la rutina habitual de diciembre y finales del año pasado, cuando muchos reducen su actividad física por las festividades. El repunte se asocia principalmente a los propósitos de Año Nuevo, entre los que destaca el de “ponerse en forma” o “cuidar la salud física”. Para muchos, comenzar el año con energía y disciplina representa un compromiso personal que se refleja en la decisión de retomar o iniciar una rutina de ejercicio.
Adolescentes, adultos jóvenes y personas de mediana edad están entre los grupos que más buscan cumplir estos objetivos, aunque la afluencia tiende a estabilizarse conforme avanzan los meses si no se mantiene la constancia. El entrenador reconoció que son las vacaciones de Semana Santa un desequilibrio en estos propósitos, y es cuando los gimnasios vuelven a quedar semivacíos, sólo entrenan los clientes fijos.
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Gabriel añadió que la motivación inicial puede perder fuerza rápidamente si no se acompaña de un plan sostenible, metas realistas y apoyo continuo. Esto coincide con la observación recurrente en los gimnasios: muchos nuevos socios dejan de asistir de forma regular pasado el primer mes, regresan a su rutina habitual.
“La clave para transformar este impulso temporal en un hábito saludable está en la planificación, la constancia y la adaptación del ejercicio como parte integral de la vida diaria. Con estos pasos, quienes acuden motivados por un propósito pueden lograr que el ejercicio deje de ser una meta pasajera para convertirse en un estilo de vida que beneficie su salud física y bienestar general a largo plazo”, finalizó.