En México, la eutanasia es ilegal según la Ley General de Salud y el Código Penal Federal, que la castigan penalmente. No obstante, existe una fuerte iniciativa llamada “Ley Trasciende” para despenalizarla y regularla como un derecho a una muerte digna, permitiendo a pacientes terminales decidir sobre el final de su vida.
El 19 de noviembre de 2025, ingresó al Senado de la República la propuesta que busca derogar el Artículo 166 Bis 21, que la prohíbe. Esta fue rechazada sólo por el PAN. En febrero iniciaría el parlamento abierto y, a partir de septiembre, comenzaría el debate y la votación.
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En Campeche, la iniciativa ya ha provocado reacciones adversas. Grupos religiosos se pronunciaron en contra, al calificarla como un “suicidio asistido”, y sentenciaron que “sólo Dios determina el momento en que debemos partir de esta tierra”.
Alfonso Durán Moo, presidente de la Comunidad Evangélica de Campeche, sostuvo que la postura de la comunidad es clara y firme a favor de la vida, al considerar que esta pertenece únicamente a Dios, quien decide cuándo inicia y cuándo termina.
Aseguró que ningún ser humano tiene la facultad de determinar el momento de la muerte, aun cuando existan padecimientos graves o enfermedades terminales. Argumentó que la historia médica ha demostrado casos de personas con pronósticos irreversibles que lograron recuperarse, lo que evidencia que practicar la eutanasia significaría arrebatar la mínima posibilidad de recuperación.
Durán Moo sostuvo que, para la comunidad evangélica, la eutanasia no puede considerarse un acto médico ni un derecho, sino un crimen equiparable al suicidio asistido, incompatible con los principios cristianos. Subrayó que la vida es el regalo más valioso otorgado por Dios y debe ser respetada y protegida hasta el último instante.
Reconoció que el sufrimiento y el dolor forman parte de la condición humana y deben ser atendidos mediante cuidados, acompañamiento y atención médica adecuada, pero insistió en que el dolor no justifica la interrupción deliberada de la vida.
El dirigente evangélico enfatizó que la discusión sobre la eutanasia trasciende el ámbito legal y médico, al tocar valores éticos, morales y espirituales profundamente arraigados en la sociedad. Adelantó que los grupos religiosos continuarán manifestándose en contra de cualquier intento por legalizarla, tanto a nivel nacional como estatal.
De acuerdo con el Artículo 312 del Código Penal Federal, se sanciona con uno a cinco años de prisión al que preste auxilio o induzca a otro para que se suicide, y de cuatro a 12 años de prisión, si el auxiliador ejecuta él mismo la muerte.
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JY