El 13 de enero de 1650, durante el gobierno de García Valdés de Osorio, conde de Peñalva, se instaló en la playa del barrio de San Román el primer astillero de Campeche, reconocido por su capacidad para fabricar embarcaciones de gran resistencia y por la habilidad de sus calafateros y carpinteros de ribera.
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Posteriormente, se construyó otro astillero en el barrio de San Francisco, consolidando a Campeche como un centro naval estratégico del virreinato. Desde estos talleres se botaron fragatas, pataches y galeones que participaron en la defensa contra los piratas europeos en el Golfo de México y el Caribe, formando parte de la Armada de Barlovento.
La época dorada de los astilleros campechanos
- Campeche fue una de las pocas poblaciones en América española que fabricaba sus propias embarcaciones.
- La madera más utilizada fue el jabín, famosa por su resistencia, además de caoba, cedro y guayacán.
- Los astilleros campechanos llegaron a tener relevancia internacional: incluso dos navíos con matrícula campechana participaron en la batalla de Trafalgar (1805).
- La construcción naval se convirtió en una de las industrias más prometedoras del puerto, generando empleo y prestigio.
Declive y transformación
Con el paso del tiempo, los astilleros fueron perdiendo protagonismo debido a los cambios en las rutas comerciales y la modernización de la industria naval. Sin embargo, su legado quedó plasmado en la memoria histórica de la ciudad fortificada de Campeche, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999.
Campeche en 2026: memoria y patrimonio
Hoy, en 2026, los astilleros ya no operan como en la época virreinal, pero su historia es parte fundamental de la identidad cultural campechana. El INAH y la Secretaría de Cultura han impulsado proyectos de difusión y conservación de este legado, recordando que Campeche fue un líder en construcción naval y que sus astilleros representaron la época dorada de la marina mexicana.
La conmemoración de este hecho histórico reafirma la importancia de rescatar la memoria marítima de Campeche, que sigue viva en sus barrios tradicionales, en las leyendas de piratas y en la fortaleza de su puerto.