Durante años, Mérida se vendió como la ciudad más segura de México. Esa narrativa, que las autoridades estatales y municipales han cultivado con disciplina casi propagandística, comenzó a cuartearse hace poco más de un año.
Los números del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) cuentan una historia diferente, más incómoda, que los datos de hoy vienen a confirmar y a poner en perspectiva.
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Ayer, el Inegi publicó los resultados del primer trimestre de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), levantada entre el 23 de febrero y el 13 de marzo pasados en 91 ciudades del país.
Los datos muestran que en marzo del 2026, el 33.7 por ciento de los residentes mayores de 18 años en Mérida considera que vivir en la capital yucateca es inseguro.
La cifra ubica a la ciudad en el lugar 11 entre las urbes con menor percepción de inseguridad a nivel nacional, y representa un incremento de 10.5 puntos porcentuales respecto a marzo del 2024, cuando el indicador era de apenas 23.2 por ciento.
El promedio nacional en esta medición es de 61.5 por ciento. Mérida sigue estando muy por debajo de ese umbral, aunque la tendencia dibuja una ciudad que, lenta pero sostenidamente, se ha ido acercando al miedo.
La curva que nadie quiere ver
La historia de Mérida en la ENSU es, en realidad, la historia de una caída disfrazada.
En diciembre del 2022, el 29 por ciento de los meridanos consideraba insegura su ciudad. Para finales del 2023, esa cifra había bajado a 22.2 por ciento, colocándola en el cuarto lugar nacional entre las ciudades con mayor percepción de seguridad.
En marzo del 2025, la percepción de inseguridad en Mérida saltó a 39.2 por ciento, un aumento de 7.7 puntos porcentuales en sólo un trimestre, lo que el Inegi catalogó como estadísticamente significativo.
Mérida frente a sus vecinas
Dentro de la Península de Yucatán, los contrastes son brutales. En este primer trimestre del 2026, mientras Mérida registra 33.7 por ciento, Cancún reporta 74.9 por ciento, Campeche llega a 55.1 por ciento y Chetumal a 66.4 por ciento.
La imagen comparativa es reveladora: Mérida sigue siendo la ciudad relativamente más segura de la región, aunque la brecha con Cancún se ha reducido.
El futuro que no convence
La ENSU también indaga las expectativas ciudadanas. En marzo del 2026, el 30.1 por ciento de los encuestados a nivel nacional cree que la situación seguirá igual de mal en los próximos 12 meses, y un 27.1 por ciento anticipa que empeorará.
Aunque los datos de Mérida son más favorables que la media nacional, la tendencia ascendente de los últimos dos años plantea la duda: ¿seguirá siendo la excepción o se convertirá en la regla?